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Día 93Phu Quoc
La recogida en el Coco Dive Center era a las 7:00 de la mañana, así que nos tocaba otro buen madrugón. Primero un mini-bus que nos llevó al puerto de Duong Dong, al barco de la escuela de buceo. Luciano iba a hacer buceo, Gaili quería probar el buceo por primera, un bautismo, y Elena y yo con nuestras máscaras, como siempre.
En el puerto nos esperaba el barquito, algo cutre, pero muy bien organizado. Una mesa en el medio, las sillas clavadas, té, agua y café gratis. Incluía la comida, galletas, fruta, etc. Así que por el precio que negociamos no estaba nada mal.
Lucho nos sorprendió a todos con su nuevo look temporal, al más puro estilo Lobezno (Wolverine), para que le encajase la máscara de bucear :DD
Salimos del puerto y el paisaje era bastante pintoresco, con barcos a ambos lados.
Esos botes circulares que usan para las distancias cortas.
Casas flotantes.
Y Elena posando.
Llegamos al primer punto de inmersión: Nail Island. Preparados con los trajes especiales que nos daban.
¡Al agua! Aunque no estaba muy clara, y no era un espacio muy grande, la cantidad de corales que tienen en Phu Quoc, todos de diferentes colores, es increíble.


Luciano también tuvo su momento de foto, como era de esperar.
También algunos peces.
De vuelta al barco, hacia la segunda parada.
Más coral.
Estrellas.
Y yo haciendo el idiota.
Volvimos porque el oleaje era muy fuerte en la superficie y era muy cansado. Aún así, yo me dediqué a saltar desde lo más alto varias veces para divertirme.
Gaili se nos mareó, aunque hay que decir que ya había pasado una noche ‘complicada’. Cuando le dijimos al instructor francés que estaba mareada, él respondió: “¿Mareada? ¿En el agua? Es la primera vez que lo escucho” :DDEn el barco, también venían una pareja de alemanes (sosos, como es de esperar), una pareja de canadienses (con los que hicimos buenas migas y quedamos para cenar), una pareja de vietnamitas (con dinero, claro), los instructores (francés, vietnamita y kiwi) y los cocineros. Eran como una familia y nos trataron de puta madre.La comida estaba bastante bien, aunque ni Elena ni Gaili comieron, porque estaban mareadas. Hacía mucho oleaje, la verdad. Y la pobre vietnamita echó por la borda todo lo que pudo.Regresamos a puerto y nos dejaron otra vez en el hotel con el mini-bus. Antes de volver, nos tomamos un café e hicimos un mini-reportaje de la moda del pijama de Vietnam. ¡Sin desperdicio!



Yo me fui a ver el partido del Open de Australia entre Federer y Tsonga (una palizón del suizo, como era de esperar) mientras los otros 3 dormían, también de esperar.Desperté a Elena para ver la puesta de sol, porque nuestra playa, Long Beach daba al oeste.
Los niños, vestidos en su mayoría, jugaban en el agua.
Una muy bonita puesta de sol también.



Y mis saltos que no falten :P
Después, fuimos a por Gaili y Luciano para ir a comprar los billetes el día siguiente hacia Can Tho, la capital del Delta del Mekong. Para ir, primero se toma el barco hasta Rach Gia, y después un bus. Solamente pudimos comprar el primer trayecto.Habíamos quedado con la pareja de canadienses, Karen y Geoff, para ir a cenar al Night Market más marisco.Unas almejas tremendamente grandes, para dar envidia a mi padre.
Realmente, cenamos de coña, con un montón de marisco y pescado, haciendo rollitos vietnamitas.
Al terminar, caminamos un poquito para bajar la comida y fuimos a hacer la última Bivina al W2B, el mejor precio de toda la isla. Finalmente, a dormir.Control de Gastos:- Desayuno: 12000 VND (0,47 €)- Viaje en Barco: 760000 VND (29,79 €)- Farmacia: 20000 VND (0,78 €)- Cena: 260000 VND (10,19 €)- Bebidas: 100000 VND (3,92 €)- Hotel: 180000 VND (7,05 €)
Día 92Phu Quoc
Aprovechando que teníamos el desayuno incluido, subimos hasta la última planta para empezar el día bien. Era nuestra primera mañana en Vietnam, y estábamos preocupados por cómo hacernos entender, porque NADIE es capaz de hablar más de dos palabras en inglés, al menos en Phu Quoc.El primer malentendido llegó al pedir la bebida para el desayuno: “hot lemon tea” (té caliente con limón), como estaba en la carta y nos trajeron un vaso de agua caliente con limón exprimido. ¡Manda huevos! Al pedir la bolsita de té, aparecieron con una pajita para beber. Al final, dibujando, se dieron cuenta. Aquí, pedir té, se puede sustituir por Lipton :DD Eso sí, unas vistas muy bonitas desde la terraza del hotel, que tenía ascensor. ¡Buf, cuánto hacía que no me subía en un ascensor!Mandamos a las chicas a buscar un hotel menos lujoso, y, por tanto, más barato, mientras hacíamos las maletas. Encontramos uno muy familiar, con aire y agua caliente justo al lado, llamado Phuong Trinh. Allí nos mudamos rápidamente, y salimos a comer.
Es importante decir que en todos los hoteles que hemos estado en Camboya y ahora en Vietnam, las habitaciones incluyendo toallas, jabón, papel de culo y cepillo con pasta de dientes. En Tailandia, eso es impensable, y son más caros.Siguiendo nuestra tónica, buscamos un restaurante local, que, al menos, tuviera la carta en inglés. Menuda odisea para explicar que no me pusieran cebolla; tuve que ir hasta a la cocina a buscar una :P Pero comimos muy bien.Al tío del bar le preguntamos que nos consiguiese transporte para ir a la playa. Primero un taxi, que rechazamos por caro; después un coche privado, también caro; y finalmente, unas moto-taxi. La cara de Elena valía su peso en oro, pero valía menos de la mitad que el resto e incluía el regreso.
Pues nada, a las motos. Pero antes, parada para llenar los depósitos de gasolina, y con la dependienta en su pijama, como no.
Así salimos hacia la playa de Bai Sao, en la que teníamos la intención de encontrar algo que no habíamos encontrado en Tailandia o Camboya, pero sí en Fiji: una playa de arena blanca y con pocos turistas. Ya en las motos, nos dimos cuenta que los cabroncetes nos llevaban por el camino de tierra, que están asfaltando ahora. Elena delante con el “jefe” de la cuadrilla, y único que se expresaba en inglés.
Yo tenía que ir el último, tal y como les explicamos, y me pasó Gaili…
Luciano con su ‘hablador’, porque no hacía más que hablar por el móvil…
Y el mío (era difícil hacernos una foto a los dos estando en marcha).
Por algún motivo que no llegamos a entender, nos llevaron primero a una tienda en la que vendía perlas. Intuyo que ellos tenían su comisión, así que por no encabronarlos, entramos a mirar 1 minuto y salimos. A medida que íbamos entrando, cada uno de ellos conseguía su botella de agua, jaja.Otra vez a las motos, y de camino a Bai Sao, que está a unos 30 kilómetros desde Duong Dong. Llegamos Gaili, Elena y yo juntitos, pero Luciano tardó unos minutos, porque su conductor, con su afición al móvil, se había perdido en una de las llamadas…La impresión al llegar fue increíble.
¡Qué playa más preciosa!
Preguntamos incluso en el único hotel con cabañas que hay en la playa, pero era un poco lío irnos ahí solamente para un día, aunque los precios estaban bien. Unos 15-20 dólares por noche. Era el momento de hacernos nuestra fotillos en esta playa tan bonita.
Incluso escribir en la arena de una isleta ‘VIETNAM’ y hacernos alguna foto más.
Mientras nos secábamos, había una chica que quería practicar inglés y que trabaja de guía turístico, y que iba con su cliente. Era muy divertida y también nos hicimos unas fotos con ella.
También nos dijo cómo se llama el gorro típico vietnamita: “non la”. Lucho lucía el gorrito.
Era hora de despedirnos de esta playa y regresar al hotel, porque empezaba a anochecer.
Más motos de vuelta, conduciendo un poco loquillos, pero esta vez por carretera asfaltada. Al pobre Luciano le adelantábamos todo el rato, porque su chófer no paraba de recibir llamadas, incluso se atrevía a escribir mensajes de texto.Nos dejaron en el hotel, les pagamos y nos dimos una duchita; para salir a cenar al Night Market, con todo el pescado y marisco fresco.
De camino, paramos en algunos centros de buceo para pedir precio para salir al día siguiente. Decidimos reservar en el Coco Dive Center, regido por un gabacho con un acento en inglés terrible. El más tópico y típico que se puede imitar. Lo más divertido de este buen hombre fue cuando nos preguntó el nombre uno a uno para apuntarnos. Gaili decidió escribirlo ella misma, y él francés lo leyó y dijo: “¡Ah, Galí!” :DDDD Ya le habíamos cambiado el nombre a la pobre chica.Seguimos hacia el mercado a regatear el precio por cenar, como es costumbre, y pedir pescado, gambas, almejas y demás cosas. Pero ya hemos llegado al límite humano soportable de arroz, así que les dijimos que si no nos ponían fideos, cambiábamos de bar :DD El cambio fue a mejor, claro está.
Finalmente, de camino al hotel, nos tomamos una cervecita en el W2B, viendo el fútbol, y nos fuimos a dormir.
Control de Gastos:- Comida: 110000 VND (4,31 €)- Moto-Taxi: 200000 VND (7,84 €)- Cena: 174000 VND (6,82 €)- Bebidas: 100000 VND (3,92 €)- Hotel: 180000 VND (7,05 €)