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lunes, 14 de diciembre de 2009

Disfrutando de Mel en Auckland – Hunua Falls

Día 46
Auckland

Me levanté sabiendo que Mel se quedaba en casa, pero no que estaba preparando el desayuno y que había organizado una quedada con sus padres en casa. Elena dormía, así que yo me hice el desayuno con Mel y sus padres en casa. La madre de Mel es maorí, y su padre es austríaco, pero emigró a Nueva Zelanda hace más años que la Picó.

Cuando se levantó Mel, preparamos comida para hacernos un picnic en un lugar ‘secreto’ al que nos iba a llevar Mel. Pillamos su coche, por cierto, un Opel Astra como el mío, y nos fuimos hacia las cataratas Hunua.


Les prometí a las chicas no beber para traer el coche de vuelta. Así, ellas podían beber tranquilamente.

Las cataratas en cuestión son bastante bonitas, de unos 30 metros, y con una pared rocosa que los más atrevidos escalan para saltar al agua.


Allí pusimos las toallas, con un buen día de sol, y nos hicimos un picnic de puta madre. Pero no solos, salieron del agua 21 patos, algunos gorriones y pájaros Tui para compartir el manjar.

Un par de patos eran muy atrevidos y se subían encima, saltaban para pillar comida. ¡Hay faena con los animalillos!


Todo muy tranquilito, relajados, para ser el último día, ¡de puta madre!


A la salida de las cataratas, hay un marco que clava la catarata para hacerse fotos y pasamos un rato en grande.



Conducía yo, y Mel me guiaba, para volver a casa, que fue bastante rápido, con una novedad en su coche. Su Opel no es Holden, sino que es más nuevo, y se hace en Alemania. Eso quiere decir que el volante está a la derecha (¡putos ingleses! Perdona Ben :DD), pero los controles de intermitentes y limpia parabrisas, no. En el resto de coches, sí están cambiados.


Por regla general, cuando vienes de Europa y conduces uno de estos coches, los errores más comunes son poner el limpia en vez del intermitente, y colocarte a la derecha cuando giras. Yo llevaba ya 30 días conduciendo en Australia y Nueva Zelanda, y había conducido antes en Inglaterra, Irlanda e Irlanda del Norte, por lo que tenía que volver a cambiar el chip. En vez de girar, ponía el limpia, y viceversa. ¿No sería más fácil seguir un estándar?

Da igual, o como dice Elena ‘es da igual’ :P Llegamos sanos y salvo a casa. Hoy les tocaba cocinar a los locales algún plato nacional: hamburguesas. Es lo que tiene un país tan nuevo, han adoptado todo el fast-food yankee (lo siento, Greg).

Reconozco que estaban buenas. Cenita, algo de beber, charleta, tranquilitos. Se fueron todos a dormir y yo me quedé despierto. No quería dormir porque teníamos que salir de casa a las 3:30 para ir al aeropuerto, que teníamos un vuelo muy largo desde Auckland a Sydney y luego a Singapur.

Mientras, aproveché para copiar la música de mi iPod al PC de Mel, que no es una tarea tan fácil como podéis pensar, jeje. Me toca ahora hacer un escaneo para recuperar todas las canciones de los sectores borrados. Para los no-técnicos, hacer el freak para volver a tener las canciones de vuelta en el iPod.

Aprovechamos para ver cómo estaba el tema de la nacionalidad de Elena, tras 25 meses con los papeles aprobados, debían seguir igual. ¡Pues no! Ya se la han dado, pero tiene que ir a hacer un papeleo más y concretar la jura de bandera. Pero para saber eso tuvimos que mover cielo y tierra. Primero, llamar a Madrid, después al Registro Civil de Barna; más tarde al de Sant Boi, donde nos casamos. Finalmente, llamar a mi madre y al Roca y a la Pili (¡os queremos!) para organizarlos.

Para vuestra información, volveremos a España antes de lo esperado :DD Iremos en Semana Santa, el 28/29 de Marzo, unas 3 semanas. Después volveremos a terminar lo que hemos empezado. Nos quedará China, Hong Kong, Taiwán y Corea del Sur. Con un poco de suerte, Sudáfrica, para disfrutar de la atmósfera del mundial.

La idea es veros a tod@s, sobre todo a mi niña, Kalina (aunque sea la de mi hermano y Zuleima :D); hacer lo de la nacionalidad, y, también, el dentista de Elena, que lo tenemos un poco en espera hasta nuestro regreso. Espero que no tenga ninguna recaída, porque en el Sudeste Asiático…

Pues nada, las dejo dormir mientras llega la hora de irnos al aeropuerto. Pobre Mel, se va a pegar un madrugón del copón.

Control de Gastos:
- Hoy no hemos gastado nada :DD igual a 0 NZ$ (0 €)

domingo, 13 de diciembre de 2009

Las islas de Auckland: Waiheke

Día 45
Auckland

Ya llevábamos muchos días en Nueva Zelanda y nos quedaban solamente un par de días. Como era Domingo, y por la noche nos íbamos a dormir a casa de Mel, quedamos en ir a alguna de las islas cercanas a Auckland, todos juntos.

La mejor es Waiheke, por la cercanía y variedad de cosas para hacer. Tuvimos que hacer todas las maletas y cargarlas en el coche de Kirin. Salimos de casa a una buena hora, con la intención de tomar el Ferry de las 10:00 a la isla. Habíamos quedado con Mel en el puerto; pero nos tuvimos que retrasar, y esta vez no fue por culpa nuestra :P Resulta que Kirin pinchó, así que tuvimos que esperar al seguro a cambiar la rueda. Bueno, llegamos al ferry de las 11:00, así que tampoco hubo mucho retraso.


Es un viajecito rápido, nada especial para mencionar. Al llegar a la isla de Waiheke, habíamos alquilado un coche, para poder movernos libremente. Siendo 4, salía por 7€ por persona o así con seguro. Le dejé conducir a Kirin, porque en la isla el límite máximo era de 50 km/h. Yo no puedo ir a esa velocidad durante un día entero, así de triste :-(

Nada más pillar el coche nos fuimos a un supermercado, a comprar birras, comida y pica-pica. Después, salimos hacia una de las playas, que ya, por fin, parecía una playa normal, con gente bañándose y tal. Hicimos un picnic en la arena, tipo vermut, y volvimos al coche para ir a comer.


La decisión fue complicada, porque había varios sitios cerrados. Elegimos un Fish n’ Chips, regentado por unos chinos. ¡A esta peña, en este país les encantan los putos Fish n’ Chips!


Cuando acabamos de comer, habíamos decidido ir a hacer una cata de vinos, que los vinos de esta zona parecían tener buen renombre, según nos habían dicho. Fuimos a una de las vinerías, en la que costaba 2€ probar 6 vinos diferentes. Por ese precio, muy, muy buenos no podían ser.

Total, había un cartel que con un comentario que habían escrito en alguna revista americana y decía: ‘Uno de los 1000 vinos que debes probar antes de morirte’. Pues será en la posición 999, porque sino…


Suerte que había una rueda de camión colgada de un árbol en la que pudimos hacer los cafres.



Nos pegamos un panzón de reír con una ostia de Mel, por cafre básicamente :DD


Volviendo a los vinos… Eran 6, 3 blancos, 1 rosado y 2 tintos. Quizás el último era comparable a algún vino tinto del Mercadona. Los demás, ni se acercaban al Don Simón, ni al vino blanco que uso para cocinar en casa, ¡vaya tela! Al menos salimos contentilos, jeje.

Fuimos a la segunda bodega, que habíamos programado una visita, pero lo dejamos pasar. Más que por la mala impresión del primero, porque cada “cata” (vasito de plástico de café de feria) valía 8€. Ni los mejores Ribera (digamos ‘Hacienda Monasterio’), Rioja (mencionemos ‘Viña Ardanza’), Shiraz o Bordeaux valen eso.

Resultado: nos tomamos un café, que había buenas vistas :P


Aún así, nos quedaban fuerzas para ir a una colina que tiene una buena vista de Auckland, y tumbarnos un rato a la bartola. Kirin quería quedarse hasta la puesta de sol, pero faltaban más de 3 horas, por lo que decidimos volver al ferry.


Dejamos el coche abierto, con las llaves bajo la alfombrilla, ¿quién va a robar un coche mierda en una isla tan pequeña?, pero perdimos el ferry por 5 minutos. Nos tocaba esperar 55 más. ¿Qué podemos hacer? ¡Un picnic!


Kirin se quedó dentro de la terminal leyendo el periódico, porque había tenido un día terrible con la alergia de primavera, pero Mel, Elena y yo nos fuimos fuera a tomar nuestras birretas y patatillas. Una gaviotas pidonas, como siempre, montaban guardia y hacían el falso vuelo para que les diésemos de comer.


Pillamos el ferry, y al llegar Mel y Elena fueron a por el coche de Mel, y volvieron a buscarnos para ir al coche de Kirin a por nuestras cosas. Cambiamos las maletas de coche, una despedida efusiva y rápida, y al supermercado, esta noche nos tocaba cocinar para Mel.


¿Qué cocinar? Ella echaba muchísimo de menos la Tortilla de Patatas y la Sangría. Una vez intentó hacer una tortilla, pero cocieron las patatas en vez de freírlas. Fácil elección, pues.

Después de comprar para la cena y comida de dos días, nos fuimos a casa de Mel, donde conocimos a sus compañeros de piso. Un chico maorí llamado Raimon, y su novia, que es ecologista declarada, pero le gusta el golf ¿?¿?¿? En este país tiene más sentido que en el nuestro, pero aún así suena raro. Ellos se conocen porque los tres fueron juntos al colegio. Buena gente, la verdad.

Pues nada, empezamos a freír las patatas y Mel fue de gran ayuda: quería aprender para hacerlas también ella en el futuro. Rallamos tomate con ajito y un poco de sal y pimienta, para acompañar el pan. Unos 5 litros de Sangría iban a amenizar de la velada.

En vez de hacer una tortilla de 6 huevos, hicimos 2 de 3, para que Mel pudiese girarlas más fácilmente y pudiese ver mejor las medidas. A este paso me voy a tener que montar un bar de tortillas, porque llevo un ritmo brutal.


Pues nada, cenamos, bebimos, charlamos y pasamos un buen rato. No hay que olvidar al gato del vecino, Oli, que vive casi en casa de ellos, porque le cuidan mejor.


Tras unas copas, Mel decidió que el día siguiente, Lunes, iba a estar enferma para ir al trabajo, porque era nuestro último día en Nueva Zelanda. Algún plan…

Control de Gastos:
- Ferry a Waiheke: 55,2 NZ$ (27,60 €)
- Coche: 30 NZ$ (15 €)
- Comida: 45 NZ$ (22,50 €)
- Café: 15 NZ$ (7,0 €)
- Gasolina: 7,4 NZ$ (3,70 €)
- Cena: 30 NZ$ (15 €)

sábado, 12 de diciembre de 2009

La Navidad a 20 grados en Auckland

Día 44
Whatuwhiwhi – Auckland

Aunque había un caminito largo hasta Auckland y dijimos de salir a las 8:30 para llegar al Festival de Navidad en el Parque Domain, nos retrasamos como una horita, a lo que Kirin se mosqueó un poco, y Elena también entró en la batalla.

El mayor problema era que Kirin tenía una llamada de trabajo a las 11:00 en punto, y teníamos que quedarnos en algún lugar que tuviese buena cobertura. Nos quedamos en Kaitaia, y, mientras llegaba la hora, Elena y yo nos fuimos a la Biblioteca, que tienen Internet gratis.

Cuando Kirin acabó son su llamada, vaciamos toda la basura que habíamos acumulado en los últimos días, y nos pusimos en marcha. Hay que recordar que el tema de la basura y del reciclaje es algo complicado en Nueva Zelanda. Si bien, el reciclar está muy bien, los puntos de entrega de basura son muy miserables y cuentan de encontrar.

El caso es que se puso a llover como si fuera la primera vez en los últimos meses. No se veía una mierda, y eso hacía que tuviésemos que ir más lentos, obvio. Habíamos preparado un picnic, pero no había manera de encontrar algún sitio protegido con la que estaba cayendo. En un bar de carretera cerca del Bosque Waipoua, paramos y le preguntamos a la dueña si nos dejaba comernos nuestro sándwich. Íbamos a consumir las bebidas, cafés y postres. Al principio, puso mala cara, y se negó, pero al ver la que estaba cayendo, nos dejó hacer los mendigos :DD

Después de la comida, la parada obligada era el Bosque Waiopua, donde tienen unos árboles llamados Kauri, que tienen más de 2000 años, siendo de los más antiguos del mundo, y alcanzan muchísima altura.

Nosotros nos centramos en el más grande de toda Nueva Zelanda, de 51 metros de altura, llamado Kauri Tane-Mahuta (Rey del Bosque). Cabe decir que impresiona ver este bosque y estos pedazo de árboles. Es un paisaje más apropiado de zonas tropicales, de bosque lluvioso. Pero como vengo diciendo hace algunos días, en Nueva Zelanda, puedes ver DE TODO.



Tras la parada, seguimos bajando por la Twin Coast Discovery hacia Auckland. Llegábamos tarde, porque la quedada era a las 18:00, y el concierto era a las 19:30. Parada muy rápida en casa para asearnos y salir pitando. Llegamos al Parque Domain, el más grande de Auckland, a las 19:00, con bebidas y tal, para hacer el picnic durante el concierto, como los 100.000 asistentes que se congregaron.

Mel nos estaba esperando allí, con una amiga suya de Inglaterra. También había un chavalote que estaba esperando a Kirin. Había redirigido al resto hacia el área del concierto, donde 2 estaban guardando el sitio desde las 17:30. Total, reconozco que llegamos tarde, pero tampoco había para tanta movida, cuando solamente había 3 personas esperando, y, una de ellas, nos estaba esperando a nosotros y estaba correctamente informada.


Bueno, nos sentamos en el parque, todo muy bien organizado, con “Merry X-Mas from Coca-Cola” por todas partes, eran los patrocinadores, claro está. Mel también había traído cosas, y allí en plan comuna, birreta, pan, embutido, queso, papatas, otros snacks neozelandeses, vino… Me sorpredió que Kirin estaba todo el rato saliendo en entrando a buscar a gente. ¡Joder, qué dedicación! Yo no tendría ese aguante, porque salió hasta 10 veces a buscar a los que, lógicamente, llegaban más tarde que nosotros, que fueron unos 20, jaja. Y luego que me digan que en España no respetamos las horas de quedada, ¡no te jode!


El concierto estuvo muy bien, con canciones navideñas (interpretadas por personajes famosos en el país, no necesariamente cantantes), algo de rock-pop, grupos famosos en Nueva Zelanda, una buena temperatura, y el colofón final, con todos los que estaban involucrados haciendo un medley (mezcla) de 10 de minutos con música de Michael Jackson.



Como Elena quería pasar más tiempo con Mel, quedamos con ella que el día siguiente iríamos a su casa a dormir para quedarnos las dos últimas noches. Kirin no puso ninguna objeción, y lo achacó al puteo de la mañana, pero nada de eso. Quizás el hecho que en su casa estaba todo manga por hombro ayudó a que yo también aceptara, aunque me lo pasaba muy bien con él.

Después del concierto, nos fuimos a dormir.

Control de Gastos:
- Gasolina: 80 NZ$ (40 €)
- Comida: 20 NZ$ (10 €)

viernes, 11 de diciembre de 2009

Descubriendo el Norte de Nueva Zelanda (Cabo Reinga)

Día 43
Bay of Islands

Teníamos que conducir un buen rato hacia el norte, por lo que nos levantamos prontito. Llamamos al amigo de Kirin y pudimos poner el agua. ¡Por fin una duchita!

Cocinamos para poder hacer un picnic (desayuno y comida) allá donde fuésemos. Los hijos de la casa donde nos quedábamos tenían dos tablitas de surf que no dudamos en llevarnos, por si había suerte.

Nos salió un día de putísima madre, por lo que sabíamos que nos tocaba ya nadar en el mar de Nueva Zelanda, respetando el frío y las súper olas que hay por la zona.

Primero, fuimos hacia el Cabo Reinga, la zona más norte del país, con un faro y una vista preciosa.




Una montañita en el punto más norte de Nueva Zelanda.


También había esas señales de distancia que hay en algunas zonas del mundo. Realmente, estábamos muy lejos de casa.


Hicimos un picnic y pudimos ver a lo lejos las marcas que van dejando las ballenas en el mar al moverse, lentamente. Lástima que no pudimos acercarnos. Obvio, estaba en el medio del mar :DD

Desde Reinga, bajamos un poco al sur, hacia el desierto de dunas. Por si ya no habíamos visto en Nueva Zelanda parajes increíbles, encima nos encontramos con dunas. La verdad es que si decimos que las fotos son del Gobi o del Sahara, la gente se lo cree.


Pasamos un rato muy divertido, saltando y haciendo surf en la arena, ostión incluido.




Nuestros saltos:



Hasta Kirin saltó:


Llegaba la hora del bañito, con olas enormes y agua fresquita. Para ello fuimos a Spirits Bay (me niego a traducirlo :DD), para tomarnos unas birras y echarnos un rato al sol.

El agua fría, las olas incontrolables y fieras… no pude entrar mucho en el agua, pero sí hacer algo de mini-surf.


Me parece que pude contar 6 personas en una playa inmensa durante las 3 horas que estuvimos allí.


De bajada hacia Whatuwhiwhi, paramos también en la ’90 mile beach’, que es una playa que tiene 90 millas de verdad, y que se puede hacer en coche cuando la marea está baja. Sin duda, este país tiene de todo. También paramos para hacer un café en Kaitaia, y a comprar algo de comida que nos faltaba.


Para hacer todo esto más extraño, cuando bajamos del coche en Kaitaia, un pueblo perdido de la mano de Dios en el norte de Nueva Zelanda, nos encontramos con la pareja de alemanes que conocimos en casa de Paul y Diana, en Nadi, Fiji. Ya más coincidencias eran imposibles. Suerte que no hablamos con más gente en Fiji, sino habríamos tenido para todo el viaje, jeje.
Nos quedaba la puesta de sol en Whatuwhiwhi.



Pues nada, de vuelta a casa, a cenar y a dormir.

Control de Gastos:
- Cena: 55 NZ$ (27,50 €)

jueves, 10 de diciembre de 2009

Bay of Islands (¿Bahía de Islas?)

Día 42
Rotorua – Auckland – Whatuwhiwhi

A las 7:30 en punto salimos de casa de Jeff y Vicky, tras despedirnos de ellos y darles las gracias. La primera parada de camino a Auckland era el Monte Manganui, en Tauranga, siguiendo el “súper” consejo de Mel y Elena.

Pues nada, tras conducir más de una hora, llegamos a Calella de Mar, digo al Monte de los Cojones ese. Nada especial, solamente tiempo y gasolina invertida. ¡Te debo una Mel! :DD

Yo tenía muchas ganas de ver Hobitton, donde se grabó la película y que representaba ‘La Comarca’, donde vivían los Hobbits. Es la única zona exterior en Nueva Zelanda en la que se conservan los decorados orginales, y pertenece a una familia que cedió los terrenos durante la grabación y ahora lo explota en libertad.

Hobbiton está en la ciudad de Mata-Mata, a medio camino de Rotorua a Auckland. El caso es que conduciendo hacia Mata-Mata ya se ve toda ‘La Comarca’, así que no había necesidad de entrar a Hobbiton :DD Cotinuamos hacia Auckland, que teníamos que dejar el coche antes de las 12.

Llegamos a Auckland sobre las 11:30 y fuimos a poner gasolina para devolver el coche, justo al lado de la empresa de alquiler. Pero la puta aguja no quería subir hasta arriba, porque el coche requería estar encendido para mover la aguja. Así que me tuve que dar un par de vueltas más para que subiese. El chaval, al final, me creyó.

Nada más dejar el coche, apareció Kirin, con su BMW, porque íbamos hacia Whatuwhiwhi (pronúnciese Watafifi), a casa de unos amigos suyos, que nos dejaban quedarnos allí.

De camino hacia el norte, paramos en Kawakawa para hacer un cafecito y ver la obra ‘urbana’ del artista Hundertwasser.



Después, tomamos el ferry hacia Russell, en pleno corazón de la bahía. Como curiosidad, compramos 3 billetes ida/vuelta a Russell, 30 dólares. Pero el bono de 10 billetes vale 25 dólares, por lo que podríamos haber comprado el bono y utilizar solamente 6 viajes: habría sido más barato.

La pequeña ciudad pija de Russell es bastante bonita. Caminamos un poquillo por la calle principal, y, para amenizar la espera del ferry, nos compramos unas birretas y unas patatas. Obviamente, como siempre en Nueva Zelanda, cuando comes en público, los patos y gaviotas, y otras aves, aparecen ipsofacto, esperando su ración.


Como teníamos que quedarnos en casa de unos amigos de Kirin que viven en Auckland, teníamos que comprar comida para los 2-3 días que teníamos pensado estar, por lo que fuimos al supermercado a cargar. El coche iba hasta la bandera :DD

Después del supermercado, nos dirigimos hacia Whatuwhiwhi, parando en las cataratas Haruru. Aunque el acceso era de pago, nos colamos para hacernos la foto del saltito :P

La nota negativa es que llegamos de noche, y Kirin no se acordaba muy bien dónde era, pero en vez de analizar un poco el terreno, se metió de pleno en una cuesta de un jardín, pensando que era la casa. Resultado: nos colamos en casa de otro vecino, que salió, con aire militar, a recriminarnos, y no atendió a razones, aunque intentamos dárselas. Con las prisas, el coche patinó, y se fue para atrás, llenando el tubo de escape de arena, hierba y alguna piedra. El ruido hacía predecir alguna avería. Pero no, solamente teníamos de quitar el tapón, aunque no teníamos nada para hacerlo. Por suerte, un maorí buen samaritano paró para dejarnos un destornillador largo y partirse el culo de los putos turistas :DDD ¡Problema solucionado!

Finalmente, llegamos a la casa, que estaba como a 200-300 metros del primer error. La putada fue que no pudimos poner el agua, y no podíamos llamar al amigo de Kirin hasta la mañana, porque ya era tarde. Pues nada, a cenar cutrillo y bebernos unas birretas. Y con la peste, ¡bona nit!

Control de Gastos:
- Gasolina: 80 NZ$ (40 €)
- Ferry a Russell: 30 NZ$ (15 €)
- Comida: 20 NZ$ (10 €)
- Gasolina Kirin: 57 NZ$ (28,50 €)
- Supermercado: 89 NZ$ (39,50 €)