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Día 101Dalat
Habíamos decidido tener un día tranquilo para caminar por la ciudad y no hacer ninguno de los viajes propuestos. Aunque la cosas para ver los alrededores de Dalat son interesantes, tampoco son para tirar cohetes, por lo que era mejor tomárselo con calma.
Sin madrugar mucho, salimos del hotel para buscar algún sitio para desayunar. Buscamos los puestos de dulces que vimos la noche anterior en la avenidad principal, pero solamente abren de noche. Abortamos el plan y buscamos otro sitio para desayunar, porque la barriga ya empezaba a dar patadas. Las vendedoras ambulantes levantaban más hambre.
El clima nos había dado una tregua y no hacía frío, aunque sí que estaba algo fresquito.
Empezamos la ruta en el mercado central.
Hasta la plaza principal.
Y los puestos de flores.
Fuimos por la parte de atrás de la Torre de Comunicaciones.
Y llegamos a un mercado de fruta, muy colorido.


Como se ve, casi todas las calles van para arriba o para abajo.
Gaili no puso reprimirse de comprar unos plátanos en la Oficina de Correos (sí, sí, como lo oís, esto es la oficina de correos).
Y seguimos caminando hasta comprar un bocata que nos comimos rápidamente.
Regresamos a la avenida principal, donde Elena se hizo una de sus fotos “a la rusa” :DD
¡Ah, que no se me olvide! Conseguimos ver cómo hacen el ‘arroz pegajoso’, que no es directamente cocido, sino hervido al baño maría o cubierto de hojas de plátano.
Ya empezaba a anochecer, y volvimos al hotel, que estaba en una zona elevada, para darnos una ducha, cambiarnos y ver la puesta de sol.
Zoe y Amy habían hecho el tour que proponían, visitando plantaciones y pagodas, pero no quedaron muy satisfechas. Aún así, si unieron a nosotros para la noche. Primero, hicimos una cervecita y un billar en un bar con “Happy Hour”. Después, buscamos un sitio para cenar, el ‘Peace Café’. Muy económico, aunque con mesas pequeñas e incómodas, como de costumbre. No me quiero imaginar a Santi o a Vitur Pedo en estas mesas, jaja.
Tras la cena, volvimos al bar en el que habíamos hecho la primera, porque tenía muchos juegos de mesa gratis. Así que nos dedicamos a jugar a las cartas, al Operación y a algo más mientras nos tomamos alguna cervecilla.Finalmente, a dormir.Control de Gastos:- Desayuno: 69000 VND (2,70 €)- Comida: 26000 VND (1,02 €)- Cena: 132000 VND (5,17 €)- Bebidas: 155000 VND (6,07 €)- Hotel: 190000 VND (7,45 €)
Día 100Mui Ne – Dalat
Con el objetivo de visitar tanto playa como montaña en Vietnam, habíamos reservado billetes para pasar por Dalat, una zona montañosa del sur de Vietnam. Eso implicaba otro madrugón para coger el bus a las 7:00. El sorpresón es que no era un autobús, sino una furgoneta con asientos. Nos acompañaban en el viaje 4 checos y dos hermanas inglesas, Zoe y Amy.
El hecho de ser una furgoneta es porque la carretera tiene 1,5 horas de curvas endemoniadas. No he de olvidar que el conductor iba como un puto loco y tuvimos que darle el toque alguna vez. Hay una bonita vista, pero vas de lado a lado. Tuvimos que hacer una parada de emergencia para que las “Potter” (Elena y una de las inglesas) cambiasen de asientos y se pusieron en el lugar del copiloto.
Cuando terminaron las curvas, llegamos a la autopista que va desde Saigon a Dalat. Antes de llegar a Dalat, pero sin saber la distancia real, el conductor nos paró para ir al lavabo y tomar algo. Casualmente, estábamos en su casa :DD Nos tomamos un té y aprovechamos el lavabo. Como he repetido muchas veces, al fin y al cabo, nos da igual quién se lleve la comisión, mientras nuestro precio sea razonable.Llegamos a Dalat, y otra vez tirados en el medio, junto a un hotel, llamado Phuong Hanh, con el que negociamos un buen precio por la habitación, 7 euros la doble. En total, 3 horas y media, aunque la media nos la tiramos en la casa del amigo. En este caso, el aire acondicionado no era importante, pero sí el agua caliente; y lo mejor es que la WiFi es bastante buena. Era la primera vez que notábamos un poco de frío desde que salimos de la isla sur de Nueva Zelanda.Después de la ducha de rigor, salimos a comer algo y a hacer algo de turismo. Dalat es una ciudad pequeña, pero bonita. Como en todas las ciudades que estamos visitando en Vietnam, no da la impresión de ser el Sudeste Asiático. Pero aquí, la diferencia era aún más grande, si cabe.
Caminamos un par de horitas para bajar la comida, conocer la ciudad y volvimos al hotel a echarnos la siesta. También había un poco de vista desde el hotel.
Cuando ya cayó la noche, y como era sábado, salimos a ver un poquito la ciudad. Zoe y Amy también nos acompañaban. Primero, un mercado de ropa.
Más tarde, un mercado de comida.
Finalmente, en la avenida principal, la famosa “Torre Eiffel” de Vietnam, influenciada por los colonizadores franceses, aunque en este caso es meramente una torre de comunicaciones. De noche, no lo parece tanto, ¿eh?
En la misma avenida principal, buscamos algún sitio para cenar. Tras negociar con varios sitios, entramos en un restaurante en el que dueño hablaba inglés (más o menos) y era muy divertido. Como ya hacía algo de frío, era el día perfecto para probar el “Hot Pot”, que es una sopa bastante grande, en la que se echan diversas verduras, carnes y mariscos, y te vas poniendo a tu ritmo.Para beber, por primera vez en mucho tiempo, una botella de vino, porque Dalat también es famoso por su vino. No está muy mal, aunque tampoco sea para tirar cohetes. Es un vino funcional y realmente barato, como 2-3 euros por botella.Antes de regresar al hotel, pasamos por una “disco” local, que tenían 2x1 y billar gratis. Volvimos a demostrar que somos lo peor jugando al billar (aunque ganamos Luciano y yo), y que los billares en Vietnam están todos deformados, por lo que el factor suerte es importante.Regresamos al hotel y compramos una botellita de vino Dalat para tomarnos en la habitación antes de dormir.
Así nos fuimos a dormir más contentos :PControl de Gastos:- Desayuno: 30000 VND (1,18 €)- Comida: 66000 VND (2,59 €)- Supermercado: 40000 VND (1,57 €)- Cena: 130000 VND (5,09 €)- Bebidas: 190000 VND (7,45 €)- Hotel: 190000 VND (7,45 €)
Día 99Mui Ne
Sin prisa, quedamos por la mañana a las 12:00 para desayunar, porque el tour empezaba a las 13:00. Yo, con lo poco que duermo, a las 9:00 ya estaba danzando por ahí.El tour que habíamos diseñado incluía lo siguiente:- Riachuelo Fairy- El Barrio de Pescadores- Las dunas de arena blanca- El Cañón Rojo- Las dunas de arena amarilla- Puesta de SolVino el jeep a recogernos, un Ford de la guerra contra los yankees, sin protección contra el sol, el más cutre de cuantos vimos. También era el más barato, así que sin quejarnos. Compramos algo de agua para el camino, porque estábamos a 40 grados.
La primera parada, en un jeep para 3, y con el culo casi fuera, era el riachuelo Fairy, con las arenas rojas. Paró el chófer y nos llevó unos metros, hasta que nos dejó en las manos de un niño de 10-12 años llamado Hanh, que nos iba a hacer de guía. Antes de meternos en el riachuelo, que cubría en su parte más profunda, un palmo, nos hicieron quitarnos las chanclas. Elena y Gaili no querían ir por no sé qué historia paranoica, pero las convencimos.Aquí Lucho con nuestro guía.
Detrás, las chicas.
Al girar la esquina del riachuelo, había una subida de arena roja. Había que ir muy rápido, tres pasos delante y dos detrás, porque la arena quemaba como su puta madre. Gaili, con su vértigo, no quiso subir. Se subía por un lado y se bajaba por el otro.
Momento para hacernos unas fotillos.
Al bajar, seguimos caminando por el riachuelo.
En un lado, había un barrizal de arenas movedizas, que nadie sabe cuánto profundo puede ser, así que la foto muy rápida, y saltar para fuera.
De regreso, decidimos darle al chaval, que no había hecho nada, un leurillo, pero el muy cabrón nos dijo que con 1€ no podía comer… Pilló la pasta, nos dejó tirados y regresó. Volvimos los cuatro, con un momento interesante: justo a dos metros nuestros una serpiente bajó hasta la orilla y le pegó un bocado a una rana (o quizás era un ratón), para regresar a los matorrales. Elena gritaba que sonaba hasta en Filipinas :DDCuando salimos del agua a por la zapatillas, la mujer que estaba allí sentada quería 1 dólar de cada uno por ‘vigilarlas’, y empezó a gritarnos como una loca; media vuelta y hasta luego Lucas.Otra vez al jeep, siguiente parada: el Barrio de Pescadores. Ya llegando notábamos que íbamos a la zona de pescadores, porque el tufo tiraba de espaldas. Pero cuando paró el jeep, la vista era impresionante, con cientos de barcos de pesca anclados y botes redondos, tan típicos de Vietnam, que usan para las distancias cortas, como puede ser del barco a la orilla con la carga.
La vista era realmente bonita. Diferente a lo que habíamos visto hasta el momento.
Bajamos hasta la arena a hacer unas fotos.
Sin tener en cuenta el olor, al que no te llegas a acostumbrar, la vista realmente vale su peso en oro.
La siguiente parada eran las dunas blancas, comparables a cualquier zona desértica conocida, que, según dicen, en la antigua Pangea, estaba pegada al norte de Nueva Zelanda, donde ya estuvimos. Estaban un poco más lejos, primero por carretera, y luego por un camino de cabras, con lo que mi culo, que no estaba en el asiento, notaba los saltos (¡no os hagáis ilusiones, viciosillos!).
Al llegar, los niños alquilaban planchas de plástico para surfear las dunas. Una puta estafa porque no funcionan a más de 2 km/h, pero bueno, pagamos 40 céntimos por cada una. Otra vista que impresiona, como un Sahara cualquiera.
El viento soplaba bastante fuerte, e intenté capturar el momento en el que sopla en la cima de una de las dunas y hace un efecto increíble.
Probamos la estafa del surf y no funcionó, pero pasamos un buen rato. Hasta hice a Lucho saltar.
Elena y Gaili se quedaron en la cresta de una de las dunas.
Desde abajo, yo tuve mi momento romántico, jeje.
El calor era fuertísimo en las dunas, por lo que hicimos una parada en la sombra para tomar un refresco bien fresquito.
También hicimos unas buenas fotos, como en ésta, yo haciendo el idiota.
De vuelta al jeep, cambio de sitios, para compartir los saltos de culo, jaja. Todas las normas de seguridad, como de costumbre.
Nos tocaba el Cañón Rojo, una tontería muy pequeña que da la ligera (muy ligera) impresión del Cañón del Colorado, pero muy cutrillo. Parada muy rápida.
Última parada, las dunas amarillas y la puesta de sol. ¡Joder, una puesta de sol en pleno desierto! Preciosa. Advierto que las fotos no están trucadas, pero según pongas el ángulo, solamente se ve la arena.
En esta foto estamos Luciano y yo, Elena no quiso seguir caminando. A ver si averiguáis dónde estamos. Premio: una cerveza, compartida con tortilla de patatas y unas bravas (¡coño, qué ganas!)
No pude reprimirme al ver al peor vestido del día. ¡Qué combinación de colores! ¿Será daltónico? Creo que se dio cuenta de la foto, pero era para retratarlo, ¿verdad?
De regreso al hotel, una duchita y a nuestro restaurante a cenar. ¡Más marisco! Y ratas de mar… Y me sigo preguntando, si en estas zonas tienen tantos turistas, ¿por qué cojones tienen estas mesas y sillas tan pequeñas?
Después de desencajarnos de las mesas y ver dos lechuzas volando para cazar ratas, volvimos al sitio de Happy Hour para hacer la última y jugar un billar gratis.¡A la cama!Control de Gastos:- Desayuno: 55000 VND (2,16 €)- Tour Dunas/Mui Ne: 310000 VND (12,15 €)- Cena: 185000 VND (7,25 €)- Bebidas: 130000 VND (5,09 €)- Hotel: 240500 VND (9,43 €)