jueves, 7 de enero de 2010

Día de Relax en Koh Phi Phi

Día 72
Koh Phi Phi

En principio, hoy nos tocaba salir con Am a navegar, íbamos a ser 6, porque las belgas se apuntaban, y Luciano iba a bucear con una de las empresas de aquí, que para eso se sacó el curso de PADI en Koh Tao :DD

A las 8:30, una lluvia torrencial nos despertaba, y, al poco, Lucho llamaba a la puerta para pedir un paraguas, porque ya tenía pagado el día, y él no se podía echar atrás. Nosotros nos quedamos en la camita un ratito más hasta que la lluvia paró.

Después nos fuimos al D’s Books, llegó Andreea, pero le habían llamado para un tema de curro, así que se quedó pinchada a Internet, trabajando. Ariel y nosotros nos fuimos a comer al Calamaro Resto, otro Tom Yam. No está mal, tiene una buena vista, pero la comida, aunque buena, no es comparable al Papaya :P

Volvimos a por Andreea, que seguía currando y volvió Lucho del curso, que venía alucinado. Lo mejor es que ahora sabíamos los mejores sitios para poder hacer snorkel, jeje. Decidimos descubrir las playas que están en la esquina más alejada de la isla.

Hay que andar un ratito y saltar por la pared si no quieres mojarte los pies, pero, cuando baja la marea se puede caminar.


Lucho y Ariel se fueron a ver no sé qué y no pudimos encontrarlos, pero nos quedamos relajaditos, en la toalla, sin hacer nada.


Quizás viendo los barquitos…


O haciéndonos fotos…


Incluso tuve inspiración artística, y ¡mira qué guapa mi niña!


Mientras escuchábamos un poco de música, y yo bailando, como de costumbre.


Después volvimos, para ducharnos e ir a cenar, porque queríamos un poquito más de Papaya, como era de esperar, con mi ración diaria de Tom Yam y de Pad Thai (sin verduras, claro).


Como era de esperar, allí estaban los gatos en la nevera, esta vez con una novedad: la madre se llevó a uno de sus bebés.


Y nuestro gato preferido, el más pachorro de toda la isla, que se tumba allí donde pilla, como ejemplo, una de las mesas del restaurante.


Como el Papaya es un restaurante algo lento (buenos precios, buena comida, enormes porciones, pero lento), y el hambre ya hacía estragos, nos fijamos en la mesa al lado nuestra, una pareja dejó toda la comida y se fue porque era picante. ¡Me cago en la puta! ¿Qué esperáis en Tailandia? ¿Hamburguesas y patatas fritas? ¡Qué más da! Había un plato de pollo al curry entero en su mesa, pues como buenos tirados que somos, nos lo agenciamos y nos lo comimos.


Cenamos tranquilamente y después nos fuimos a buscar a Am, al bar donde está siempre. Él dice que está en la Mezquita rezando, pero el barquero se pone ciego a fumar :DD


Quedamos para el día siguiente a las 9:30, esta vez ya no nos la daba. Después caminamos hasta el puerto y nos fuimos a dormir. De camino a casa, nos encontramos con las hermanas belgas, Laura y Claudia, y les comentamos lo del viaje del día siguiente. Decidieron apuntarse.

Control de Gastos:
- Desayuno: 95 THB (1,98 €)
- Comida: 310 THB (6,46 €)
- Bebidas: 60 THB (1,25 €)
- Cena: 360 THB (7,50 €)
- Hotel: 600 THB (12,50 €)
- Birras: 160 THB (3,33 €)

miércoles, 6 de enero de 2010

Ruta de Evacuación de Tsunamis - Mirador y ¡¡¡¡¡FESTICHANG!!!!!

Día 70
Koh Phi Phi

Tras la caña del día anterior, nos habíamos planteado un día sumamente tranquilo. Nos levantamos cuando quisimos y nos fuimos a desayunar.

Pusimos el punto de reunión en una cafetería/librería de Koh Phi Phi que tiene Internet gratis, si llevas tu portátil, y que se llama D’s Books. Para el que le interesa, el password de acceso es “coffeecafe”.

Estuvimos vagueando hasta la hora de comer, Andreea se fue a Long Beach, los chicos a comer y nosotros fuimos a comer al restaurante Tom Yam. Ya dije que teníamos que probarlo, aunque tampoco fue tan espectacular.

Después de comer, fuimos a por los chicos, que nos esperaban en el hotel, para subir al mirador de Koh Phi Phi, ajenos a la caminata que hay que darse para llegar hasta arriba. Escalones, cuestas y más escalones. Obviamente, si es la ruta de evacuación de Tsunamis, tiene que ser el punto más alto, pero tardamos unos 25-30 minutos en llevar a un paso rápido…


Llegamos reventados, pero la vista recompensaba. Ahora puedo decir que todas esas postales que venden están manipuladas con PhotoShop, jeje.


Pero igualmente, la vista era muy bonita.


Aquí se ve bien la razón por la que el Tsunami de 2004 pegó tan fuerte en Koh Phi Phi, por su configuración en forma de H, el agua llegó por los dos lados a la vez, y no hubo mucha opción de escape.


Volvimos a bajar y nos preparamos para ir a cenar y tomarnos unas Chang.

No sé realmente cómo ocurrió, pero tras decidir que íbamos a navegar otra vez con nuestro barquero Am, e ir a buscarlo para quedar para la mañana siguiente, la cosa se lió, y ¡de qué forma!

En primer lugar, no cenamos, y después, intuyo que la Chang empezó a hacer efecto. Mejor que explicarlo mucho, lo dejaré a modo de anecdotario fotográfico y pondré título a las fotos, porque Ariel fue el que pilló la cámara de Dorobanzu y, quizás, el que generó la movida, que se llamó FESTICHANG, que viene de la combinación borrachuza de FESTIVAL CHANG :P


Empezamos a saludar en las tiendas, mientras nos reímos de la camiseta que decía: “No quiero un puto Tuk-Tuk, ni un traje, ni un masaje. Muchísimas gracias”, hay que venir a Tailandia a entenderlo, porque estos tres colectivos son un asalto constante. Nótese que la Chang debe estar presente en la mayoría de fotos :DD


El resultado indirecto fue que todo el mundo nos conoció en la isla: los que vendían cuadros.


Los que vendían ropa.


Hicimos una amiga brasileña, Isa, que se apuntó al festival, porque su novio australiano estaba por ahí liándola a la “inglesa”.


Conductores de barcos.


Andreea pobrando la fruta Durian, aquella que dijimos que olía a mierda y que sabía a mierda con cebolla.


Efectivamente, la impresión fue la misma.


Taxistas de barquitos nocturnos.


Elena con el cachondeo.


En un restaurante de marisco, paramos y Ariel les dijo a la gente: “Please, smile with the fish”, y ellos aceptaron.


La cajita de Chang.


Camino al puerto, todos cantando “Festichang, festichang, festichang…”.


Las camisetas cachondas que venden por aquí.


Los masajes de Andreea.


La gente de los hoteles.


Chicas que iban parando Ariel y Luciano, en las que yo debía salir como excusa para luego quitarme.


Los que recogen la basura.


Lucho de dos en dos.


Andreea de dos en dos.


Una ‘mama’ cariñosa.


Una suiza que se unió al grupo, porque sus amigos “aburridos” solamente querían dormir.


La tienda con la cerveza Chang más barata de la isla, autodenominada como “Chang Temple”.


El vendedor de “Chang Temple”.


Los franceses más aburridos de la isla (lo siento, Tony).


En besucón del mundo.


Ariel con sus pescados.


El grupo descontrolado.


Cocineros.


“La Comunidad de la Chang” tomaba forma.


Dos hermanas belgas, Laura y Claudia, tan locas como nosotros, que no dudaron en salir del restaurante pitando y empezar a cantar “Festichang, festichang, festichang”. La Comunidad estaba formada: 9 personajes del mundo, diversas culturas y diversas partes del globo, todos intentando rendir culto :D


Chicas que iba parando Ariel, para sus noches ‘solitarias’.


Parada para comer algo.


Laura y Elena de cachondeo.


Gente que contribuía a la Comunidad, pero sin ser parte directa.


Avituallamiento en un supermercado.


Australiano borracho que no dudó en sumarse al festival.


Seguratas de hotel.


Parada en el cartel típico con las distancias, aunque este es algo más cutrillo.

Llegada a la playa.


Foto de rigor.


Llegada al Apache Bar.


No había huevos a saltar con el morao la cuerda ardiendo, lo dejamos para los innumerables personajes que están en forma en este mundo.


Pues nada, con el calentón, a dormir, que el día siguiente teníamos que ir a navegar, o eso pensábamos, jeje.

Control de Gastos:
- Desayuno: 239 THB (4,98 €)
- Comida: 320 THB (6,67 €)
- Cena: 200 THB (4,17 €)
- Repelente: 125 THB (2,60 €)
- Lavandería: 55 THB (1,15 €)
- Birras: 200 THB (4,17 €)