jueves, 4 de febrero de 2010

La bonita ciudad costera de Mui Ne

Día 98
Mui Ne

Otro madrugón, para estar a las 6:30 en el bar para hacer el desayuno y llegar los primeros a la agencia de viajes y asegurarnos un sitio para Gaili. Como era de esperar, retraso en la salida del autobús. Gaili no viene con nosotros en el mismo bus, pero sale y llega a la misma hora que nosotros.


Elena, Lucho y yo nos metemos en el ‘súper’ bus con camas (sleeper), resulta ser muy curioso, algo más cómodo que ir sentado, pero cutre como su puta madre. Como los asientos van numerados, al menos en este trayecto, nos dan los asientos del final, donde hay 5 juntos, con muy poco espacio. Al menos, Luciano y yo pillamos los que dan al pasillo para poder estirar las piernas. Elena cabe mejor.



5 horas de bus hasta Mui Ne, con una parada a tomar algo. A la llegada a Mui Ne, lo primero es hacer la reserva del siguiente trayecto, que nos llevará a Dalat. También tenemos que reservar el billete por separado de Gaili, pero en el mismo autobús. Ya con billete para la siguiente parada, la tarea es buscar hotel. Gaili no se sentía muy bien y se quedó medio dormida sobre las maletas, mientras yo las vigilaba. Elena y Luciano fueron a la caza de habitación.

Mui Ne me recordaba mucho a cualquier pueblecito de la Costa Brava, pero plagado de rusos. Sí, sí, es un destino altamente famoso para rusos (¿será por la hermandad comunista?). Muy bonito el sitio, con precios muy razonables (no en vano, seguimos en Vietnam) y el paraíso de Kite Surf de la zona.


El hotel escogido estaba bastante bien, aunque seguían los problemas comunicativos con la gente. Ya somos expertos en leer vietnamita del diccionario, incluso innovamos la combinación de palabras y nuestros gestos son ya impresionantes, jaja.


Gaili, que seguía algo pachucha, fue enviada a dormir para reponer fuerzas. Nosotros salimos a comer y a conocer un poco la zona. Aprovechamos para reservar el tour que se hace en esta zona, con un buen regateo, como era de esperar a la hora de reservar el jeep que nos llevaría el día siguiente.

Seguimos caminando, y fuimos a recoger a Gaili para ir al bar más exclusivo de Mui Ne, el Sankara. Altamente pijo, elegante y muy bien decorado, al más puro estilo Marbella.




El lavabo también era muy original, tanto que Luciano quiso dejarles un regalito. Es que, a nuestro Lucho le gusta el lujo :DD


Tras la cerveza más cara de Vietnam, pero aún barata para nuestros estándares, salimos a conocer los sitios para cenar. Gaili, aún enferma, a la cama directa, a las 19:00. Elena, Luciano y yo caminamos más por el pueblo, tomándonos una cervecita, y preguntando precios.


Llegamos a una zona que está llena de restaurantes muy locales, con infinidad de pescado y marisco fresquísimo. Preguntamos precios en todos y regateamos, hasta que finalmente nos quedamos con el que más nos gustó, y donde no había ni un turista, solamente locales.

De camino, en un restaurante vendían tiburones para comer, y aproveché para tocarlo. Vale, solamente había 5 dedos de agua y no era muy grande; pero he tocado un tiburón vivo, ¿eh?


La elección fue el restaurante Quan Cay Dua, con mucho marisco fresco, tan fresco que al sacar las gambas de la pecera para pesarlas, coleaban y saltaban por ahí. La única peculiaridad de este sitio que es tenía “ratas de mar”. ¿Qué son? Pues son ratas normales, pero como está pegado a la playa, van subiendo en busca de comida y por eso son de mar. No se acercan a las mesas ‘habitadas’. También vimos lechuzas, cazando ratas.


La cena, excelente, y baratísima. ¡Qué bien! Tenían unos caracoles de mar que pesaban cada uno 1 kilo, ¡vaya tela! Las gambas (una docena, 2 euros) estaban cocinadas con una salsa casera de tamarindo: ¡buenísimas!


Con la barriguita bien llena, andamos de vuelta hacia el hotel, pero vimos happy hour en un bar llamado Jive’s, con billar gratis. No era el mejor billar del mundo, por estaba inclinado por los lados y costaba mucho meter las bolas (¡válgame Dios, cómo suena esta expresión!). Echamos unos billares, lo justo para probar lo malísimos que somos los tres. No somos tan, tan malos, pero en esta mesa, pasamos de ser lo peor a lo puto peor. Al menos, nos hicimos unas risas y bebimos algo.


Cuando terminó la oferta, como no quisieron mantenernos el precio, decidimos cambiar de bar. Fuimos al único que quedaba abierto. ¡Pero qué golfos somos, joder! Allí había algunas personas, y una mesa tocando la guitarra. Nos unimos rápidamente, para disfrutar.

La que tocaba la guitarra y sus amigos eran todos rusos, pero con el traductor simultáneo de Elena era mucho más fácil. También había dos noruegos morados y un brasileño, tirándole los tejos a todos lo que se movía.

Como buena rusa que era la guitarrista, compositora solista en depresión profunda, solamente tocaba canciones tristes, profundas. La tipa, había vivido en Cuba y ahora estaba viviendo en Vietnam. Vamos, que le falta China y Corea del Norte para hacer la ronda comunista.


Cuando decidieron ir con la tragedia vital, nos unimos a otra mesa en la que estaban jugando a las cartas. Hicimos un par de manos y a sobar. El día siguiente no teníamos hora, porque habíamos contratado el viaje de ‘puesta de sol’ y no el de ‘amanecer’.

Control de Gastos:
- Desayuno: 46000 VND (1,80 €)
- Tentempié: 40000 VND (1,57 €)
- Comida: 90000 VND (3,53 €)
- Cena: 85000 VND (3,33 €)
- Bebidas: 190000 VND (7,45 €)
- Hotel: 240500 VND (9,43 €)

miércoles, 3 de febrero de 2010

Preparando el viaje por Vietnam desde Saigon: el "Open Bus"

Día 97
Ho Chi Minh City (HCMC)

Un día sin hora de inicio pero con una tarea clara: decidir las paradas a hacer en Vietnam y comprar los billetes del “Open Bus”. El “Open Bus” o “Open Tour” es una serie de billetes de autobús, combinados entre autobuses normales y otros con cama que permiten hacer la ruta desde Saigon (HCMC) a Hanoi o viceversa. Tienen un precio cerrado, según las paradas que quieras hacer. El precio normal está alrededor de 40-50 dólares, pero como estábamos en la época del ‘Tet’ (Año Nuevo Lunar), se estaban disparando los precios.

Con esta perspectiva, salimos del hotel los 4 a desayunar, y empezamos a preguntar agencia tras agencia los precios. En nuestro caso, como íbamos con tiempo, queríamos hacer el mayor número de paradas posibles. Así, desde Saigon, queríamos pasar por toda la costa y ver algo de montaña también. Vietnam es un país estrecho, pero bastante largo, como unos 1600-1800 kilómetros de norte a sur.

Las paradas que escogimos fueron: Saigon – Mui Ne; Mui Ne – Dalat; Dalat – Nha Trang; Nha Trang – Hoi An; Hoi An – Hue; Hue – Hanoi. Después, por nuestra cuenta, íbamos a hacer Halong Bay (por supuestísimo) y Sapa, en plena montaña.


Todos nos daban precios a partir de 60 hasta 85 dólares, pero encontramos uno que aún no había actualizado los precios, y que costaba 46. ¡Trato hecho! También se podían comprar los billetes en cada parada, pero entonces no te aseguraban el espacio si no reservabas con, al menos, 3 días de antelación.

De la felicidad del ahorro, a Elena le dio por comprarse unas camisetas muy originales de un artista vietnamita, algo más caras que las cutres de la calle, pero a precios razonables y de muchísima más calidad. El sitio se llamaba Ginkgo Biloba (http://www.ginkgo-vietnam.com).

Con el billete cerrado, mandamos a las chicas al hotel para intentar convertir las fotos de Gaili a formato normal. Ella trabaja con fotografía, y para editarlas mejor las guarda en el formato propietario de Canon (.cr2), un auténtico coñazo si no estás en el mundo Photoshop (Aníbal, ayuda!!!!!). Si estuviésemos en casa, con una buena conexión estable, sería más fácil, pero aquí las conexiones no son tan rápidas y, sobre todo, se caen cada dos por tres.

Luciano y yo nos dedicamos a andar un poquito por nuestra zona y esperábamos a Elena y Gaili para ir a comer. Tras la comida, una merecida siesta.

Hoy celebraban el 80 aniversario de la creación del Partido Comunista: un concierto popular, todas las calles decoradas de rojo, la bandera de Vietnam y la hoz y el martillo ondeando por las principales avenidas, y, cómo no, la foto de Ho Chi Minh por todas partes, definido como ‘el que ilumina’, padre de todos los vietnamitas. ¡Manda huevos!



Era un buen momento para salir a celebrarlo y quedar con un chico polaco, también de CSing, que viajaba solo. Nosotros estábamos a la caza de un/a nuevo/a compañero/a de habitación para Lucho. Este resultó ser un personaje de órdago, así que quedó descartado :DD

Aún así, salimos a caminar por el pleno centro, con el concierto y los mensajes ‘come-ollas’ comunistas. Nos compramos una camiseta por menos de 1€ para la celebración. La mía es la bandera de Vietnam, pero en Barna, puedo decir, tranquilamente, que es el símbolo de Estrella Damm, jeje. Al menos, yo lo veo así.



Tras eso, fuimos a cenar un poquito de marisco y pescado, tan barato aquí, y luego fuimos al concierto. Resultó ser un coñazo enorme, y nos fuimos a nuestro ‘Bia Hoi’ a tomar unas birras de barril (con agua posiblemente).



Gaili, que en principio, se quedaba en Saigon porque quería ir a Bali, entró en duda y decidió seguirnos hasta Hoi An, una semana más. El tema de la habitación estaba solventado para Luciano (no comentaré el precio :P), pero ya no quedaban más billetes como los nuestros o pedían precios altísimos en otras compañías, así que la dejaron en lista de espera con billetes sueltos.

Como la salida era a las 7:00, no nos descolocamos mucho y nos subimos a dormir a una hora prudente.

Control de Gastos:
- Desayuno: 46000 VND (1,80 €)
- Camisetas: 215000 VND (8,43 €)
- Billetes Bus: 1748000 VND (68,51 €)
- Comida: 50000 VND (1,96 €)
- Cena: 118000 VND (4,62 €)
- Bebidas: 60000 VND (2,35 €)
- Hotel: 228000 VND (8,94 €)

martes, 2 de febrero de 2010

Caminando por Saigon (HCMC)

Día 96
Ho Chi Minh City

¡Vamos a descubrir Saigon! Lo primero, desayunar; después cotillear en las agencias de viajes qué rutas proponen. Con la información de las agencias y una ojeada a las guías de viaje, nos configuramos una ruta.

El punto de salida el Pham Ngu Lao, justo al pie de nuestro hotel.


Desde aquí, caminamos por la Rambla, pasando los jardines, hasta el mercado Ben Thanh, donde se puede comprar y vender hasta el sol. Es un poco agobiante que los vietnamitas te ‘tocan’ mucho (¡no seas pervertidos!), para llamarte a sus tiendas. Justo en la puerta está la estatua de Tran Nguyen Hai.


Todo está decorado con colores rojos, la estrella del país, y la hoz y el martillo comunista. La ciudad se está vistiendo de gala por algo, y no sabemos qué es. Don Google lo resolverá: el 3 de Febrero hace 80 años se fundó el partido comunista de Vietnam. ¡Problema solucionado!



Seguimos caminando hasta el centro comercial ‘Saigon Centre’, sin entrar, y nos metemos por las callejuelas para el mercado popular en la calle Ton That Dam. Aquí miramos un poquitín lo que tienen, y nos sorprenden todos los iPod/iPhones falsos, que funcionan más o menos igual, pero que valen 4 veces menos.


Desde aquí, vamos hasta el Teatro Municipal; y continuamos hasta el War Remnants Museum, pasando por el Museo Ho Chi Minh. No estamos interesados en ninguno de estos museos, así que desde fuera es suficiente.


Ya estábamos llegando al grandioso Palacio de la Reunificación, donde sí queremos entrar. Hay que pagar un precio simbólico por la entrada.


Nos perdemos por sus plantas y vemos las diferentes salas. Todo muy ostentoso, hasta las alfombras.


En la azotea, tienen un helicóptero UH1 que usaba el presidente para sus viajes, y, justo al lado, dos círculos rojos, que enmarcan el lugar en el que cayeron las bombas del 1975 y que fue el paso inicial (por llamarlo de alguna manera) para la reunificación de Vietnam.


Ya era la hora de comer, y nos gusta una cadena muy famosa en Vietnam llamada Pho 24. Básicamente, sopas y fideos. Es económico al menos. Obligamos a las "ex-comunistas" a posar.


Las piernas nos llevan hasta la Catedral de Notre Dame. Sí, sí, mismo nombre que en París. Resulta que en Vietnam, los españoles y los franceses se encargaron de introducir (a palos, por supuesto) la religión católica hace ya muchos años, hasta el punto de ser la segunda o tercera religión de Vietnam.


El punto final es la Oficina de Correos, donde aprovechamos para enviar unas postales.


De camino de regreso al hotel, empieza la hora punta y el tráfico se vuelve realmente loco. Van por todas partes, miles de motos. Se suben por la acera, van en contra-dirección, van 4 en una moto. Todo lo que queráis imaginar se puede ver en las calles de Saigon.



Al llegar de vuelta a nuestra zona, preguntamos a diversas agencias turísticas los precios de lo que llaman ‘Open Bus’, que es una serie de billetes de autobús que van desde HCMC hasta Hanoi, haciendo diversas paradas. Contra más paradas elijas, más caro. Los venden en modalidad asiento o cama. Comparamos precios por algunas, pero tenemos una putada: el día 14 de Febrero es el Tet (Año Nuevo Chino), por lo que los precios están al doble de lo estándar.


Nos damos una duchita y salimos a una quedada de CSing, que habían organizado especialmente para nosotros, los visitantes de Barcelona. El bar escogido es uno que tienen ofertas cada día: un combinado por 0,75€. Hoy tocaba Vodka. ¡Peligro! :P

Conocimos a un montón de gente, viajeros, locales, residentes, de todo un poco. Pasamos un buen rato y salimos a cenar algo. Un vietnamita-italiano nos viene bien. Baratito y con mucha comida local.

Regresamos al bar donde estaba la gente y se formaron dos grupos: los que querían ir a la discoteca, y los que se quedaban, jugando a un concurso tipo Trivial Pursuit. Como nosotros estábamos a 3 minutos del hotel, preferimos quedarnos, invitando a los amigos yankees que habíamos vuelto a encontrarnos.

Unas buenas risas con el concurso, demasiado enfocado a cultura yankee y australiana. O sea, que no ganamos, jeje. Bueno, también nos tomamos alguna cervecilla de barril fuera.


Hicimos la última en un bar chino hasta de llegar al hotel y nos subimos a dormir.

Control de Gastos:
- Desayuno: 95000 VND (3,72 €)
- Móvil: 160000 VND (6,27 €)
- Palacio de la Reunificación: 30000 VND (1,18 €)
- Comida: 93000 VND (3,64 €)
- Postales: 93000 VND (3,64 €)
- Cena: 170000 VND (6,66 €)
- Bebidas: 128000 VND (5,02 €)
- Hotel: 228000 VND (8,94 €)

lunes, 1 de febrero de 2010

Saigon o Ho Chi Minh City

Día 95
Can Tho – Ho Chi Minh City

El día anterior compramos los billetes para ir a una de las 2 capitales de Vietnam. Aunque ya sea un país unificado y Hanoi sea la capital oficial, Saigon no se queda atrás y es la capital del Sur (aunque renombrada a Ho Chi Minh City por los comunistas – para tocar los cojones básicamente).


Nos recogieron del hotel hacia las 9:00, para llevarnos a la estación central de autobuses. En Vietnam, esta palabra es relativa, porque hay muchas compañías que operan diversas rutas y cada una llama a su sede ‘estación central’. Entramos en el autobús de camino a Saigon o Ho Chi Minh City (HCMC). Hay que saltar el ríoi Mekong para ir de Can Tho a Saigon.


Sorprendentemente, no pasamos un puente para cruzar el Mekong, es más fácil hacerlo en un transbordador :DD


Tras 4 horas de autobús, llegamos a Saigón. Otra vez dejados de la mano de Dios, buscamos un taxi para llevarnos a la zona donde queríamos estar: Pham Ngu Lao. Una vez allí, Luciano y yo guardamos las maletas mientras negociamos con los vendedores ambulantes de libros la compra del diccionario rápido de Vietnamita y de la guía oficial de Vietnam. La que tenemos que incluye Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam, no es del todo útil en nuestro viaje. Las chicas mientras buscan hotel.

Encontramos un hotel muy céntrico y con un buen precio. Una buena habitación, con aire y agua caliente, televisión, un escritorio. Bastante bien, la verdad.


Nos echamos una pequeña siesta y nos disponemos a descubrir un poco la ciudad, principalmente nuestra zona, muy céntrica, para pensar qué íbamos a hacer el día siguiente. Hay demasiados tours organizados, y en una ciudad grande quizás es mejor hacerlo por tu cuenta. ¡Ya veremos!

Al salir vemos que el tráfico sigue siendo caótico. Más aquí, si cabe, porque es la ciudad más grande de Vietnam. Hay motos por todas partes, suerte que no tenemos que conducir aquí, porque creo que pillaría a alguno :DD


No habíamos comido como corresponde, así que hicimos una parada para tomarnos un batido. Tantas frutas que hay en la zona hay que aprovecharlas.


El cableado, como se ve en la foto, da auténtico miedo en Saigon. ¡Es terrible!


Seguimos caminando y nos paramos en un bar de calle para tomar una cervecita. Vimos el marisco y quisimos acompañarnos de unas tapitas para que entrase mejor la birra. Atención a las mesas de Vietnam, que no las había comentado aún, pero son para el tamaño de mi sobrina :DD Y así, todas las que ves. En alguna nos hemos quedado encajados, aunque eso es otra historia, jaja.


Volvemos a levantarnos y caminar un poquito más. La noche de Saigon ya ha empezado. Todos te llaman a sus bares y/o discos con muchísimas ofertas. Algunos más llamativos que otros.


Nos detenemos en un ‘Bia Hoi’ (cerveza de barril), posiblemente la cerveza más barata del mundo: 1 litro unos 20 céntimos de euro. Dicen las malas lenguas que es tan barata porque está mezclada con agua, y puede ser, porque no sientes ni un cosquilleo en los pies. Aquí nos encontramos con los yankees que habíamos conocido en Can Tho: Iain y Diane. Compartimos unas risas y una charla interesante sobre los continentes. Sin contar la Antártida, parece ser que cada región enseña los continentes a su manera:
- EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda: dicen que hay 6: Europa, Asia, Australia, África, América del Norte y América del Sur.
- Elena y Gaili dicen que son 4: América, África, Australia y Eur-Asia (es que Rusia siempre será un problema.
- Luciano y yo defendemos los 5 de toda la vida (y que es la versión más aceptada, porque lo debatimos con el Sr. Google imponiéndose): América (unificada), Europa (hasta los Urales), Asia, África (desde Egipto) y Oceanía o Australasia.
El punto determinante son los Anillos Olímpicos :DD ¡Qué cada cual piense lo que quiera! Pero que no se autodenominen ‘americanos exclusivos’ los de EEUU.


Con la ‘Bia Hoi' no parábamos de ir al lavabo, y aproveché para hacerme una foto divertida ;-)


Era el momento perfecto para comernos un “bánh mì”, un bocadillo típico de la cocina vietnamita elaborado con una baguette de pan blanco y harina de arroz, en el que se le pone lo que tú quieres: todo juntito. Lo mejor es que vale unos 40 céntimos de euro, jeje.


Hora de dormir.

Control de Gastos:
- Desayuno: 75000 VND (2,94 €)
- Bus: 180000 VND (7,05 €)
- Almuerzo: 27000 VND (1,06 €)
- Guías: 60000 VND (2,35 €)
- Batidos: 18000 VND (0,71 €)
- Tapas: 130000 VND (5,09 €)
- Cena: 46000 VND (1,80 €)
- Hotel: 228000 VND (8,94 €)