jueves, 12 de noviembre de 2009

Hacia la costa sureste de Australia (Melbourne)

Día 16
Melbourne

Nos toca volar a Melbourne, unas tres horas y media de vuelo, más la hora de diferencia, porque en Cairns no cambian la hora en verano, pero sí en Melbourne.

Desde casa de Frank llamamos a un taxi y salimos al aeropuerto, terminal de vuelos domésticos. Si Australia es muy bonito por toda su amplia costa, por el medio es un poco mierda, y el vuelo muy aburrido: todo desierto.

Una vez aterrizados, llamamos a Paul, nuestro amigo en Melbourne, y nos viene a recoger con su coche al aeropuerto. Es un Astra rojo, pero no un Opel, sino un Holden. En Australia, Opel hizo lo mismo que en Reino Unido con la marca Vauxhall: compró una marca local en decadencia y vende coches localmente con esta otra marca, pero es idéntico al modelo europeo. Me parece que conozco muy bien este coche :DD

Llegamos a casa de Paul y nos dirigimos al supermercado, hay que aprovechar que tenemos transporte. Él nos quiere cocinar la primera noche, a lo que no rechistamos, jeje. La verdad es que, hasta el momento, Paul ha sido el que mejor nos ha tratado. También conocimos a sus perros: Monte y Molly.


Compramos todo lo necesario para los 4 días que teníamos en Melbourne y alrededores y volvimos a casa para cenar y preparar nuestros siguientes días. Paul, un tío muy amable, nos cocinó un buen filete con patatas al horno y unas verduras para Elena. Empezaba a echar de menos un buen chusco de carne.

Después, pasamos la tarde/noche con unas cervezas y una botella de vino decidiendo qué íbamos a ver por esta zona. Paul nos dio todas las indicaciones necesarias para recorrer la ciudad y algunas pistas para disfrutarlo aún más.

Se ofreció a dejarnos por la mañana en la estación de Reservoir, la siguiente a la suya, porque así estábamos ya en zona 1, mucho más barata que la zona 2 en Melbourne, y hay que recordar que Australia es bastante cara.

Charlamos hasta la medianoche para preparar nuestro fin de semana en Great Ocean Road, un paraje precioso que queríamos visitar, para lo que publicamos un mensaje en un foro por si alguien se quería apuntar a alquilar un coche y compartir tiempo y gastos. Después, nos fuimos a dormir.

Control de Gastos:
- Bebida: 27,46 AUS$ (19,22 €)
- Taxi: 23,2 AUS$ (16,24 €)
- Supermercado: 34,06 AUS$ (23,84 €)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La Gran Barrera de Coral (Cairns)

Día 15
Cairns

Nos levantamos pronto, porque Brant nos recogía a las 7:30, para estar en el barco que nos llevaba a la Barrera de Coral, salía a las 8:30, y teníamos que quedar con Bryce, el hijo de Brant, para comprar los billetes. El día estaba un poco tonto, pero, por suerte, aguantó hasta nuestro regreso, jeje.


Los billetes costaban 160 dólares australianos por persona, pero por el enchufismo, teníamos el precio familiar de empleados, 27 dólares por cabeza. Obviamente, le pagamos a Brant el viaje, y, aún así, nos salió el viaje por 81 dólares, unos 55 euros, incluyendo el alquiler de material y la comida en la plataforma. No está nada mal, ¿no?


La primera parada era en Green Island, a unos 50 minutos. Aquí teníamos dos horas para explorar la isla. Estaban cayendo unas gotillas, así que decidimos andar por la playa alrededor de la isla. Había faisanes, y otras aves, y nos encontramos un bicho palo enorme. Después, Brant se las ingenió para que nos dejasen pasar por la cara al mini-zoo que tienen en la isla, con tortugas gigantes y cocodrilos (todavía me cuesta pronunciarlo en inglés, porque los muy cabrones cambian la ‘R’ de sitio y se dice `’cRocodile).


La verdad es que estos bichos sí que dan miedo. Son bastante agresivos y pegan unos saltos del copón. Pudimos ver la hora del desayuno, y es espectacular. Una de las mayores atracciones es el cocodrilo Cassius, el más grande que se conserva en cautividad. Menudo mostrenco, unos 7 metros de grande. También estaban las crías, que parecen tan inofensivas, muerden muy flojito y son hasta graciosos. Pero de pensar en lo que se van a convertir, dan ganas de… de… mejor me lo guardo :P


La sección ‘gore’ del zoo, con las fotos más espeluznantes que podéis imaginar tampoco tiene desperdicio.

Hicimos un té mientras llegaba la hora de salir y nos dirigimos al barco. Un viajecito de una hora aproximadamente, hasta la plataforma en la ancla el barco y se puede nadar.

Aprovechamos para alquilar unos trajes de licra por miedo a las medusas venenosas, un tanto apretaditos :D El agua estaba a unos 26ºC, perfecta para nadar. Nos pusimos las gafas y nos lanzamos al agua. Hicimos unas 2 horas de buceo y vimos cosas increíbles. Además del coral y un montón de peces de colores, pudimos ver un tiburón, no muy grande.


El sitio está muy bien montado, con algunos punto de descanso (flotadores grandes rectangulares) cada cierta distancia. Brant estaba todo el rato subiendo y bajando, pillando todo tipo ejemplares raros, como pepinos de mar, que pesan una burrada.

El paseo fue inmejorable, y teníamos una sonrisa de lado a lado. Pudimos disfrutar de lo lindo y ver, por fin, la Barrera de Coral. Llegó el momento de comer, por lo que volvimos a la plataforma, al buffet libre, bien montado, la verdad.


Tras la comida, montamos la cámara con el adaptador para agua y nos lanzamos otra vez para retratar todo lo posible. La verdad es que es un puto coñazo llevar la cámara, y el océano no es tan ligero como nuestro Mediterráneo, y es bastante incómodo, sin mencionar la dificultad de enfocar un objeto mientras estás nadando con una mano y haciendo fotos con la otra. Parecía un auténtico gilipollas al nadar, pero algunas fotos salieron muy buenas.


Mientras llegaba la hora de alimentar a ‘Wally’, que es un pez gigante maorí que alimentan los de la plataforma, seguimos con nuestras fotos. Después volvimos a ver a este curioso ejemplar de vez, que sube a la parte de la plataforma a que le den comida y se deja tocar, como un perrito.


Bastante cansados, nos dimos una ducha y nos cambiamos, mientras Brant seguía nadando. El bombero torero es incansable. Fue el último en salir del agua, y, por supuesto, el último en llegar al barco.

El viaje de vuelta fue muy tranquilo para mí, pero no para Elena, que estaba bastante mareada y tuvimos que tirar de las pastillas para el mareo. Nos dieron también un tentempié, pero ella no pudo probar ni gota. Casi dos horas de vuelta.

Regresamos de nuevo a Cairns, y estaba cayendo la de Dios. En alta mar hacía sol, pero en el puerto hacía un día de perros. Brant nos llevó a un supermercado, que me tocaba cocinar, y a una licorería, para comprar unas birras y algo de vino peleón para hacer sangría. Fuimos, después, a casa de su madre, que estaba de viaje en Tailandia, y allí nos esperaba su mujer, Chanel. Por cierto, aquí la cerveza Estrella lleva bien impreso 'BARCELONA' :DD


Tomamos unas birras, una buena sangría, una tortilla de patatas, pan con tomate, all-i-oli y unos champiñones al ajillo. Algo de lo nuestros. La cena les encantó, y, a una hora prudente, nos llevó a casa, que teníamos que preparar las maletas para volar el día siguiente a Melbourne.


Nos despedimos de ellos, intercambiamos direcciones, y para casa. Al llegar, nos tocaba explicar a Frank todo el día. Él no pudo venir porque se marea en los barcos, así que era imposible. ¡Birreta y a dormir!

Control de Gastos:
- Parking: 3 AUS$ (2,10 €)
- Tour Gran Barrera de Coral: 81 AUS$ (56,70 €)
- Café: 12 AUS$ (8,40 €)
- Tentempié: 3 AUS$ (2,10 €)
- Trajes de Licra: 10 AUS$ (7 €)
- Cena: 80 AUS$ (56 €)

martes, 10 de noviembre de 2009

Port Douglas, Mossman y los canguros (Cairns)


Día 14
Cairns

Quedamos con Brant a las 10:00, y nos recoge con su coche (un Subaru deportivo) en casa de Frank, quien nos comentó que hoy cocinaba él. ¡Genial!

Pasamos por la Blue Lagoon del centro de Cairns, que es una playa artificial para darse un bañito, porque la verdadera playa de la ciudad de Cairns es un barrizal en el que no se puede entrar. Después, diseñamos nuestra propia ruta a Brant, que él amablemente adaptó para también tener algo de diversión.

La primera parada fue en el mirador Rex Lookout, donde vimos a un tipo de 60 años lanzarse en parapente. La vista era preciosa.


Decidimos seguir nuestra ruta hacia Port Douglas, un pueblo costero, algo pijo, y con unas playas fascinantes. Habían puesto una red de seguridad para evitar que se colasen las medusas mortales que tienen por esta zona y permitir que los bañistas se den un bañito. Sí, no es mentira, son medusas de picadura mortal, llamadas ‘stingers’ y no tengo ni puta idea de cómo traducir su nombre al castellano. Como era de esperar, sabiendo que íbamos con Brant, llevábamos ropa de baño, toallas, ropa de cambio y todo, porque nuestro bombero actúa de forma muy espontánea, así que teníamos que estar preparados. Nos dimos un bañito, tomamos un rato el sol y a la siguiente parada.


Nos tocaba ver alguna comunidad aborigen de la zona, y decidimos ir a Mossman Gorge, junto al río Mossman. La verdad es que vimos alguno de pasada con el coche, pero no interactuamos con ellos. Nos fuimos directamente a la presa de Rex Creek. Como Brant es un aventurero, nos llevó locos de arriba abajo, y cuando se puso a llover fuerte, no nos quedó más remedio que buscar un espacio para nuestras mochilas y toallas bajo un árbol y meternos en el agua. La sensación era increíble, porque el agua de la lluvia no está muy fría por aquí, y el río estaba a una temperatura ideal.


Jugamos un rato con las corrientes, con cuidado, porque era algo peligroso, y esperamos a la lluvia pasará. También hicimos unas cuantas fotos, porque el paraje se lo merecía, de verdad. Cuando dejó de llover, nos vestimos rápidamente (ya con la ropa de seco) y volvimos a Cairns, que nos tocaba ir a ver canguros.


De camino paramos para comer algo, y la elección fue un bar de motoristas para tomar una cerveza y una hamburguesa. Antes de llegar a Cairns pasamos por un lugar en el que hacían puenting (bungy jumping), pero ni Elena ni yo teníamos ganas de gastarnos 100 pavos en hacer el subnormal.

Antes de ir a la búsqueda de canguros, teníamos que ayudar a Brant y a su hijo Bryce a cargar un sofá en una furgoneta, porque el chavalote se estaba mudando de piso: se va a vivir con su novia, que Dios le pille confesado! :DD

Así, Brant nos llevó a una zona de Cairns en la que hay un montón de canguros en libertad, son como pájaros por aquí, por todas partes. De hecho, estos no son exactamente canguros. Aquí les llaman ‘wallaby’, y viene a ser un canguro, pero algo más pequeñito. También un marsupial, con las patas saltarinas atrás y sus hijos colgando :P


Vimos un montón de ellos, pastando en los jardines de la gente, como si nada. Al final, fuimos a una zona más separada, casi sin casas, y había como 500. Elena se intentaba acercar para hacerles fotos y vídeos, muy lentamente. Pero al cabo de un rato, me tocó hacer una “estampida”. Me fui por uno de los lados y empecé a correr. Como saltaban los cabrones, rapídisimos. Y Elena en plan ‘japo’, con las fotos.


Brant tenía que irse ya a casa, así que nos llevó a casa de Frank, que hoy le tocaba cocinar a él. Nos hizo unos espaguetis al ajo con guindilla y anchoas. Creo que se pasó un poco con la guindilla :P. También compró una botella de vino blanco de Australia, y pasamos una buena velada antes de irnos a acostar. El día siguiente nos esperaba la Gran Barrera de Coral.

Control de Gastos:
- Bebidas: 8 AUS$ (5,60 €)
- Comida: 35 AUS$ (24,50 €)

lunes, 9 de noviembre de 2009

Welcome to Australia y gracias Brant


Día 13
Cairns

Desde Tokio a Cairns tomamos un vuelo de unas 7 horas. ¡Joder, en el mapa parecen que están más cerca! Aunque el vuelo es Qantas y Japan Airlines, lo opera la compañía bajo coste de éstas: JetStar. Eso quiere decir que aunque nos dan cena y desayuno, las bebidas con alcohol se pagan, y no puedes explayarte pidiendo agua, zumos, galletas y demás. ¡Putada!

Nada más despegar, cenita y pastillita para dormir (bendito diacepán), que me da para unas 3-4 horas de sueño. Aquí no hay teles privadas, así que toca “coleguismo” en las pantallas. ¡Un truño de programación! Tiraré de iPod y BackGammon. Me hace mucha gracia ver cómo atienden las instrucciones de seguridad los japoneses, ¡qué atentos ellos!

Al bajar, pasamos el control de pasaportes, y dos caucasianos entre tanto oriental cantan como una almeja, así que nos separan para las preguntas rutinarias, o eso dicen. De hecho, me separan a mí, pero Elena me sigue, ¿me habrán visto cara de terrorista? Los visados estaban OK. Ya hemos usado el nuevo pasaporte de Elena, porque en Japón, como teníamos dos aplicaciones pendientes para el visado de Elena, usamos el antiguo. Pasamos con todos nuestros medicamentos y mecheros sin ningún problema. Como hemos llegado muy prontito, sobre las 5 de la mañana, no nos queda mucho qué hacer, más que esperar hasta las 9 para llamar a nuestro amigo en Cairns, Frank, un gay nudista por cierto. Cogemos un taxi hasta el centro comercial donde hemos quedado con Frank, pero todo está cerrado. Aguantamos escribiendo el blog, mientras vemos el arcoíris (¡qué ñoñería!) y ya podemos prever lo verde que es esta zona.


Lo primero es comprar una tarjeta pre-pago australiana, y lo hacemos con la compañía Telstra. Nos han asignado el número (+61) 0428215225, por si alguno se aburre en el curro (antes de comer, ¿eh?) y le dejan llamar al extranjero :P

Finalmente, llamamos a Frank, que nos viene a recorrer, muy veraniego, y nosotros vamos con ropa de Japón, así que sudando como pollos. Vamos a su casa, dejamos las maletas, una duchita y ropa apropiada. Tenemos que comprar otro adaptador para la corriente, porque en Australia y Nueva Zelanda es diferente. Hasta ahora tenemos: el americano y japonés, que es el mismo; el inglés (también para Malasia y Singapur), el africano, y el australiano, también en Nueva Zelanda. ¿Nos faltarán muchos?

Cuando llegamos al centro comercial fuimos a una ferretería y a dos supermercados, y todos nos dijeron de ir a la oficina de Correos para comprar un adaptador. Nunca me lo habría imaginado. En Correos, como era de esperar, no tenían para convertir de Europa ni ninguna otra zona a Australia, sino de Australia al resto del mundo. ¡Muy listos ellos! Lo mejor es que la mujer que estaba atendiendo nos dijo que pilláramos el autobús para ir al principal centro comercial a una tienda llamada ‘BrandBags’ (literalmente ‘Bolsos de Marca’), que allí tendrían. Como le pedimos muchas explicaciones, el tipo que estaba detrás nuestro en la cola, llamado Brant Jones, se ofreció a llevarnos allí, de forma altruista.


Su oferta nos vino que ni de perlas. Nos llevó en coche, y, cuando compramos el adaptador, nos preguntó qué hacíamos durante el día, porque él estaba libre. Nos propuso un plan, aunque tenía un par de tareas para acabar, rápidas, y nos podía llevar a un par de sitios. Era un poco arriesgado, pero accedimos (navaja en mano :DDD).

Brant resulta ser un bombero de Cairns, que, debido a los turnos de trabajo, tiene libres días sueltos, muchas veces entre semana, como era el caso. Su mujer Chanel, su hijo, Bryce y su hija, estudiando en una Universidad de Nueva York con una beca de fútbol, eran su círculo principal; pero también lo era su trabajo, en el que básicamente ayuda a la gente. Podría haber sido un nuevo Jack “el Destripador”, debido a las circunstancias en las que nos conocimos, pero no lo fue :P

Así, fuimos a casa de su madre a recoger unas cosas, y allí hicimos un sándwich y un té. Hubo un momento en el que yo pensaba que estábamos robando en casa de alguien, ¡puto paranoico!. Nos llevó a casa de Frank para coger la ropa de baño y nos dio un breve tour por Cairns en coche. Después, fuimos a su casa, preciosa, enorme, en un lugar idílico, en la montaña, a dejar las cosas que habíamos cargado en casa de madre; y nos llevó a una cataratas naturales llamadas Josephine Falls. De camino, hicimos varias paradas para turistas, haciendo fotos y demás; compramos unas birretas y unos lichis. Compramos varias cervezas locales: Brown Lager, VB, Barefoot Radler, Coopers (Pale Ale), Coopers (Sparkling Ale)… y ni rastro de la famosa Foster’s, que aquí no la bebe ni Dios.


Las cataratas eran brutales, y el agua estaba de vicio. La verdad que recordé mis tiempos mozos, cuando estaba en Ávila e íbamos siempre con los colegas al río a hacer el cafre, saltar de piedra en piedra, trepar paredes, saltar desde mucha altura, etc. Pero no me esperaba hacerlo con un tío de más de 45 años, el bombero Superman :DD



Sobre las 18:30, Brant nos dejó de vuelta en el centro comercial, compramos algo para cenar (y ya era la cuarta tortilla de patatas con pan con tomate), y volvimos a casa de Frank. Por cierto, aunque es un buen tío, la verdad es que tiene demasiadas reglas (más de 15), bastante ecológicas para mí, hasta el límite de tener que beber agua de la lluvia y reciclar de una manera obsesiva. Educadamente, aceptamos todas sus reglas, sin rechistar, pues estamos en su casa, pero sigo pensando que es un friki del copón. Nos tomamos una botellita de vino, un gran clásico en Australia, mientras cenamos y a la cama, que el día siguiente habíamos quedado con Brant, que aún tenía fiesta, para seguir haciendo turismo. Elena se conectó a Internet mientras a mí me tocó hacer toda la limpieza ecológica de los cacharros.

Control de Gastos:
- Taxi Aeropuerto: 22,5 AUS$ (15,75 €)
- Móvil Pre-Pago: 22 AUS$ (15,40 €)
- Supermercado: 29,3 AUS$ (20,51 €)
- Adaptador de corriente: 12 AUS$ (8,40 €)
- Comida: 16 AUS$ (11,20 €)
- Birras: 20 AUS$ (14 €)
- Cena: 35 AUS$ (24,50 €)

Resumen Japón


Al final, la sensación en Japón ha sido muy buena. Reconozco que cuesta un poco acostumbrarse a una cultura tan diferente, extremadamente educada y un poco extraña desde mi punto de vista. Una vez los conoces un poco más, te sientes mucho mejor, porque son realmente acogedores.

Mapa de Japón:


Nuestro álbum de fotos:
- Juli & Elena en Japón

Lo primero que hay que decir es que Tokio es un país propio dentro de Japón, y dista un tanto del resto de ciudades. El ritmo es estresante y frenético, y el ejemplo más claro es la estación de metro/tren más concurrida del mundo: Shinjuku, el verdadero caos del mundo. Si tuviese que cruzar por ahí cada mañana, llegaría de mala ostia al curro, seguro.

El invento del Japan Rail Pass es total, aunque parezca un poco caro al principio (nosotros pagamos 225€ por 7 días. Solamente se puede comprar en el extranjero (JTB = Japan Travel Bureau). Con el pase, consiguen tres cosas:
  1. Que los turistas no vengan tocando los cojones sobre el sistema tarifario y cómo conseguir billetes para una u otra zona. Es muy complicado entender el sistema, ver los horarios y está el 90% en japonés
  2. Que los revisores no tengan que hablar inglés, y no salgan de su rutina
  3. Facilitar la vida a los residentes evitando colas
El Japan Rail Pass solamente se puede comprar en tres modalidades, 1, 2 ó 3 semanas. Nosotros solamente cogimos 1 semana, aunque es importante mencionar que cuando lo enseñas (el 10% de las veces que lo usas en Tokio), solamente se ve la fecha de caducidad, bien grande. La fecha de inicio casi no se ve, y menos cuando pasas por la taquilla enseñándolo. Que cada cual haga lo que juzgue correcto :P

Para los trenes bala de larga distancia, es mucho mejor reservar asiento, a coste 0; habiendo una diferencia muy grande con los de Europa: hay vagones de fumadores y de no fumadores. No quiero ni pensar cuánto dinero nos hemos ahorrado con el famoso pase. ¡Estamos encantados!

Por último, y quizás una de las cosas que menos me ha agradado es el precio del transporte, es carísimo. Esto lo digo porque algunas veces sí tienes que pagar billete, porque JR ocupa, quizás el 70% del transporte, pero hay otras empresas. Léase el diferencia en Barcelona entre TMB, Ferrocarriles, Renfe o autobuses del Baix Llobregat hace 10 años, que eran todos billetes por separado.

Casi todos ya conocen la gastronomía japonesa, pero es importante citar algunas cosillas. Toman muchas sopas calientes, normalmente con fideos (finos o gordos), algo de pescado/carne y verdura. El concepto de “vegetariano” como tal, no existe mucho en Japón; son un claro exponente de omnívoros, como de todo. El sushi y sus diferentes modalidades de pescado crudo son dignos de mencionar, queriendo explicar lo que hemos tomado muchas veces como tentempié rápido: o-nigiri (unas bolitas de arroz rellenas de pescado, vegetales o carne) y takoyaki (pelotas de pulpo). Ambos dos son muy baratos (unos 100 yenes, menos de 1 euro) y te sacan de cualquier aprieto. Hay infinidad de bares y tiendas 24 horas para comer, así que cada uno puede buscar lo más conveniente. Al menos una vez, hay que ir a un bar de sushi con la cinta dando vueltas, intentando obviar las zonas muy turísticas, que incrementan el precio un 30%. No os olvidéis de tomar alguna sopa instantánea: rápidas, baratitas, gustosas y que dan un poquito de calor cuando se requiere.

Otro punto a mencionar es el culto al móvil aquí. Los japoneses están todo el día con el móvil en la mano, no lo sueltan nunca. Todos los móviles se abren (tienen tapa) y son marcas y modelos desconocidos para el resto del mundo. Tienen varias compañías (SoftBank, NTT Docomo…), y entre ellas no se pueden enviar SMS, pero sí email. Así que todo el mundo tiene email en Japón, mucho más barato, por cierto, que los mensajitos. Estos móviles, además de tener 24x7 conexión a Internet, permiten hasta ver la tele. Si un italiano sin gafas de sol no es nada; un japonés sin móvil queda en el olvido total. Últimamente, el único móvil que ha conseguido entrar ha sido el iPhone.

La otra gran diferencia es la cultura por el lavabo. En primer lugar, tienen dos tipos de lavabos, especificados en todas partes como ‘estilo japonés’ o ‘estilo europeo’. El estilo japonés es básicamente una porcelana con un agujero, al más puro estilo de los lavabos de los 70 en España. El estilo occidental es como el nuestro estándar. Aún así, han ido más allá del estilo occidental, y lo han mejorado a su manera:
  • Tapas conectadas a la electricidad para proveer calor. Un placer sentarte!
  • Sensores de movimiento para encender el extractor cuando te sientas en la taza, no cuando vas al número 1
  • Tuberías escondidas para limpieza con agua caliente (ahorremos papeles y consumamos agua, ¿qué es mejor?, que dejan una mejor sensación de limpieza
  • El tanque de la cisterna tiene un grifo superior, y al tirar de la cadena, el grifo empieza a sacar agua que llega a la cisterna por un agujero. Mientras, puedes aprovechar para lavarte las manos, y el agua que uses se quedará de vuelta para la próxima cisterna. Esto sí que supone un ahorro
  • Electrónica para todo, hay un botón para cada cosa, cagar así da gusto :D
El tema de la organización y el orden creo que es ya exagerado. Está todo tan sumamente ordenado que roza la falta de libertad. Cabe mencionar que cuando beben unas copas, descontrolan en extremo, quizás por ese ‘control’ y ‘orden’ social, que sacan un poco la parte más liberada.

Sobre todo en Tokio, aunque también es extensible al resto de ciudades, los dos grupos bien diferenciados son:
  • Hombre robot: van con traje, camisa blanca y corbata, siempre con su maletín en la mano, y corriendo. Van igual cuando salen de juerga, y se les puede ver en todas partes
  • Mujer robot: vestida como una ‘lolita’ manga, con medias, incluso ligueros visibles muchas veces, faldas muy cortas, zapatos muy llamativos y el móvil en la mano, sin ningún tipo de gusto sobre la combinación de color
Con esto, hay una pregunta que nadie me ha sabido responder: ¿cómo coño hacen para dormirse en el metro y en el autobús? Es realmente increíble: toman su postura, normalmente sin molestar al compañero, y se quedan completamente sobados, muchos son sus móviles en la mano. Alguno puede caer sobre su compañero de sitio, aún desconocido, que tampoco se inmuta mucho. Lo más fuerte es que son capaces de hacerlo de pie. Sí, sí, enredan su brazo entre el colgador y la barra, apoyan su cabeza, bien anclados, y echan su cabezadita.

Pero me hace mucha gracia ver otra cosa sorprendente a mis ojos de occidental: los japoneses leen las revistas y periódicos por la cara en las tiendas, y no hay problema. En España te llamarían la atención, pero aquí se amontonan para poder leer de gratis.

La amabilidad de las personas, hablando o no inglés, es digna de admirar. Aunque recomiendo hacerse una pequeña lista de las palabras mínimas que se deben conocer para, mínimamente, expresarte, mejor que aprenderse los kangis y los hiraganas (incluyo diccionario rápido de japonés más abajo :D). Aquí, se puede encontrar un 10-15% de personas que sean capaces de expresarse en inglés u otro idioma. Cuando no se sepa una palabra, como tienen muchos anglicismos, se toma la palabra en inglés y se le añaden ‘U’ entre la consonantes, porque en japonés, todas las palabras están formadas por sonidos consonante-vocal, no pueden tener dos consonantes juntas, quizás con la excepción de la ‘H’. Ejemplos: Barcelona = BarUcelona; cerveza (beer) = birU; taxi = takUshi; bus = busU…

Hay contraste muy grande entre las ciudades, ejemplos de tecnología y futurismo, y la naturaleza, tan virgen y viva. Sería interesante leerse algo de arte japonés y de su historia antes de pasar por aquí. Los templos son increíbles, pero es mejor saber a qué hace referencia cada cosa, como las Pagodas. Al igual con la historia, los Shogun, Samurais, Emperadores, edades (la Edo es quizás la más famosa y/o importante). Mayoritariamente, son de religión Budista y Sintoísta, y han añadido a sus divinidades algunas figuras hinduistas, lo que hace un contraste bastante interesante.

Ya por último, el estúpido uso de las máscaras. Se ve cuando entras con contacto con los niños que están en todos los lugares turísticos. La paranoia es total, y se transmite de padres a hijos. Es casi imposible ver la cara de los chavales, el 80% van tapados. Y lo peor es que ellos ya lo ven como algo normal. ¡Vaya tela!

En resumen, las 10 cosas que más me han gustado de Japón son:
  1. Templos, paisajes y naturaleza
  2. O-nigiri y Takoyaki, junto con las sopas instantáneas
  3. Tiendas abiertas 24 horas con precios muy populares (“convenience store”)
  4. En los restaurantes te dan gratis té verde calentito y agua, siempre con hielo, haga frío o calor, cuantas veces quieras
  5. El Japan Rail Pass, y todo el ahorro y comodidad que supone
  6. La amabilidad y educación de la cultura en general, muy respetuosos
  7. Practicidad de cada una de las cosas, todo está pensado de forma inteligente, y la tecnología se adapta a cada una de las necesidades (Akihabara es la puta bomba :D)
  8. La sensación de seguridad vayas por donde vayas, y sea la hora que sea
  9. La utilidad del móvil, que hasta llevan un chip para meter dinero y poder comprar
  10. Los trenes balas, con zonas de fumadores y no fumadores (en general, las zonas divididas están en todas partes)
Las 10 cosas que menos me han gustado:
  1. Las cervezas (el alcohol en general) son muy caras (eso es una crisis existencial para mí :P)
  2. El sistema de transporte de las ciudades, casi imposible de entender y muy incómodo, y no hay ningún tipo de servicio nocturno (cerrado de 23:30 á 5:00)
  3. La estación central de Shinjuku
  4. La forma de trabajar sin descanso, bajo presión, y si quieres vacaciones, dejas el trabajo o nada
  5. Las máscaras de protección… Nadie sabe decirte si son para prevenirse ellos de contagio o para no contagiar a nadie, por lo que me da la impresión que es una simple paranoia
  6. La sensación de estar en el mundo de los clones (‘A brave new world’), todos igual
  7. El dolor de cuello para asistir a todo el mundo que ves, conocido o no
  8. La falta de información y comunicación en otro idioma que no sea japonés
  9. La obsesión por el móvil, siempre lo usan y parecen un poco autistas
  10. El exceso de reglas y prohibiciones
Diccionario rápido y útil de japonés:
- SUMIMASEN: la palabra universal, que sea usa para decir 'perdón', 'disculpe'. '¿puedo?'... Como los japoneses son tan educadas, en cualquier momento se puede incluir.
- ARIGATO GOZAIMAS: 'arigato' es "gracias", pero si le añadimos el "muchas", se les pone una gran sonrisa
- BI-RU: cerveza, muy importante
- KONNICHIWA: buenos días
- MOSHI-MOSHI: saludo cuando se habla por teléfono
- SAYONARA: adiós
- MIZU: agua
- KO-CHA: té negro
- O-CHA: té verde
- YAKI: (se ve en todas las comidas) frito
- SOSOSOSO: sí, sí, claro
- BARUSELONA: Barcelona
- SHIN: nuevo (hay muchas estaciones de tren/metro con esta coletilla, para no confundirlas)
- SHINSUKE NAKAMURA: jugador de fútbol japonés muy famoso que juega en el Espanyol

Control de Gastos:
En total, hemos estado 12 días, y nos hemos gastado un total de 600,28 €, que hacen 50,02 € al día entre los dos. Nos habíamos programado 70€ día entre los dos, con lo que nos lo hemos montado muy bien :DD

Por otro lado, compramos una cámara de fotos de 220€ que no hemos incluido en los gastos, sino, serían un total de 68,69 € entre los dos al día.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Sayonara Japón

Día 12
Tokio - Cairns

Nos levantamos y preparamos las maletas para irnos. Nos despedimos de Jim & Heath y nos ponemos en dirección a Tokyo Station, otra vez cargados con todas las maletas. Necesitamos encontrar unas taquillas libres, pero parece ser que todo el mundo viaja hoy. ¡Joder! 20 minutos persiguiendo a gente hasta que podemos encontrar dos taquillas y dejar toda la carga.


Desde aquí vamos al parque Ueno, donde hemos quedado con Naoki para pasear un poco por el parque y ver el mercado de Ameyayokocho, muy parecido a la Boquería, con pescado y fruta.


Para despedirnos bien de Japón, decidimos ir a nuestro súper restaurante en la calle Ameyoko. Esta vez, comemos un poco más, con sake caliente y mucho pescado crudo; sopa de miso, sashimi, nigiri… Nos hemos explayado y nos ha salido un poquito más caro de los normal, unos 30€ los dos.


Volvemos a estación de Tokio a recoger las maletas y a reservar el asiento en el Narita Express (N’EX), que con el Japan Rail Pass nos sale gratis. Naoki nos hace de guía hasta que sale el tren en dirección al aeropuerto. Una emotiva despedida, pues lo cierto es que el chaval se ha portado de coña con nosotros. Aprovecho para hacerme una foto con dos chicas con el "estilo Tokio".


En Narita facturamos rápido y parece que iremos en el avión con un montón de japoneses. Divertido cuando la chica me dijo si llevaba más de 1 mechero por persona. Esto… llevo mecheros (gracias al Piromusical de la Mercè) para aguantar 10 meses, así que: ¿qué le podía decir? Saqué 4 de los que estaban en la maleta y se los di, pero me quedé como 10 en la mochila de mano. Veremos qué tal cuando lleguemos a Australia :-O

Aprovechamos la espera para escribir el blog :DDD


Próxima parada: Cairns y la Gran Barrera de Coral. El tiempo dice que no va a hacer muy bueno, así que cruzaremos los dedos :D

Control de Gastos:
- Metro: 300 yenes (2,29 €)
- Taquillas: 900 yenes (6,87 €)
- Comida: 4000 yenes (30,53 €)
- Devolución tarjeta Suica: -500 yenes (-3,82 €)
- Cartón de Tabaco: 3200 yenes (24,43 €)
- Agua: 110 yenes (0,84 €)
- Bebidas Aeropuerto: 500 yenes (3,82 €)

sábado, 7 de noviembre de 2009

Regreso a Tokio

Día 11
Tokio

Nos levantamos a una hora prudente, nos despedimos de Saori, que volvía a Osaka, y de Shogo ,que se iba a trabajar, limpiamos un poco la casa y nos ponemos en dirección a la estación central de Nara de Japan Rail. Un gran problema de Japón es que hay varias compañías de transporte público, y nosotros solamente tenemos acceso ilimitado a la más grande, Japan Rail o JR. La chaqueta de Elena pasó a mejor vida; no hay que olvidar que vamos buscando el calor...


Andamos 10 minutillos desde casa de Shogo. Teníamos que ir a Kioto para coger el tren bala a Tokio. En la estación de Nara, Elena hizo un amigo de unos 60 años que estaba enamorado de España y quería visitarlo en el ‘futuro’, pues como no dé prisa :DD El japonés hablaba un buen inglés, aunque era un poquito pesado (hasta se cambió de andén para hablar con nosotros y prefirió pillar el siguiente tren), nos hizo aguantar mejor el tiempo de espera.

Llegamos a Kioto e hicimos la reserva de asiento para Tokio. Curiosamente, en la estación de Kioto, esperando el tren, nos encontramos con tres Geishas, que iban con su ‘madame’ (o cómo coño se llame aquí), y les pedí amablemente que nos dejasen hacerlas una foto. Una de ellas, asintió con la cabeza e indicó con el dedo eso de ‘vale, pero solamente una, ¿eh?’. La madame se separó y pudimos hacer la foto codiciada de las Geishas posando para nosotros.


En el tren no hay mucho que explicar, solamente que va muy rápido y llegamos a Tokio en unas 2-3 horitas. Nos dirigimos a casa de Jim y Heath, donde íbamos a pasar la última noche.

Hablamos con ellos por la mañana, pero nos dijeron que estaban muy ocupados y que no nos preocupáramos, que podíamos ir, coger la llave, abrir, ducharnos y tal, pero no contásemos con ellos. Así lo hicimos, y aprovechamos para comprar una cerveza y unos fideos japoneses para comer algo en casa. Después nos dimos una duchita, y nos fuimos a la caótica Shinjuku, donde habíamos quedado con Naho y Diego para salir un ratito.

Había una fiesta de Karaoke, pero no nos complacía mucho la idea a ninguno de los 4, así que nos fuimos a la zona esa dentro de Shibuya que nos gustó tanto el fin de semana anterior: Shimokitazawa.

Además, aún nos quedaban un montón de consumiciones gratis del día de Halloween, porque caducaban en 30 días.


Así nos fuimos recorriendo varios bares que nos quedaba aún: una cerveza, un copazo, una caipirinha, un mojito. Hablábamos con los dueños y Diego se encarga de dejar su tarjeta para ir a pinchar algún día a alguno de esos bares, porque él es DJ, y ha tocado en algunas discotecas bastante buenas de Tokio.

En uno de los bares, estaban celebrando un cumpleaños, aunque tuvieron un lapsus al escribirlo en inglés, y ponía bRithday :DDD


Sobre las 23:15 nos fuimos para casa, porque ellos tenían que coger el último tren. Al llegar a casa, nos tomamos una cervecita y Elena se fue a acostar. Justo antes de irme yo, llegaron Jim & Heath, pero venían cansados, y algo bebidos. Una pequeña charla y a dormir.

Control de Gastos:
- Bebida: 110 yenes (0,84 €)
- Bebida: 130 yenes (0,99 €)
- Comida: 520 yenes (3,97 €)
- Metro: 170 yenes (1,30 €)
- Suica: -500 yenes (-3,82 €) -> sí, nos han devuelto el depósito
- Merienda: 748 yenes (5,71 €)
- Metro: 300 yenes (2,29 €)
- Metro: 300 yenes (2,29 €)
- Cena: 588 yenes (4,49 €)