jueves, 6 de mayo de 2010

De paseo por Lhasa y el Monasterio Sera

Día 163
Lhasa

¡Venga, a descubrir el Tíbet! Nos levantamos tranquilamente, algo mejor, más aclimatados y nos recoge el de la agencia, con su mujer (a la que apodamos la ‘Bruji’, porque solamente viene a por el dinero). Nos llevan al centro, a la zona antigua, la tibetana, que se llama Ba Jiao Jie. La zona es muy bonita y original, y con la zona musulmana y su mezquita en el puto medio. Este mundo no tiene remedio, de verdad.

Tras un paseo, nos deja en un bar (¡coño, cómo cuesta subir escaleras a esta altitud!) para comer, y nos dice que nos recogerá nuestra guía para el resto del viaje. ¿Qué comer? Muy fácil: carne de Yak, hay que probarla. También aprovechamos para hacer fotos desde la altura y ver el control militar de la zona.

Mientras hacíamos el café, vino Youdon, nuestra guía, para llevarnos a la ruta del día: el Museo del Tíbet y el Monasterio de Sera. La coña con Serafín y “su” monasterio seguía yendo a más, jeje. El Museo, gratis curiosamente, porque está totalmente manipulado por China, obviamente, fue muy interesante. Desde aquí, un par de taxis para ir al Monasterio Sera.

El monasterio de Sera es uno de los "tres grandes" universidades-monasterio Gelukpa del Tíbet. Sera significa 'Recinto de Rosas'. El monasterio está a unos 3 km al norte de la ciudad. El complejo de edificios, a los pies de la colina Tatipi, es el preludio que lleva a sus puertas, donde los monjes debaten, intuyo que de Budismo. Van tocando las palmas cada vez que se dicen algo.

El momento más álgido es cuando salen, todos descontrolados, hacia los dormitorios.

¡Más militares! No sea que los monjes les ataquen con los rosarios :D

Despedida de la guía, y a buscar un ‘cutrix’ (dícese de un restaurante local en el que la comida es barata :D), mientras paseábamos por el centro tibetano de Lhasa, para cenar antes de ir al hotel. Conseguimos el sitio, pero el lavabo, que pertenecía a todo el conjunto de edificios, era de impresión.

Primero, hay que pedir las llaves, que las porta este niño.

Después, hay que atreverse a entrar, porque, en nuestro caso, había un tipo cagando, que ni se inmutó. Para una meada siendo chico, aunque sea viendo al tipo, ya viene bien, pero cuando le tocaba a Elena, teníamos que hacer guardia en la puerta, porque la ventilación era automática :D

Al menos, la cena estuvo de putísima madre, por un precio inmejorable. Los mejores y más baratos dumplings del mundo y una carne de yak con champiñones ñam-ñam.

De vuelta al hotel, que teníamos pendiente una partida en red de ‘Age of Empires’, jeje. Con un buen cargamento de birras para amenizar… No hace falta decir que gané yo, mucha experiencia para estos pringaillos :P

Control de Gastos:
- Desayuno: 26 RMB (2,71 €)
- Comida: 100 RMB (10,42 €)
- Taxi: 15 RMB (1,56 €)
- Monasterio Sera: 100 RMB (10,42 €)
- Cena: 30 RMB (3,13 €)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Llegada a Lhasa (Tíbet)

Día 162
Lhasa

Este día sí que empezábamos la aclimatación a grandes altitudes. Incluso llegamos a un pueblo que estaba a 4700 metros, por donde pasaba el dichoso tren, ¡casi nada! El tren y la aclimatación jugaron un papel fundamental que me provocó un dolor de cervicales imposible. Tommy quizás lo pasó peor, porque vomitó como 6 veces en tren. En general, todos teníamos una sensación de “globo”, como si llevásemos 5 cañas sin comer, jeje.

Estábamos llegando a Lhasa y ya teníamos preparado el tour por el Tíbet, que incluía:
Día 1: Llegada a Lhasa (JIANGSU ECOLOGICAL HOTEL)
Día 2: Monasterio Drepung, Monasterio Sera (JIANGSU ECOLOGICAL HOTEL)
Día 3: Templo Jokhang y Lhasa (JIANGSU ECOLOGICAL HOTEL)
Día 4: Palacio Potala, Lago Namtso (Bungalow)
Día 5: Lago Namtso, Yambajan, regreso a Lhasa (JIANGSU ECOLOGICAL HOTEL)
Día 6: Lago Yamdrok, Gyantse (Monasterio Palkor) y ruínas Zongshan, hasta Shigatse (SHIGATSE YAK HOTEL)
Día 7: Desde Shigatse hasta el Everest por la “Carretera de la Amistad” (SNOWLAND Guest House)
Día 8: Campamento Base del Everest, regreso a Shigatse (SHIGATSE YAK HOTEL)
Día 9: De Shigatse a Lhasa, pasando por Tashilumpo (JIANGSU ECOLOGICAL HOTEL)
Día 10: Despedida de Lhasa, regreso a China

Vamos a explicar este caos un poco, por la manera en qué funciona el Tíbet para los turistas es una tanto peliaguda. Para llegar al Tíbet se necesita el TTB (permiso de acceso), que solamente se puede obtener por las agencias que organizan los viajes. El requisito imprescindible para obtener el permiso es contratar el tour, y tener un calendario detallado y un guía CADA día. Sin tour contratado con el itinerario definido no hay permiso.

Además, hay que contratar un coche (jeep o furgoneta) con conductor, si se quiere salir de la capital Lhasa. Todo esto es un requerimiento legal (¡manda cojones!). Sin embargo, las condiciones de entrada al Tíbet cambian cada dos por tres, según la temporada, pidiendo más o menos cosas, por lo que nunca se sabe qué van a pedir en cada momento si no se hace con agencia. Es decir, olvidaros del Sudeste Asiático, pillar un bus/tren, llegar allí, caminar buscando hotel y encontrar salidas diarias a los diferentes sitios. Por úlimo, el permiso puede tardar varios días, semanas e incluso meses.

Antes de salir hacia China, escribimos a innumerables agencias de viajes en Lhasa y China preguntando el precio y las opciones que nos proponían. La mayoría nos pedían unos 400€ por persona, siendo un grupo de 5, incluyendo el coche con conductor pero sin hoteles, por lo que te pueden cargar lo que les salga de los webs.

Nuestro amigo de Singapur, Tommy ‘el Chinito’, tenía un amigo que fue al Tíbet el año pasado, y pudimos contactar la misma agencia, que solamente habla chino, en detrimento de nuestras posibilidades lingüísticas. Lo único que teníamos que tener en cuenta es que los hoteles podrían cambiar según disponibilidad, o algún monasterio podría estar cerrado por alguna celebración, restauración o lo que sea.

¡ESTAMOS EN EL TÍBET!


Llegamos a Lhasa a las 17:00, y el tipo de la agencia con vino a recoger y nos llevaron a un hotel de 4*, que era bastante bonito. Más aún después de estar en un tren durante dos días sin ducha, jaja.




La altísima altitud provoca lo que llaman el “mal de altura”, por la falta de oxígeno, y se tarda unos 2-3 días en aclimatarse. Aunque Elena, Sera, Luciano y yo estábamos bien (sin contar el grandísimo dolor de cervicales del puto tren), excepto por un ligero mareo y un poco de dolor de cabeza; Tommy estaba cada vez peor, muy colocado y potando cada dos por tres. Quedamos con el de la agencia para el día siguiente a las 12:00, con tal de dormir bien y recuperarnos. Solamente nos advirtió que no nos podíamos mojar la cabeza hasta el día siguiente porque sería peor…

Una cosa curiosa sobre Lhasa y Tíbet, en general, es que es algo caro. Además de todos los permisos y viajes, todas las entradas son caras. Con la puta broma del Dalai Lama, de lo exótico que suena el Tíbet, de la cordillera de los Himalayas, del Budismo y tal… Resultado: ¡ostión! Todo lo que haces, a pagarlo.

Tras cambiarnos, salimos a cenar, bien abrigaditos, y a probar la cerveza principal del Tíbet: Lhasa Beer. Después, nos recogimos porque Tommy no podía estar en público y nos hicimos la última en el hotel.


Control de Gastos:

- Desayuno: 50 RMB (5,21 €)
- Comida: 65 RMB (6,77 €)
- Taxi: 8 RMB (0,83 €)
- Cena: 100 RMB (10,42 €)


martes, 4 de mayo de 2010

El tren más alto del mundo

Día 161
Perdidos por China en un tren

Además de dormir, beber, comer, ver pelis en el portátil y jugar a juegos en el ordenata, no había mucho más que hacer. El paisaje bonito empezaba el segundo día de tren. Al menos, éramos 5 y nos íbamos divirtiendo como bien podíamos.

Un momento divertido fue cuando los hijos salvajes de nuestro compañero se colaron y estaban muy emocionados y curiosos al verme jugar al ‘Age of Empires’ en el portátil. Tocaban la pantalla y cuando entraba en batalla se emocionaban muchísimos, jeje.

Sin olvidarnos del momentazo ‘Buda Durmiente’ de Tommy :DD

Y las bromas con las máscaras de oxígeno. Es que el tren sube hasta los 5000 metros y hay una falta de un 40% de oxígeno, más o menos.

Por cierto, hard-sleeper no es tan malo, excepto si tienes las cervicales como yo, hechas una puta mierda. Es cierto que no tiene el lujo total como soft-sleeper, como electricidad después de las 22:00, o 4 camas en vez de 6 o televisión privada para cada pasajero (me imagino que la tele estaba en Chino de todas maneras :D).

Seguimos el proceso de aclimatación, mientras el ‘Koala’, el nuevo mote para Serafín, duerme tantas horas como sean posibles.

Control de Gastos:
- Comida: 17 RMB (1,77 €)
- Cena: 30 RMB (3,13 €)

lunes, 3 de mayo de 2010

Casco Antiguo de Chengdu, Mercados y tren hacia Lhasa (Tíbet)

Día 160
Chengdu

Teníamos que dejar el hostal a las 13:00 y hacer tiempo hasta que saliese nuestro tren. Dejamos las maletas en el hostal y nos fuimos a visitar el Casco Antiguo de Chengdu, que nos habían dicho que era muy original. Está ubicado entre las calles Kuan Lane y Zhan Lane, a un par de minutos de nuestro hostal. Esta parte sí que se parece a la China antigua de las películas, y no la modernidad extrema que estábamos viendo hasta ahora. Además, está lleno de souvenirs y regalos para turistas de China :D

También nos sorprendieron unas chinitas haciendo un baile tradicional de Sichuan, y no dudamos en retratarnos con ellas.

Incluso vimos el vicio de los chinos, que son eternos apostantes, por lo que sea. En este caso, jugando al Mahjong.

Este perro estaba echando la siesta, pero está posando con la expresión literal de ‘estirar la pata’ :P

Después, caminamos hasta la plaza central, donde está la estatua de Mao Zedong.

Desde aquí, en dos taxis porque éramos 5, hacia la zona de los mercados al por mayor, con la intención de comprar un Mahjong, un juego chino de mesa, muy famoso aquí, que queríamos jugar en el tren a Lhasa: 46 horas de trayecto, ascendiendo hasta los 5000 metros de altitud. Bueno, si Tommy nos quiere enseñar, jaja.

Tras comprar el Mahjong, Sera, Luciano y Tommy decidieron ir al mercado de tecnología a mirar iPods. Nosotros nos fuimos en taxi al hotel, con un tráfico infernal (¡joder, qué mal conducen los chinos, madre mía!) y tardamos un ratito en llegar. Media hora después, los chicos regresaron y nos dijeron que no fueron al mercado, porque estuvieron esperando un taxi durante 40 minutos y decidieron volver.

Comimos justo al lado del hotel, que hacían unos higaditos buenísimos, y nos marchamos en 2 taxis hacia la estación de trenes y entramos en la sala de espera para nuestro tren a Lhasa. Nada más entrar, hay que pasar el equipaje por los rayos X, no sé bien por qué. Mientras esperábamos el tren, compramos muchísimas provisiones para el viaje, que se espera muy largo: agua, bebidas, snacks y, sobre todo, cerveza. Terminamos con un carrito de la tienda en la que habíamos comprado (dentro de la gigantesca estación de Chengdu) y la dueña llevándonos todo al tren. Aún así, en el tren había restaurante, por lo que íbamos tranquilos.

Ahora venía el reto más complicado: los de la agencia, vía el hostal, al vernos blanquitos y habiendo ya pagado los asientos de hard-sleeper, nos dijeron que quizás no podían conseguírnoslos, pero sí para soft-sleeper (mucho más caros). Es la historia de siempre, como para entrar en el Tíbet necesitas un permiso con los días específicos, se aprovechan porque saben que vas a pagar. ¿Qué hicimos? Decirles que si no nos conseguían nuestros billetes les – y cito literalmente – “íbamos a quemar la oficina y partir las piernas”. ¡Funcionó! Pero nos dieron casi todos los billetes separados:
• 1 cama en el vagón nº 3
• 3 camas en el vagón nº 4
• 1 cama en el vagón nº 13

Nos tocó negociar muchísimo, gracias a Tommy, principalmente, y a los 40 yuanes (4€) que le dimos a un pasajero; pero conseguimos quedarnos los 5 juntos (en el vagón nº 4) en el mismo compartimento con un tío local, que no hizo un ruido y que dormía arriba del todo (eran literas de 3). Además, su mujer, sus padres y sus hijos estaban en el compartimento al lado del nuestro y no pasaba ni un segundo con nosotros, solamente para sobar :D

Empezaba el viaje en tren más largo de nuestras vidas, con la intención de aclimatarnos a los 4000 metros de altura del Tíbet. El primer paso, abrir las cervezas, jeje.

Los más tardones (Sera, Tommy y yo) terminamos haciendo una birra en el vagón restaurante, hablando con los policías del tren y riéndonos mucho, porque a Tommy, nada más entrar, por ser chino, le dijeron: “tú, de vuelta a tu sitio, que aquí no debes estar”. Entonces respondió que era de Singapur y ya fue todo mejor.


Control de Gastos:
- Tren a Lhasa: 1800 RMB (187,50 €)
- Desayuno: 11 RMB (1,15 €)
- Taxi: 31 3,23 €)
- Mahjong: 20 RMB (2,08 €)
- Comida: 50 RMB (5,21 €)
- Taxi a la estación: 10 RMB (1,04 €)
- Cena: 130 RMB (13,54 €)