El destino era Andorra, donde nos íbamos a quedar en casa de Álvaro, como de costumbre, que vive con Ramón (o tito Raymon) y Pau. Como éramos cuatro, fuimos en coche, mucho más cómodo y barato. Llegamos tarde el Jueves, nos tomamos unas birras con los chicos y durmimos como bien pudimos. A la mañana, a primera hora, justo después de irse los chicos al curro, nos fuimos a Vallnord, una de las zonas de ski de Andorra.
El sábado volvimos a subir, con la diferencia que teníamos un 2x1 que me llegó por email y eso se agradece. Otro tute, con una nota negativa: por bruto y haciendo una broma con Ariel, me pegué un ostiazo y me fracturé una costilla, ¡vaya tela! Nada grave, solamente dolor para dos semanas. Elena decidió que nunca más va a hacer snow y se queda con el ski.
El domingo fui incapaz de convencer a Lucho, que no se podía mover, ni siquiera sabiendo que estaba ya pagado, jaja. Pero nosotros tres sí que subimos. Mi costilla no me dejaba moverme, y me caía cada dos por tres de dolor y cansancio, jaja.
