lunes, 28 de diciembre de 2009

En ruta hacia Koh Phangan

Día 61
Bangkok – Koh Phangan

Hoy tenemos un día de viaje movidito, porque vamos a una de las islas más importantes en lo que se refiere a fiesta: Koh Phangan. Aquí celebran la Full Moon Party, aunque este año coincide con NocheVieja, en lo que llaman la Full Moon Countdown Party.

Por error habíamos pagado una noche más de hotel, y aunque les dijimos que nos tenían que devolver el dinero extra, nos hicieron ping-pong con la agencia, para hacerlo muy difícil, así que preferimos quedarnos la habitación para guardar las maletas y darnos una ducha antes de pillar el autobús que nos llevaba hacia el sur de Tailandia. Era más fácil.

Las chicas querían hacer algo de shopping, así que yo bajé a desayunar y me fui a Internet un ratito, tenía muchos días para publicar en el blog, jeje.


Cuando volvieron Elena y Andreea, fuimos a comer, algo rápido, cerca de nuestro hotel. Al terminar fuimos a por las maletas al hotel, hicimos el check-out y nos dirigimos al punto de encuentro para el bus, que estaba en Khao San Road. Desde la agencia nos llevaron a la calle de atrás, donde esperaba el autobús.


Una nota para futuros viajeros, el autobús es un billete combinado llamado ‘Joint Ticket’, y en cada parada tienes que ir a la mesa de control, enseñar el ticket y te van poniendo pegatinas para diferenciar a dónde vas.


Pero aún más importante es saber que en el autobús el aire acondicionado va a 16 grados TODO el viaje, así que ir en pantalón largo, llevar una chaquetilla y usar la manta que te dan nunca está de más.


El viaje es bastante largo, pero con paciencia, que es la madre de la ciencia, todo va mejor. Como para mí es imposible dormir sentado, me puse una peli en el portátil (2012, ¡qué catástrófica!) y fui aguantando las ganas de fumar.

Elena se puso la almohada para intentar dormir, pero era un poco incómodo, y también se enganchó a la peli. Nos tocaba noche sin dormir…

Control de Gastos:
- Ropa: 130 THB (2,71 €)
- Bebidas: 150 THB (3,13 €)
- Comida: 150 THB (3,13 €)
- Merienda: 300 THB (6,25 €)
- Internet: 135 THB (2,81 €)
- Cena: 230 THB (4,79 €)
- Bus-Barco: 1340 THB (27,92 €)

domingo, 27 de diciembre de 2009

Mercado Flotante, Puente sobre el río Kwai y Templo de los Tigres

Día 60
Damnoen Saduak – Kanchanaburi

Otro viaje organizado, otro madrugón y otra ‘wake up call’ del hotel. El personaje de guardia se acerca a nuestra puerta a las 6 de la mañana, la aporrea y dice “wake up call for room 319” :DDD

A nosotros nos toca despertar a Andreea, que no es muy difícil porque aún arrastra un poco de jet-lag y no duerme mucho estos días. Nos vestimos y bajamos al lobby a esperar que nos recojan. Esta vez no hay suerte y no podemos desayunar porque nos vamos antes de las 7:30.

El grupo que nos acompaña en la furgoneta es bastante soso y aburrido. A remarcar una chica rusa con las cejas muy retocadas pero con un matojo de pelos en las piernas más largos que los míos, y no es coña.

El mercado flotante de Damnoen Saduak solamente funciona los fines de semana, y es el más grande de toda Tailandia. Está a 109 kms. suroeste de Bangkok. Con otro conductor loco, algo más de una hora.

Una vez allí, nos van metiendo un bote con una hélice para llevarnos al punto de encuentro. La intención, básicamente es que todo el mundo pueda ir por el canal, porque tenemos incluido un viajecito en barco en el mercado. Pero no es por el mercado, es para acercarnos al mercado.


Después, el guía te da el tiempo, unas dos horas, y te lleva a donde puedes reservar el barquito que irá por el mercado. ¿Por qué? ¡Las comisiones! Se pueden encontrar mejores precios, pero van todos alrededor de 100-200 baht por persona por media hora. Nosotros nos dejamos llevar, y nos pusieron en nuestro bote la chica rusa de patas peludas y dos suizas.


Esto es importante mencionarlo, porque la gente que no va contigo y que se mete en el bote también quiere ver el mercado y pararse en algunas tiendas a comprar. Todo esto es tiempo perdido, y posibles puteos por estar más tiempo del que tú quieres parado en alguna tienda sobre el canal. Unos quieren ver especias, otros ropa, otros figuritas… al final, todos cabreados.

Por no citar que hay tantísimos turistas con barcos que es imposible navegar. Las manos bien dentro del barquito porque los choques son constantes y te puedes machar por mucha facilidad. Choques delante, choques detrás, por el lado, los que van para un lado, los que van para otro… Lo nunca visto: ¡tráfico en un canal de agua!


Total, en 40-60 minutos puedes ver un máximo de dos canales, olvídate de comprar y aguanta el puto solano en la cabezota sin parar. Al menos, cuando ellos se pelean es divertido; no sabes qué dicen, pero se quejan por vicio, porque ahí no cabe un alfiler.


Después están las tiendas ‘flotantes’. Tienes un conductor al que le tienes que decir cuándo parar, vigilar que pare cerca, mirar la mercancía, probar, comprar, pagar, con el movimiento divertido del agua, claro.


Más lejos de esto, las vendedoras (sí, es una novedad, pero el 99% son mujeres), tienen un marketing ‘directo’ bastante violento. Básicamente, pillan cualquier cosa, la envuelven y te la ofrecen con la frase “Tú pagas: X baht”. No hay más negociación :DD


Bueno, finalmente regresamos a tierra firme, donde, por fin, se puede disfrutar del mercado flotante, no en el agua. Nos acercamos a los puestos y pedimos algo para almorzar. Elena pidió una ensalada de mango.


Andreea y yo algo así como una sopa de fideos con marisco (gambas y calamar).


Por cierto, esta mañana se me cayó la última pestaña del ojo derecho, aquello de la reacción a la vacuna del cólera, y ya se ve pelusilla por debajo. ¡Menos mal!

Después de almorzar, nos fuimos a caminar por el mercado flotante, que también se puede hacer, y es gratis, porque todos los canales tienen puentes. Aquí ya lo disfrutamos un poco más, aunque no nos llevamos un gran recuerdo de este mercado.



Regresamos al punto de reunión, otra vez a la furgo y destino a la siguiente parada. Vamos a ir a la región de Kanchanaburi. De camino, a una hora de distancia, paramos para comer. La comida está incluida, pero por el precio del viaje no podemos pedir maravillas. Ya sabemos de qué va :DD

Tras la comida, directo al Jeath Museum de la Segunda Guerra Mundial y al Puente Sobre el Río Kwai (este nombre se puede ver escrito como Kway o Kwae). Tenemos solamente 40 minutos, así que pasamos del museo y directos al puente.


Le he comprado una postal a mi padre del puente, con lo que le gustan a él las películas bélicas :P



El río Kwai es bastante grande, y el puente impresiona. Hay un servicio de mini-tren que lo cruza, pero nosotros queríamos andar. Aquí las normas de seguridad de la UE no funcionan, así que tienes que ir con 10 ojos, o te puedes pegar una buena ostia y caerte al río.


Cuando llegamos cerca del final, y ya nos había pasado el trenecito, pudimos ver un tipo con un violín al que yo le pedí que tocase la “Marcha del Coronel Bogey”, por 3 baht (es tan poco que no lo puedo ni convertir a euros, no sé, ¿8-9 pesetas?)


La “Marcha del Coronel Bogey”, una melodía militar británica que los soldados del coronel Nicholson silbaban al desfilar. Se ha convertido en un clásico de la música del cine, y fue seleccionada por Malcolm Arnold para la banda sonora que compuso para la película y por la que obtuvo un premio Oscar. (hay que leer la wikipedia, joder)

Ahí nos pusimos a hacer fotos idiotas bailando al son de la música. Incluso tuvimos un ratito en el que no había nadie en el puente, ¡grande! De hecho, el pueblo también era muy bonito, pero íbamos con poquito tiempo.

Pues nada, de vuelta a la furgoneta y hacia el Templo de los Tigres. Este templo es un refugio para tigres, que nacen allí, o sea que no los han traído de la jungla. Hay que pagarlo aparte, y son 10€.

Desde la entrada, vas a 45 grados paseando hasta el punto de acceso, unos 10 minutos. Ya se nota la razón de la expresión ‘aquí huele a tigre’, y, realmente, huele. Pero bueno, esos 10 minutos permiten que tu nariz se acostumbre al pestazo.

Muy importante, no se puede ir con colores amarillos, rosas o azul celeste, nada brillante. De hecho, a Elena y a Andreea las hicieron ir a cambiarse antes de salir del hotel, cuando el guía nos recogió. Pero bueno, es un buen filón de pasta extra en camisetas para ellos :P

Una vez en el punto de acceso, giras a la izquierda hacia el Gran Cañón de los Tigres, donde están los tigres adultos con los que te puedes hacer fotos. ¡Bastante impresionante! Cuando bajas la cuesta, hay una carpa con 3 colas diferentes:
- Cola que cuesta 20€ extra, es preferente y en la foto el tigre apoya su cabeza en tu pierna
- Cola gratis para los que no llevan nada, solamente la cámara de fotos
- Cola gratis para los que aguantan las cosas de la otra cola y esperan a que sus compañeros vuelvan para darle las cosas. La cola de los pringaos, vamos… donde estaba yo, por supuesto :DD


Ya se empiezan a ver los tigres, imponentes, y algunos monjes jugando con ellos. Pero los que nos interesan a nosotros son los cuidadores. Unos tipos vestidos en rojo que vienen a la cola, uno a uno, y te llevan de la mano hasta los tigres. Ellos llevan tu cámara de fotos.


Te colocan en uno de los tigres, le pones la mano en el lomo, y te sueltan la foto. Siempre detrás del tigre.


Uno tras otro vas pasando por todos los que hay, unos 8-10. Si alguno está nervioso, ese lo saltan. Hay un par de ellos en una piedra, totalmente sobados.

Cuando algún tigre se descantilla, viene el monje de turno y lo calma. Algún cuidador le pega un ostión, y depende de lo bravo que se ponga, se acerca el monje o no.


Hay alguno que está juguetón (¡Gatito, gatito!).


Y luego hay uno que es gigantesco, brutalmente grande. Es el doble que el resto de tigres, y no tiene nada que ver con lo que tenéis en mente de un tigre. ¡Acojonado!


Bueno, ya terminamos los tres de nuestra ruta de tigres y queríamos ir hacia las jaulas, donde están los jovencitos. Por algún motivo extraño, fuimos por la ruta no permitida, y tuvo que venir un cuidador a decirnos que era peligroso porque es la zona de las reses :O

Y ahí estaban los tigres jovencitos, que daban menos miedo, y Elena seguía diciendo “gatito, gatito”, y eso que, en principio, no quería ir, pero se lo pasó de fábula.



Ya inmejorable fue cuando le pregunté al monje lo de tumbarlo encima de mí, y así lo hizo, ahorrándome los 20€ de la foto artística. La verdad es que impresiona mucho tener la cabeza de un tigre en tu muslo y rascarle la cabecita, una gran experiencia.


Estos monjes de tigres son la bomba :DD


Dos horas de regreso hasta Bangkok, o algo más. Bastante aburridillo el camino de vuelta. Al llegar, fuimos a comprar una mochila para llevar nuestros portátiles, porque en las islas de Tailandia tienes que llevar las cosas de valor siempre contigo, porque te roban hasta las zapatillas, y no son locales…

Después, queríamos cambiar de comida thai por un día y fuimos a un restaurante indio llamado Little India, bastante bueno, pero carísimo en comparación con los precios locales. No sé, quizás el material es mucho más caro, o las especias.

Al terminar, mandamos a Elena a Internet para que no diese guerra y Andreea y yo nos fuimos a probar un masaje tailandés. A mí, casualmente, me ofrecieron un habitación privada, al mismo precio, por si quería estar más relajada; pero a Andreea, no. ¿Alex Toll es eso lo que llaman el ‘Final Feliz’? :DDD

Nos metimos con el populacho, todo muy relajado, con incienso y una tipa doblándome entero. ¡Joder, qué dedicación! Y por 3€, ¡vaya tela! Músculos, espalda, pies, boca arriba, boca abajo, de costado. Sales como una rosita… y preparado para ir a dormir.

Pero, no pudimos ir a dormir sin antes sorprendernos al ver una pitón libre en un árbol, enrollándose como si no estuviese en la ciudad. ¡Esto es Bangkok!


Control de Gastos:
- Viaje organizado: 1000 THB (14,58 €)
- Tiger Temple: 1000 THB (14,58 €)
- Postales: 105 THB (2,19 €)
- Bebidas: 120THB (2,50 €)
- Comida: 140 THB (2,92 €)
- Cena: 520 THB (10,83 €)
- Mochila: 330 THB (6,88 €)
- Masaje: 180 THB (3,75 €)
- Internet: 30 THB (0,63 €)
- Birras: 150 THB (3,13 €)

sábado, 26 de diciembre de 2009

De compras por Bangkok

Día 59
Bangkok

Les había prometido a las chicas llevarlas un día de comprar por Bangkok. Es bien conocido que es una de las ciudades por excelencia para hacer shopping, solamente hay que saber dónde ir, porque hay muchísimos mercados y centro comerciales, y, la mayoría, son algo mierda.

El día amaneció muy caluroso, hasta los perros necesitaban ventilador :DD Curiosamente, ni Andreea ni Elena necesitaron mucho tiempo para despertarse y arreglarse… ¡Curiosidades de la vida!


En taxi, con aire acondicionado, fuimos hacia el mercado de fin de semana, llamado Chatuchak Weekend Market. Son, aproximadamente, 4 campos de fútbol juntos, llenos de tiendas. También llenísimo de gente.


Hay tantas tiendas que es imposible centrarse, y hay que regatear por todo. Para hacerlo más estúpido, los precios son más caros que en Khao San, aunque hay algo más de variedad. Eso sí, me tomé un buen té con leche fresquito.


Y Elena un helado de coco bastante casero.


Compramos algunas camisetas, porque ya nos estamos quedando muy cortos de ropa, por menos de 1€. También nos compramos unos pantalones cortos cada uno, por 3-4€.

El calor era insoportable, y más después de comer, por lo que cambiamos el tercio y nos fuimos a un centro comercial en condiciones. Otro taxi con aire acondicionado, que, repito, son más baratos que tren, metro y tuk-tuk; esta vez, en dirección al Siam Center, donde hay tres centros comerciales. Estos son como los europeos, con precios como los nuestros, excepto los Lacoste originales, que valen unos 30-40€ (polos, camisas, camisetas), con certificado de autenticidad.

Si eres un viajero de 3-4 semanas, vale la pena comprarse algo, pero en nuestro caso, que aún nos quedan bastantes países, que no son los más higiénicos del mundo, no nos sale a cuenta.

En la primera planta del Siam Paragon hay una terraza con una fuente que va sacando chorros.


Y todo está decorado de Navidad, a 35 grados, pero Navidad.


Incluso hay unas fuentes que tienen formas navideñas.


Después de los tres mega centros comerciales, caminamos hacia otro mercado, mucho más interesante y de camino vimos cómo montaban toda la fiesta para la cuenta atrás de Fin de Año.

Ver el tráfico de Bangkok un Sábado no tiene precio, de verdad. Menuda puta locura.



El último mercado era muy interesante, y con cosas bastante baratas, y con ropa interior Calvin Klein por todas partes. ¿Será falsa? Se llama Patrunam Center, y, realmente, es de visita obligada. En la puerta nos compramos unas gafas de sol especiales para NocheVieja, ya llegarán las fotos :DD



Finalmente, pillamos un taxi en medio de ese tráfico infernal, volvimos al hotel y nos dimos una buena ducha. Bajamos abajo a cenar y quedamos con Yim y su amiga, que el día siguiente volvía a Inglaterra.

Después de cenar, unas birretas y a dormir.

Control de Gastos:
- Bebidas: 75 THB (1,56 €)
- Taxi: 100 THB (2,08 €)
- Ropa: 880 THB (18,33 €)
- Comida: 120 THB (2,50 €)
- Gafas: 200 THB (4,17 €)
- Cena: 360 THB (7,50 €)
- Birras: 357 THB (7,44 €)

viernes, 25 de diciembre de 2009

Templos y Palacios en Bangkok, y Pussy Ping Pong

Día 58
Bangkok

¡FELIZ NAVIDAD!

Aunque para nosotros sea Navidad, aquí es un día más, así que te metes en su rutina. Al levantarnos para ir a desayunar, avisamos a Andreea y abajo se nos unió David. Había curiosidad por saber qué pasó la noche anterior :DDD Resulta que la chica le dijo al llegar a la habitación: “You Bang-Bang, you Pay”; él puso cara de póker y dijo que nada de pagar… ¡La chica se fue!

Pero aún no había llegado Dipu, que apareció cuando estábamos desayunando. Venía sin dormir, pero follado. Conoció una chica en el famoso bar (viuda 35 años, pero conservada en formol, como todas aquí), y se fueron a un hotel, a celebrar la Navidad :DD

Ellos se iban a Phuket, y nosotros íbamos a descubrir los templos más importantes de Bangkok. Primero, el Palacio Imperial (Grand Palace), pero cuando llegamos, justamente estaba en la hora de ceremonias, por lo que teníamos que esperar 1,5 horas para entrar. El tipo de la puerta nos buscó un Tuk-Tuk “oficial”, muy difíciles de conseguir, y por un precio realmente irrisorio, nos llevó al resto de templos que el de la puerta nos había organizado. Estos Tuk-Tuk son muy baratos porque la gasolina la paga el Estado.


El primero era un templo que tenía un Buda de pie de 45 metros, todo dorado. El conductor nos esperaba siempre en la puerta mientras visitábamos el interior.


De camino a la segunda parada, nos llevó, sin decirle nada, a una tienda que hacen trajes a medida. Media vuelta, y hacia nuestro segundo templo, el Wat Saket (The Golden Mount). Aún así, nos pidió parar para poner ‘gasolina’ y que nos dejaba en una tienda. Esta vez, una joyería. ¡Qué pesado!


Cuando llegamos al Monte Dorado, vimos muchísimas escaleras para subir. Y cuesta subirlas, pero pudimos ver una buena vista de la grandiosa Bangkok con toda su polución.


También se empieza a entender la pasión por la bandera aquí. Por un lado, la bandera del país.


Por el otro, la bandera amarilla del escudo real.


Al bajar, nuestro Tuk-Tuk oficial había desaparecido, y tuvimos que buscar otro para ir al Palacio Imperial de vuelta. Más peleas y más regateos. Un rato hasta que pudimos tener un precio razonable.

Cuando llegamos al Palacio fuimos a comprar las entradas. Estas no son para nada baratas, pues son algo más de 7€ por persona. Aunque la vista exterior ya prometía.


Una vez dentro te das cuenta de lo grandioso que es el Palacio, con infinidad de templos dentro. Unos con guerreros:


Otros con formas rectangulares y pináculos coronándolos:



Figuras/demonios para imponer respeto:




Nosotros haciendo el capullo:


Todo es dorado, quizás un poco recargado para mí:


Y en el centro del palacio principal, la atracción del Buda de Esmeralda. Este tendríamos que robarlo, y verías que bien iría la hipoteca:


Por el Palacio sigues andando, y andando, y más andar. No se para de ver templos, templos y más templos. También hay un museo militar, unos jardines, un palacio, y a la salida, más templos. En total, unas 2 horitas allí dentro. Se podría estar más tiempo, pero tampoco vale la pena dedicarle más.

Desde aquí, cansados y sin comer, volvimos hacia el hotel para ir a un restaurante muy local que nos habían recomendado. No tenía nombre, pero de lo mejor de la zona. Allí fuimos y lo encontramos fácilmente, en Rambuttri, en frente del mejor hotel del área, el Sleep With Inn. Tras haber visto varios hoteles y precios en Tailandia, el mejor es el Sleep With Inn. Por poquito menos de 20€ tienes aire, agua caliente, piscina y un diseño genial, además está en la calle de atrás de Khao San Road.


Sentaditos en el restaurante nos pusimos a examinar el menú: todo comida local, con poquitas explicaciones. Pedimos carne (aquí son porciones muy pequeñas de carne), marisco (queda reducido a 3 gambas y 1 calamar), fideos, arroz, sopa. Todo con diferentes salsas. ¡Buenísimo! Me pedí una sopa Tom Yam (se puede ver escrito como Tom Yum también), muy, muy picante, pero buenísima. Está hecha con hojas de limón y con chili, un sabor auténtico y único. Luego a cagar fuego, pero es lo que hay.


Picaba todo muchísimo, hasta el punto que teníamos que pedir más líquido, y solamente tenían cosas de Pepsi, pero a Andreea no le molestó mucho, pese a trabajar en Coca-Cola :DD


Al acabar la comida/merienda, nos fuimos al hotel a prepararnos para ver el famoso espectáculo del Ping Pong :DD Primero cerramos el viaje para el día siguiente con la agencia del hotel, la dueña ya era amiga nuestra. Tampoco está mal el Sawasdee Welcome Inn, porque es muy barato y tiene agencia debajo que se encargan de todo, muy barato además; pero es cutrísimo. La chica nos escribió en thai el nombre de la calle, para que los taxistas pudiesen saberlo: PatPong.


También habíamos quedado con Yim, la chica tailandesa que estuvo con nosotros el día anterior, y una amiga suya, también tailandesa, pero que vive en Inglaterra desde hace ya mucho. Ellas no querían ver el “espectáculo”, por lo que venían algo más tarde.

Ya duchaditos, pelea con los taxistas por el mejor precio y de camino a PatPong. Allí, el asalto es total para entrar a ver el Ping Pong. Solamente tienes que esperar al mejor postor, que te haga algún descuento o algo.

Nosotros pagamos 100 baht por la entrada, pero estás obligado a consumir una cerveza de 200 baht, así que pagamos 300 baht con bebida, para hacerlo más fácil. A algunos les levantan la camisa y pagan más del doble, como a David y a Dipu.

Una vez dentro, sentaditos con nuestras cervezas, las chicas dentro empiezan su juego. Las del escenario, en pelotas, bailando, y alguna haciendo atracciones. Las chicas de fuera se tiran sobre los chicos, y empiezas a notar manos por todas partes: masaje en la espalda, mano en la pierna, otra mano en el culo. Y las chicas empiezan a decir que les si les pagas una Coca-Cola a las 4 amigas. Un momento bastante incómodo. Después vienen las que han traído las birras, y empiezan a decir “tip, tip, tip” (propina), y no paran. Me tuve que cabrear y les dije a las ‘camareras’ que les daba 100 baht de propina (50 a cada una, que es 1 euro) si se iban y se llevaban a sus amigas; si volvían de nuevo, me quedaba con la propina. ¡Funcionó!


Sentados en primera fila, empezó el espectáculo. Primero, “Pussy Open the Bottle”: una viejales con un pareo (por suerte) se metió una botella de soda en el coñito y ¡pum!, botella abierta. Hasta incluso orientaba la salida de la gaseosa, hasta mojarme y bajar corriendo para decir su frase predilecta “tip, tip, tip”.

Siguieron con los espectáculos, aunque era más denigrante que agradable, y las chicas, menos una de ellas, daban un poquito de pena: gordas, viejas, caras de transexual… Había una de ellas de salía del escenario, se metía de todo dentro y luego volvía a sacarlo en público. Lo peor cuando se metió cuchillas, y me las tiró encima del mostrador para que yo estirase. ¡Su puta madre!

Pussy Chopsticks, que con los palillos agarran anillas y las mueven; Pussy Blowing Candle, para apagar la vela de un soplido; Pussy Smoke Cigars, tragando humo y sacándolo; y todos los de una lista inacabable.

Pero bueno, había 3 que me impresionaron más: Pussy Ping Pong, la chica embadurna unas pelotas de ping-pong con vaselina, se las introduce una a una y empieza a lanzarlas. Incluso puedes esperar detrás de la barra con una raqueta para devolverlas, y no es coña :DD

Después está el Pussy Cerbatana, en el que cuelgan unos globos, y con una cerbatana a varios metros empieza a disparar hasta que los explota todos. Este nos hizo cambiarnos de la barra a una de las mesas.

Por último, el Pussy Write Letter, en el que la señora estaba empeñada en mi propina (quizás en ese momento ya era de los pocos hombres del local), sin parar de señalar y gritarme algo que no entendía. Pues se metió el rotulador y empezó a pintar/escribir. Al terminar, salió, y me trajo el dibujo: mi retrato (hecho en su totalidad por su vagina) con la frase “Amazing Thailand”. Ésta sí que se había ganado su propina, pero la pagó Andreea y se quedó con el dibujo, toda sorprendida.


Ya horrorizados, visto todo el espectáculo en 30-45 minutos, salimos, porque nos esperaba Yim en la puerta con su amiga. Buscamos un bar para tomar algo y poder charlar; seguían acosándonos con el Pussy Ping Pong en cualquier calle. Hordas de guiris totalmente borrachos, chicas tocándote y pidiendo que les pagues algo: el verdadero panorama de PatPong. Conseguimos meternos en la calle más pija y menos descontrolada. La música estaba más bajita y se podía hablar. De camino, un bar ‘de tapas’ publicitado por Estrella Damm.


Finalmente, nos sentamos a tomar una cervecita y reírnos un rato.


No tardamos mucho en irnos, porque las chicas iban a alguna fiesta a la que no queríamos unirnos. Nos quedamos por la zona, visitando el mercado nocturno, caminando por la calle gay de Bangkok, y haciendo un rato de terapia del Doctor Fish, tan común en Malasia. Es una pecera grande con unos peces que se comen la piel muerta para que regenere mejor. Impresiona un poco y es barato.



Desde aquí, taxi y a dormir, sin olvidar que vimos un coche de la 'Tourist Police', policía dedicada a turistas. Supongo que hablarán inglés :DDD


Control de Gastos:
- Grand Palace: 700 THB (14,58 €)
- Bebidas: 40 THB (0,83 €)
- Tuk-Tuk: 40 THB (0,83 €)
- Comida: 330 THB (6,88 €)
- Cena: 200 THB (4,17 €)
- Ping Pong: 700 THB (14,58 €)
- Birras: 385 THB (8,02 €)