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viernes, 20 de noviembre de 2009

Resumen Australia

Mapa de Australia:


Nuestras fotos en Australia:
- Juli y Elena en Australia


Cosas que nos han gustado en Australia:
  1. Cataratas Josephine, wallabies (pequeños canguros) y la Gran Barrera de Coral: gracias a Brant
  2. Great Ocean road, los koalas y los canguros: gracias a Paul
  3. La Ópera, la vista del puerto y el puente: gracias a la ciudad de Sídney
Cosas que NO nos han gustado en Australia:
  • Las ciudades australianas, o pequeños pueblos se parecen mucho a EEUU. Uno de nuestros amigos en Nueva Zelanda, de origen australiano, nos dijo que posiblemente se debía al hecho que Australia se creó con convictos de Inglaterra, y que éstos no querían que su país se pareciese mucho a Gran Bretaña. Podría ser verdad, pero no lo puedo asegurar :-D
  • La sociedad australiana es MUY racista: los australianos caucasianos no se mezclan mucho con otras razas o nacionalidades (en Cairns y en Melbourne fue más suave, pero en Sídney fue horroroso); muchos incluso lo reconocen abiertamente (la mayoría, si cabe): simplemente no les gustan los inmigrantes, y cualquier persona que venga a vivir a Australia desde cualquier parte del mundo puede recibir un trato duro. Lo hablamos con varias personas, incluso dentro de CSing, que habían venido a vivir a Australia de otros países: es muy difícil para ellos adaptarse.
  • La Australia que nos proponen (aussie) no tiene una cultura propia, ni tradiciones, ni historia, ni comida. Y la que realmente tienen, los aborígenes, están totalmente marginados. y aislados ¿Qué comida local hemos probado? ¿Fish n' Chips? ¿Hamburguesas? ¿Sushi? ¿Curry? :DDD
  • Australia es increiblemente cara para viajeros europeos. Quizás ahora el dólar australiano está muy fuerte y tiene un poco más de impacto, pero, aún así, es bastante más caro que Japón. ¿Sorprendidos? Ni mencionar el precio de la cerveza o del agua. Para que os hagáis una idea, 4,5 litros de Coca-Cola cuestan como 1,5 litros de agua; una locura, vamos.
  • El proceso de obtención del visado es el más estúpido que hemos visto nunca. Se hace un proceso en línea, y según del país que vengas, te la dan en 5 minutos. Pero según del país que vengas, te pueden pedir millones de papeles (contrato de trabajo, nóminas, saldo de las cuentas bancarias, carta de tu empresa asegurando que trabajas, etc.). Para Elena, estuvieron 5 semanas. Incluso hicimos una petición falsa, para probarles, con todo inventado, todos los documentos falsificados, pero que sonaba mucho más elegante: una chica con mucho dinero en el banco, con un buen trabajo en una gran multinacional y tal. Lo peor es que también se la dieron, pero más rápido, jaja.
En conclusión, si no eres un surfista y vives en Barcelona, lo más seguro es que Australia no sea el lugar para ti. ¡Y NOSOTROS NO SOMOS SURFISTAS! :P

Turismo en Sídney y quedada con Kirin

Día 24
Sídney

El viernes amaneció con muchísimo sol, unos 32 grados, y aún es primavera aquí, ¡vaya tela! Decidimos ir a la ciudad a hacer algo más de turismo, caminar un poco por las calles de Sídney, admirar la Bahía con la Ópera como máximo exponente, etc.

La misma travesía que días atrás hasta Circular Quay desde Cronulla. Esta vez tuvimos que subir un montón de escaleras hasta llegar al puente principal: Sydney Harbour Bridge. Es una estructura enorme de acero, con forma semicircular enmarcado por 4 gigantescos pilares, que une las dos partes de la Bahía. Curiosamente, este puente se puede ‘escalar’. Antes era gratis, pero a algún lumbreras se le ocurrió la idea de cobrar a la peña por hacer el subnormal por las alturas con un arnés y un mosquetón enganchado a una cuerda. Pero cobrar, cobrar: de día, 198 dólares; por la noche, 228 dólares; por el atardecer (es decir, pillar día y noche), 298 dólares. Es una buena pasta, ¿eh? Eso sí, te dejan estar 3 horas y media.

Nada, nosotros a lo barato, que caminar por el puente es gratis. Aunque no estaría de más echar un vistazo desde una zona más elevada, ¿verdad? Bien, sacaremos nuestras artimañas aprehendidas tras muchos años de echar cara a la vida :DDD Nos metemos en una de las torres que tienen un mirador, el Pyloon Lookout, directamente a la Ópera, subimos todas las escaleras, conscientes de que tendremos que pagar el ticket si queremos subir a lo más alto. Al llegar, le digo a Elena que me siga el rollo:
- Piratas (PI): “Hola, venimos buscando a nuestro grupo. Hemos parado a tomar algo fresco, que no podíamos con el calor, y los hemos perdido, pero están aquí seguro, con nuestro guía”
- Taquillera estafada (TE): “¿Y los billetes?”
- PI: “Los tienes ellos”
- TE: “¿Podéis llamarles por teléfono para que os bajen a buscar?”
- PI: “¿Teléfono? Estamos de vacaciones, nada de comunicación ni obligaciones. Hacemos una cosa, que suba ella (indicando a Elena), los busca y baja las entradas, mientras yo me espero aquí”
- TE: “OK, perfecto”

Yo me siento, con mi Backgammon en el móvil y me pongo el iPod para escuchar un poco de Fito (“Antes de que cuente diez”). A los dos minutos, le comento:
- PI: “¿Sabes dónde cae Hyde Park? Es la próxima parada después de aquí según nuestro plan, y me voy a quedar sin ver este punto por culpa de nuestro guía”
- TE: “Bueno, te creo, sube arriba y si están tus compañeros, baja la entrada”


Total, 20 dólares ahorrados por 2 minutos de charla, no está mal, ¿verdad? Que orgulloso estarán mis padrinos, David y Pili Roca, por usar sus artimañas :P Ciertamente, la vista desde lo más alto de la columna del puente era agradable, mucho viento, pero precioso. Tampoco nos explayamos en exceso, no sea que la pobre taquillera estafada se percatase de que nos habíamos colado delante de sus narices.

Al salir del mirador, caminamos todo el puente hasta el otro lado, viendo lo bonito que es esta zona de Sídney. Al poco, nos llegó un mensaje de Kirin (nuestro amigo Sikh de Auckland, Nueva Zelanda), para quedar para comer. Quedamos en la calle George Street con Campbell Street, o lo que es lo mismo, Chinatown. ¡Me cago en su puta madre! No me había percatado que estábamos tan lejos. 1 hora andando hasta Chinatown desde el puente a 32 grados de temperatura, intentando parar en las tiendas más grandes para pillar un poquito de aire acondicionado.


Cuando recogimos a Kirin, fuimos a comer a Market Place. Comida china, india, tailandesa, japonesa… de todo menos australiana, porque no tienen ningún tipo de cocina, ni tradiciones, ni ná de ná. Muy bonito, muy natural, pero cero de cultura, y lo poco que tienen, que son los aborígenes, los tienen completamente marginados (“White man came, across the sea; he brought us pain and misery…” - Iron Maiden, Run to the Hills, 1983).


Después fuimos a un McDonalds a tomar un café, pero tenemos excusa: aquí te dan una hora gratis de Internet sin cables, y teníamos algunas dudas sobre Nueva Zelanda, y aprovechamos que teníamos a Kirin al lado para preguntarle todo sobre Queenstown, Milford Sound, Dunedin, pingüinos, ballenas, hacer zorb, Christchurch, Rotorua, etc.

Nos despedimos de Kirin, que tenía que volver a casa de sus amigos, y nos dimos un paseo por Chinatown hasta Kent Street, hasta el puerto de Darling. Nos relajamos un rato dando de comer a las gaviotas y a un pájaro más grandote que no sé muy bien cómo se llama :D


Después compramos algo para la cena y nos fuimos hacia Woolloware – Cronulla. Esta noche, Elena, después de 25 días de viaje, iba a cocinar :D

Solamente cenamos con Wendy (y con el gordito de Spike, claro está), y estuvimos hablando hasta medianoche. Lo justo para conseguir que se decidiera a llevarnos al aeropuerto el día siguiente por haber sido los mejores invitados que nunca había tenido, ¡olé!

Control de Gastos:
- Tren: 15,6 AUS$ (10,92 €)
- Comida: 13,75 AUS$ (9,63 €)
- Cena: 6,58 AUS$ (4,61 €)

jueves, 19 de noviembre de 2009

Cronulla Beach – jornada de descanso

Día 23
Cronulla (Sídney)

Ya era Jueves y nos quedaban dos días para volar a las Islas Fiyi. Personalmente, ya estaba un poquito hasta los winflis de Australia. Bueno, la mayoría ya sabéis que yo prefiero Nueva Zelanda, jeje. Nos propusimos un día tranquilo, sin madrugar, tumbados en la playa y sin estrés. Así lo hicimos.

Nos llevamos unas cervezas a la playa, compramos una bolsa de patatas (importante para las pesadísimas gaviotas que tienen aquí), tomamos el sol y yo me pegué un bañito. A la hora de volver, otra vez porque el tiempo cambiaba drásticamente, pasamos por el supermercado para comprar algo para cenar.

Como podéis imaginar, Wendy y su hija estaban encantadas de que yo hiciese de cocinillas cada noche, e incluso el novio de Beth, Shannon, vino a cenar la última noche. Improvisé unas butifarras con mongetes, y unas patatas bravas con salsa de tomate picante, pero la verdad es que las salchichas que compramos, aunque eran de cerdo, me sentaron como un tiro; intuyo que eran muy grasas.


Bueno, terminamos con la Sangría y nos fuimos a acostar a una hora prudente, mientras hablamos de mil cosas. En ese intervalo, Wendy fue a casa de su hija mayor a recoger a su gato, al que tenía que cuidar durante unos días. Cuando regresó, menudo pedazo de gato, gordo, enorme y vago. Me recordaba a mi Buddy.


Control de Gastos:
- Desayuno: 8,3 AUS$ (5,81 €)
- Comida: 5,75 AUS$ (4,03 €)
- Cena: 19,8 AUS$ (13,86 €)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Cronulla Beach y meeting con frikis de CS en Sídney

Día 22
Cronulla y Sídney

Por la mañana, Beth nos llamó para decirnos que no trabajaba y que se apuntaba con nosotros para ir a la playa. Iba a ser nuestro primer bañito en el Mar de Tasmania (aunque para mí que se parece más al Pacífico). No había mucha gente por la mañana, aunque sí las escuelas de Surf, a un “módico” precio de 50 dólares por persona por dos horas de saltar en la puta tabla estando en la arena. Curioso ver unas estudiantes de la zona musulmana aprendiendo a hacer surf con su burka… ¡Allá cada cual!


Me di un bañito, pero muy corto, porque la playa estaba cerrada por marea alta y por muchas corrientes. Bastante fresquita, pero mucho menos que el Atlántico (mi buen amigo Sérgio Pinto de Portugal…).


Luciano nos envió un mensaje para hacernos saber a qué hora llegaba a Cronulla para que le recogiésemos en la estación. Sobre las 13:15 fui para casa a coger cervecitas fresquitas y un poco de Sangría, y luego a por Luciano.

Volvimos con Elena y con Beth y nos tomamos nuestras 6 birretas y la Sangría, que luego se pone caliente y ya no sirve :DD ¡Qué buen servicio las Martens Pils belgas! ¡Sí, señor! Ya teníamos una agradable sonrisa, así que era el momento de darse un buen chapuzón, que ya estaba la playa abierta para bañarse.

Una cosa muy curiosa es que la playa había ‘retrocedido’ unos 40 metros desde la mañana, así que teníamos que andar un poco para mojarnos. Las olas estaban increíbles para jugar, no como nuestro monótono Mediterráneo. Lucho y yo nos lo pasamos de coña jugando con el agua, saltando, buceando, dejándonos llevar y recibiendo algún revolcón de alguna ola con mala folla. 1 hora haciendo el gilipollas, mientras las chicas se quedaban como lagartos al sol.

Elena se fue a casa a echar la siesta y Beth tenía que ir al curro, así que me quedé con Luciano un rato más, y nos dimos otro baño, sin que nadie vigilase las cosas. Pero claro, Cronulla no es Barcelona, todo lleno de hijos de puta esperando la mínima ocasión para apropiarse de las cosas de otro, mientras la guardia urbana se rasca los cojones, toma carajillos y no ayuda a nadie (necesitaba el desahogo de esta reflexión :P). Aquí nadie roba nada, ¿para qué?

A eso de las 17:15, el día cambió radicalmente y empezaba a hacer bastante aire en la playa. Se acercaron todos los surfers y nos fuimos a tomar un té. Después volvimos a casa de Wendy a darnos una ducha, que habíamos quedado con la gente de CSing Sydney.

Teníamos que ir a Newtown, que podría compararse con Poble Nou en Barcelona: gente joven, todos los estilos imaginables, muchos bares cutrísimos, caos, etc. Para llegar allí, era pillar el tren hasta Redfern y hacer el cambio de línea.

Esta vez, fuimos a la estación Woolloware que estaba mucho más cerca que la de Cronulla (última estación), y perdimos el tren por 2 minutos. Nos tocaba esperar 28, mucho más fácil con las latas de Martens Pils que llevábamos en la mochila. ¡Hay que ahorrar!


Al llegar a Newtown, preguntamos por el Courthouse Hotel, y estaba justo al lado. En Australia, todo lo que se llama ‘Hotel’ viene a ser un ‘Pub’ para nosotros, y no un hotel. Un poco extraño… Cuando llegamos al bareto, que era enorme, nos tocaba hacer la complicada tarea de buscar a un grupo de frikis en un bar de frikis. ¡Joder, cada mesa era peor! Pero la mejor de todas era la de las lesbianas, con todos los tópicos típicos que os podéis imaginar (camisa de cuadros, tejanos, pelo corto y gafitas), y una un tanto curiosa, con un collar en el cuello, y una cadena que otra sostenía en su mano. Hombre, sobre su sexualidad me suda el rabo, pero sacar tus ‘perversiones’ a la calle sin que nadie te mire y putearse cuando llamas la atención, se me antoja algo difícil.

Estuvimos como 20 minutos dando vueltas para encontrarlos, preguntando a algunas mesas, preguntando quién es Amy (la que lo organizaba), y nadie nos hacía ni puto caso. Casi desistimos, pero entonces vimos al más friki de todos: un tío con un calcetín en la cabeza! Sin duda, éste debe ser del grupo. ¡Efectivamente, venía con el grupo! Venía con una chica de Barcelona, recién llegada a Australia hacía una semana y que no hablaba casi nada de inglés, pero quería aprender. Pues joder, vete a Londres o a Dublín, así, cerquita, pero no des la puta vuelta al mundo para aprender inglés :DD

Ya teníamos el plan preparado: comprar una cerveza del bar y ‘rellenar’ con nuestra cerveza de lata en el lavabo. De verdad que no os podéis imaginar lo caro que es Australia hasta que estáis por aquí. De hecho, Luciano se quejaba de lo mismo, y cuando vienes una vez, 3 ó 4 semanas, sí que vas a lo grande, pero cuando quieres estar un tiempo más viajando, hay que ir muy al loro.

Pillamos un litro con tres vasos, y cuando se gastó, me fui al lavabo a rellenar mi cervecilla, luego fue Luciano a hacer lo propio. Elena dice que somos unos hippies podridos y tirados, pero se apuntó al cachondeo. Por lo menos, lo hicimos con clase, sin que nadie nos viese :P

Más tarde, un indio/musulmán de Cachemira (estos aún siguen en guerra y todavía no sé cómo definirlos) me invitó a una cerveza tras hablar un rato con él y decirle que lo tenía muy jodido por cómo se llamaba: Imran Alí.


Hablamos con algunos personajillos del mundo, aunque lo justo para pode comprobar que los de Sídney no son tan ‘amigables’ como aparentan, y hasta tienen un toque racista. Como nosotros somos caucasianos, todo bien, pero los demás lo tienen un poco más difícil. Muchísima gente no querrá admitirlo, pero es la realidad que se respira en las ciudades grandes de la costa este.


Da igual, llegaban las 23:30 y nos tocaba irnos. Volvimos a la estación y nada más llegar se escapó el último tren, pero había un montón de gente esperando al siguiente. Lucho miró en el horario y aquel había sido el último. Preguntamos a la gente y no tenía ni puta idea. Todos esperaban el tren pero no había más. ¡Retrasados!


Total, nos tocó pillar un taxi rápido hasta Redfern (3 minutos) para poder pillar el tren. Luciano perdió el suyo y le tocó volver andando. Nosotros pillamos el nuestro por los pelillos. Volvimos a Cronulla y nos fuimos a dormir.

Control de Gastos:
- Té: 3 AUS$ (2,10 €)
- Birras: 10,15 AUS$ (7,11 €)
- Tren: 14 AUS$ (9,80 €)

martes, 17 de noviembre de 2009

La Ópera de Sídney y reencuentro con Luciano

Día 21
Sídney

Por la mañana, después de desayunar, tomamos el tren desde Cronulla hasta Town Hall. Ahí, debíamos cambiar de línea hasta Circular Quay, la zona de la Bahía donde está la Ópera. Compramos un billete de ida y vuelta, que era bastante más barato.

No me gustó mucho el sistema de trenes en Town Hall, la estación principal de Sídney (o una de ellas), porque están distribuidos en diferentes plantas, y es un poco coñazo cambiar de vía: hay que subir un nivel, para después bajar dos, un tanto caótico; aunque los trenes están bien, son todos de dos plantas y van puntuales.

Al salir de Circular Quay ya se podía ver la magnífica “Opera House” desde la estación, que estaba abierta y no era subterránea. ¡Whoah! ¡Bruuuutal! Hicimos 100 fotos, dimos la vuelta alrededor, y nos alejamos hasta la otra zona de la Bahía para tener una vista más general, bajo el puente Sydney Harbour, también colosal.



La verdad es que la vista en esta zona es impresionante, y vale la pena. Nos sentamos para tranquilamente poder observar los detalles. En ese momento, nos llamó Luciano, nuestro amigo argentino (aunque sea de River, es buen chaval :DD), que también está de ruta por Asia y Oceanía, como nosotros, y habíamos programado algunas quedadas juntas en nuestro viaje.


Nos recogió en la Ópera, y desde allí fuimos hasta Darling Harbour, también muy bonito, con un montón de bares. Nos sentamos tranquilamente para hacer un cigarrito y, después, andamos hasta Chinatown, donde Elena se fue a comprar unas camisetas (dice que siempre sale con las mismas en las fotos :DD), y yo me quedé con Luciano charlando y tomando una Coca-Cola, mientras veíamos pasar todos los chinos de Australia juntos, jeje.


Finalmente, cuando Elena había encontrado la oferta para las nuevas camisetas, caminos de vuelta con Luciano hacia el tren. Él estaba con una amiga en King Cross, así que se iba andando. Nosotros tomamos el tren de vuelta a Cronulla.


Al llegar, me tocó cocinar otra vez para todos. Esta vez no me quería complicar mucho la vida, así que un poco de pasta ya venía bien. Lo cierto es que en Australia, con que estés más de 20 minutos en la cocina, ya eres mejor cocinero que el 90% de los locales, que a falta de tradición culinaria, se apuntan a cualquier tipo de comida rápida posible, no totalmente norteamericano, pero del estilo.

Beth llegó al terminar nosotros de cenar y también traía hambre, así que se apuntó. Otra charleta con Wendy, que estaba muy amargada por el curro, y planes para el día siguiente: día de playa en Cronulla, que ya habíamos quedado con Luciano :DD

Control de Gastos:
- Tren: 15,6 AUS$ (10,92 €)
- Helado: 4,2 AUS$ (2,94 €)
- Ropa: 25 AUS$ (17,50 €)
- Supermercado: 23,29 AUS$ (16,30 €)

lunes, 16 de noviembre de 2009

Llegamos a Sídney

Día 20
Sídney

Salimos de casa de Paul a una hora muy prudente (7:30) para evitar el tráfico de Melbourne, que es bastante mierda por la mañana. Además, tenemos que buscar la empresa de alquiler de coche, y dejar las llaves en un buzón rojo. No sé cómo me las ingenio pero siempre consigo los mejores precios para alquilar coches, aunque los procedimientos son poco ortodoxos :D


Efectivamente, siguiendo las instrucciones del Call Center, entre Avis y Hertz, hay una furgoneta de Network, la empresa de alquiler, y en frente el buzón para las llaves. Un tanto cutre, pero bueno. Después, hay que llamar por teléfono y decirles que ya has dejado el coche con el depósito lleno.


Una hora de retraso en llegar a Sídney, pero un vuelo bastante tranquilo. Curiosamente, el avión era un mostrenco más típico de vuelos intercontinentales que de vuelos domésticos, pero supongo que es una ruta muy común.

Al aterrizar en Sídney, recogimos las maletas y contactamos con Beth, la hija de Wendy, con quien nos íbamos a quedar 5 días. Vive en Cronulla, que está en el sur, en una zona playera, bastante pija. El tren allí desde el aeropuerto nos costaba 44 dólares, y un taxi, 49, así que la elección era muy fácil, ¿no? Cómodamente, en cochecito y nos dejan en la puerta, donde nos recogió Beth.

Beth, una chica de 18 años muy agradable, nos hizo un tour por el piso, nos dio las llaves, y nos acompañó al supermercado. Dado que su madre estaba trabajando y ella tenía fiesta, tampoco tenía mucha elección.

Después de comprar comida para los 5 días, nos echamos una ‘siestecita’, de unas 4 horas. ¡Ostias, es que estábamos faltitos de sueño! Compramos el vino Shiraz tinto seco más barato que había. Total, es para hacer Sangría… También compramos una caja de 24 cervezas por 29 dólares, un precio realmente bueno. Era cerveza belga, Martens Pils, que vendrá a ser una cerveza “Día” en Bélgica, pero a nosotros nos hacía el favor :P

Esperamos a Wendy en casa y mientras cociné algo para cenar todos, hice unos 5 litros de Sangría y nos pasamos la tarde/noche bebiendo una copita y charlando. El día siguiente nos tocaba, por fin, descubrir la Ópera de Sídney, y habíamos podido descansar algo.


Control de Gastos:
- Aeropuerto: 20 AUS$ (14 €)
- Taxi: 55 AUS$ (38,50 €)
- Supermercado: 83 AUS$ (58,10 €)

domingo, 15 de noviembre de 2009

Great Ocean Road: canguros (parte 2)

Día 19
Great Ocean Road (Melbourne)

El viaje de vuelta a Melbourne iba a ser más tranquilito que la bajada, con nuestro súper Hyundai Getz. Ya casi no nos quedaban curvas, y solamente nos faltaban por ver canguros, que estaban justo al lado de Fairhaven, en un pueblo llamado Anglesea. Aquí debíamos preguntar por el campo de golf y allí los veríamos. De todos modos, como buenos ahorrativos, antes de irnos nos llevamos todo lo que pudimos y nadie quería, sobre todo, las birras :P


No estábamos muy seguros de esas indicaciones, como os podéis imaginar, pero al llegar al campo de golf vimos una señal que nos decía que estábamos en el lugar correcto :D


Llegaban algunos locales con la familia para ver los canguros, así que solamente tocaba hacer lo mismo que ellos. El único inconveniente es que es un campo de golf, así que las pelotas van volando. El truco es pararse, levantar la mano y esperar a que el ricachón te deje pasar, que suele ser rápido.

Ahí, al pie del primer campo, unos árboles y una familia de 50 canguros, tranquilamente tumbados, comiendo, con las crías, saltando… de todas las formas imaginables, sí, también cagando ;-)


Nos acercamos lo máximo posible, aunque, francamente, no son tan amigables como parecen, así que hay que ir con ojo, porque está lleno de indicaciones para evitar bocados de canguros, que parece ser que es lo que les mola.


Habíamos hecho todo el plan ya, por lo que nos podíamos relajar. Para eso, paramos en una playa llamada Bells Beach, un paraíso de surferos, donde nos tumbamos un rato antes de volver hacia casa.


Una vez en Melbourne, pedimos a Paul que nos viniera a recoger. El plan era ir a la empresa de alquiler para devolver el coche, así estaríamos más cómodos para ir al aeropuerto la mañana siguiente. Para nuestra sorpresa, estaba cerrado, porque los Domingos solamente abren hasta las 11:30. ¡Coño, se van a herniar de currar!

Llamamos al teléfono de contacto y el Call Center nos dijo que tenían un nuevo servicio para dejar el coche en el aeropuerto, pero que costaba 20 dólares. ¡Perfecto! El tren nos iba a costar el doble :DD

Por la tarde noche, vino a vernos nuestro amigo Kirin, de Nueva Zelanda. que estaba de visita por curro. Obviamente, se lo preguntamos a Paul primero, por si no le parecía bien. Pero le gustó tanto la idea que hasta cocinó para todos. Una velada tranquila y agradable, con una buena charla.


Y a la cama prontito que al día siguiente volábamos a Sidney.

Control de Gastos:
- Gasolina: 30 AUS$ (21 €)
- Teléfono: 20 AUS$ (14 €)

sábado, 14 de noviembre de 2009

Great Ocean Road: 12 apóstoles y koalas (parte 1)

Día 18
Great Ocean Road (Melbourne)

Preparamos la maleta después de levantarnos y Paul nos llevó a la estación de Bell, donde habíamos quedado con las chicas para alquilar el coche (Nikki, danesa; y Ashley, estadounidense). El trámite fue rápido y Paul decidió dejarnos encarados a la autopista para que no nos perdiésemos, y nos dibujó en el mapa todos los sitios en los que teníamos que parar para no perdernos nada. Un tipo increíble, de verdad.

En vez de bajar directamente por la carretera del Océano, fuimos siguiendo la autopista para llegar más rápido a la parte de abajo. Curiosamente, la mayoría de gente hace la ruta dos veces, con lo que se tarda el doble. Nuestra ruta era muy sencilla: de Melbourne a Geelong, de Geelong a Colac y de Colac a Port Campbell. Después, debíamos volver atrás unos 10 kms para ver los 12 Apóstoles.

Al llegar a Port Campbell compramos algo de comida para hacer un picnic, porque habíamos conducido unas 3 horas largas, y fuimos a ver los 12 Apóstoles. Cada vez que conducía, cambiaba de carril o me incorporaba me recordaba: ‘Por la izquierda, por la izquierda…’; aunque ya me lo recordaba el Estada cada X kilómetros.


Llegamos a los 12 Apóstoles, un paraje que recuerda un poco a los acantilados de Moher, en Irlanda, dimos un vistazo por la espectacular vista y buscamos un lugar para hacer un picnic. Duro trabajo porque no está muy preparado para hacer eso, y conocimos a las moscas más pesadas del mundo. Toda la gente andaba con 8 ó 10 moscas pegadas a la camisa. Se posaban en la cara, en el pelo, donde fuese. Era tan raro hacer un picnic en esa zona que hasta los japos no echaban fotos, lo nunca visto.

(os dejo divagar a ver quién es Ashley -de EEUU- y quién es Nikki -de Dinamarca-)

Cuando acabamos el picnic, debíamos seguir con nuestra ruta hacia arriba, y no me esperaba una carretera tan sumamente mierda. Es como las cuestas del Garraf, pero durante 200 kms. ¡Menudo coñazo! Eso sí, hay sitios para parar que son realmente impresionantes.



De entre estas paradas, escogimos el mirador Gable y el mirador de Castle Cove. Da igual cual, porque hay 50 diferentes. Y nosotros los escogimos al azar, tampoco hay que darle más vueltas.


En uno de los coches aparcados se notaba quién era el europeo, que entraba por la salida, salía por la entrada y aparcaba como le salía de los webs.


Llegaba el momento esperado de ver a los koalas :DDD Las señales nos empezaban a indicar que estábamos en la zona, y paramos en Apollo Bay a hacer una café antes de llegar a Kenett River.


El mapa de Paul era muy preciso: al llegar a Kenett River, justo después del parking de caravanas, se gira a la izquierda y se coge un camino de tierra en paralelo a la carretera. Así lo hicimos, y paramos el coche a los pocos metros de entrar al camino. Nos bajamos y empezamos a mirar alrededor, cuando Nikki dijo: ‘¿Eso es un koala?’. Efectivamente, habíamos visto el primero.


Yo me acerqué a echarle una foto, y, en ese momento, otro koala pasó justo por mi pierna y se me paró a menos de un metro. Le acaricié un poco y no le molestaba mucho. Aproveché para hacerle una foto, mientras él posaba tranquilamente. Se cambió de árbol y quise volver a tocarle, pero se puso a gritar y subió para arriba. Entonces fue cuando le vi las uñas. ¡Su puta madre, si parecían pacíficos!


Seguimos haciendo fotos porque vimos un par de ellos más, y hasta nos dimos cuenta que son animales que comen y cagan al mismo tiempo, ¡qué coordinación!

Empezaba a anochecer, así que nos dirigíamos ya a casa de Jessica, en Fairhaven, pero teníamos que parar a comprar algo de comer y beber, tampoco es plan de llegar haciendo el buitraco. Paramos en Lorne para comprar y en 15 minutos ya estábamos en casa de Jessica, que nos estaban esperando para hacer la barbacoa. En total, unos 600 kilómetros.


Fairhaven es una zona muy pija, cerca de Melbourne (unos 100-150 kilómetros), en plena Great Ocean Road, con casas mirando al mar que valen un riñón. Obviamente, los padres de la dueña eran gente de muchísima pasta, no había duda.

Al llegar, nos tomamos unas birras, cenamos algo y luego jugamos un póker. El chavalote que estaba muy pesado con jugar quiso hacer la partida a 5 dólares por cabeza, y le dijimos que no era necesario, pero él se empeñó. Total, Elena ganó la primera y yo la segunda. ¡Algo de dinero para el presupuesto familiar! :DD

La gente era muy agradable, sobre todo un chico venezolano de padres polacos (manda cojones con la combinación) llamado Tino. Por su forma de jugar al póker le bautizamos como ‘Tino Cagón’ :P

Antes de acostarnos, salimos un rato fuera, porque nos habían pedido que mirásemos las estrellas. ¡Buf! ¡Qué vistas! ¡Cuántas estrellas! Estaban todas las constelaciones que conocía y algunos que no. Nos quedamos un rato observando el cielo, y, sobre las 3, al sobre, que compartíamos el comedor con 6 más. Eso sí, nosotros en el sofá desplegable ;-)

Control de Gastos:
- Alquiler de Coche: 80 AUS$ (56 €)
- Comida: 20 AUS$ (14 €)
- Cena: 44 AUS$ (30,80 €)
- Póker: -20 AUS$ (-14 €) --> es lo que ganamos

viernes, 13 de noviembre de 2009

Descubriendo Melbourne

Día 17
Melbourne

Nos levantamos con Paul para que nos llevase en coche a la parada de Reservoir. Él vive en la anterior, que es Keon Park, pero ya es zona 2, y el billete valía el doble. Compramos un billete para todo el día, todos los transportes, tampoco era necesario porque en esta ciudad no vigila ni Dios y puedes viajar por la cara tranquilamente, el 90% de las paradas tienen acceso libre. La primera parada fue en Bell, donde hay un montón de empresas de alquiler de coches. Era importante hacer una pre-reserva porque ese fin de semana era el Masters de Golf y estaba casi todo ocupado. Hicimos nuestra reserva en la única que tenía 1 solo coche disponible, y nos fuimos hacia Melbourne.

Desde Bell el tren nos llevaba a la estación central: Flinders Street, y nada más salir está la oficina de turismo. Así que pillamos un mapa y nos inventamos una ruta (siguiendo los consejos de Paul, claro está). Melbourne tiene un plan urbanístico muy parecido al Eixample de Barcelona, por lo que era muy fácil moverse, al menos para mí :D

Desde la oficina de turismo fuimos a Saint Paul’s Cathedral y después al Ayuntamiento de Melbourne. Choca un poco ver cómo están montando el árbol de Navidad y estamos a 30 grados, pero bueno. Después volvimos a Federation Square otra vez. En total 10 minutos andando.


En Federation Square está el Ian Potter Center, con arte aborigen australiano, pero lo saltamos para seguir por Saint Kilda street hacia Southbank, cruzando un puente precioso, sobre el río Yarra. Nada más cruzar, estaba el Arts Center, con una exposición permanente y gratis de AC/DC.



Desde aquí seguimos el lado del río hasta el Eureka Skydeck 88, que tiene un mirador sobre la ciudad, pero que vale bastante, así que decidimos ir a otro mirador para el que teníamos tickets de 2x1: siempre hay que ir a la oficina de turismo :P


Cruzamos otro puente que nos llevaba de vuelta al centro y caminamos hasta el Melbourne 360 Observation Deck, en las torres Rialto. Si el primer valía 20 dólares por persona, éste nos costó 15 por los dos.


Un vista increíble porque estaba todo despejado y pudimos ver toda la ciudad de Melbourne. Al bajar de la planta 40 y tantos, compramos unas postales y las enviamos, para que no digan que nos olvidamos de la peña. Justo en la puerta de las torres Rialto estaba el Hotel Intercontinental, que habían sacado una cocinita con mejillones en salsa para captar clientes. Si hay que gorrear, ahí estamos nosotros. Una tapita antes de comer, pero por la cara :D


Nos entró hambre y fuimos a un indio vegetariano llamado Crossways en Swanton Street 123. Es una organización non-profit dedicada a Krishna, donde el buffet (con un par de platos) de comida y bebida vale 6,5 dólares, 5 si eres estudiante; y yo soy estudiante, ¿no?

Después de comer subimos a Queen Victoria Market, algo parecido a la boquería: pescado, queso y fruta. Aquí preguntamos para ir a los jardines del centro de la ciudad, y un chico nos dijo que pillásemos el ‘City Tourist Shuttle’, que, en esta ciudad, es gratis. Esperamos el bus y pillamos sitio para sentarnos, así que nos dio una buena vuelta por toda la ciudad.


Bajamos en Fitzroy Gardens y caminamos un rato por el parque hasta el ‘Conservatory’, que no tiene nada que ver con la música, sino que es un jardín botánico.


Desde aquí, andamos hasta los distritos de Chinatown y Greek district, nos metimos por sus callejuelas y regresamos a casa, que Paul nos esperaba en la parada de tren.


Al llegar a casa, leímos el correo y noticia bomba: la persona con la que nos íbamos a quedar en Sydney no iba a estar en la ciudad, así que nos pusimos a buscar contactos rápidamente para ver dónde nos quedábamos. Nos respondió Wendy, a la que conocimos en Barcelona durante la Mercè. ¡Problema solucionado!


Me tocaba cocinar: otra tortilla, pan con tomate y 5 litros de Sangría. Aprovechamos para organizar el viaje a Great Ocean Road. Dos chicas se habían apuntado a venir con nosotros y compartir costes: Ashley, una chica de EEUU que llevaba un par de meses viviendo en Melbourne, y Nikki, una chica de Dinamarca que estaba de viaje. Además, nos llegó un mensaje de una chica llamada Jessica que nos invitaba a su casa en Fairhaven, la zona costera más pija de la zona, a una barbacoa y a dormir con unos cuantos amigos suyos más. ¡Día redondo!

Cenamos tranquilamente en casa, nos bebimos unas cervezas, un poco de vino y un poco de Sangría y nos fuimos a dormir, que el día siguiente me tocaba conducir un mazo de kilómetros.


Control de Gastos:
- Bono transporte: 13,6 AUS$ (9,52 €)
- Observation Deck: 15,5 AUS$ (10,85 €)
- Postales: 3 AUS$ (2,10 €)
- Sellos: 8,4 AUS$ (5,88 €)
- Comida: 11,5 AUS$ (8,05 €)
- Tentempié: 3,2 AUS$ (2,24 €)