martes, 27 de abril de 2010

Luciano, la zona de Sham Shui Po y otra cenita

Día 154
Hong Kong

Pues sí, Elena, 10 días antes le había enviado un email a Lucho para quedar a las 11:00 en el metro de Kowloon, pero, desgraciadamente, la información no fluyó correctamente, así que nos despertamos a las 12:00, tras una dura noche de póker, y se nos pasó. Como estábamos esperándole igualmente, fuimos a Internet para ver cómo quedar, y ahí teníamos un email en que decía que nos esperó 2 horas y se fue a andar por Hong Kong. Tampoco pasaba nada porque teníamos quedaba por la noche también. Es siempre la dificultad de quedar en un país que no conoces. Esta vez me encargué yo de quedar con él, ya sabéis, cosas de chicos :DD Le describimos la ruta que íbamos a hacer y quedamos a las 19:00 para la cena, que ya había ganas de volver a verlo.

Fuimos a comer algo rápido, unos fideos, que dicen los orientales que vienen bien por la mañana porque son fáciles de tragar, aunque yo tengo mis dudas…

Tras el mal sabor de boca de haber dejado al pobre Lucho tirado (le podíamos después sobornar con alguna cerveza), fuimos en metro hacia el área de tecnología de Hong Kong: Sham Shui Po. La intención era comprar un disco duro portátil para que Elena pudiese hacer muchas fotos y no quedarnos sin espacio. La elección fue uno de 500GB por 560 HK$, unos 56€.

De regreso al metro, vimos una tienda muy buena de bolsos para cámaras y compramos uno muy económico para que Elena pueda llevar su camarita sin tocar los webs, jeje. Volvimos al punto de quedada: estación de MTR Jordan. Pero como habíamos llegado muy temprano, como 1 hora antes, nos hicimos una cervecita en el 7/11 de la esquina. Después, sobre las 19:00, empezaron a llegar Vivian, Michael y otros amigos con los que habían quedado. Aquí, a la salida del metro en Nathan Road.

A la hora en punto, por fin, LUCIANO apareció. Volvía la Comunidad a forjarse :DD

Mientras esperábamos en el restaurante, nos reíamos de la anécdota de la mañana con Lucho y nos poníamos al día del último mes, pensamos que lo mejor era dormir los 4 juntos en la misma casa, así que le preguntamos a Michael si era posible, sobre todo, después de haberse ido los ingleses. Dijo que no había ningún problema, así que Luciano se fue a recoger la maleta y volver en 1 hora. Yo creo que era para tenernos controlados, jaja.

Fue una cena muy grande, como 20 personas, distribuidas en dos mesas circulares. El restaurante se llamaba Beijing, y toda la comida es de la zona de Beijing, con el especial “Pato Pekín” (que creo deberían renombrarlo ya, como la ciudad, ¿no?). Aunque la comida era buena, no lo era tanto como el Hot Pot del día anterior, y nos dieron una buena ostia por mucho menos.

Al volver Luciano con la mochila y picotear algo, aunque poco le quedaba al pobre, fuimos a un bar que tenían dardos y mesas alargadas a tomar una cervecita. El truco del 7/11 seguía funcionando.

Un chavalote, un tanto subnormal (primera ostia de Luciano y mía ya se estaba sorteando), dijo que lo mejor era ir a otro sitio, y nos llevó 20 minutos andando, hasta que el grupo decidió sentarse, comprar unas bebidas y quedarnos hablando. El tipo en cuestión se mosqueó y dijo: ‘venga, todos arriba, vamos al sitio que yo he dicho, que aquí hay algunos vagos. Me iré solo si hace falta’. A lo que Luciano le espetó: ‘¡que te pires ya por ahí, pesado!’. Y el pringao se fue solito, por lo que el grupo estaba ya tranquilo y hablador de nuevo.

Nos quedamos hasta los 2 de la mañana charlando, haciendo bromas y bebiendo algo. Al cabo del rato nos dimos cuenta que estábamos justo en las escaleras de la Mezquita de Hong Kong, ¡manda huevos! Nos fuimos a casa, pero nos hicimos la última con Michael, que le gusta más que a un tonto un lápiz :DD Cabe recordar la chica búlgara calentona que vivía en París y que estaba buscando a Lucho y a Sera…

Control de Gastos:
- Metro: 30 HK$ (3 €)
- Tentempié: 14 HK$ (1,40 €)
- Postales: 7 HK$ (0,70 €)
- Comida: 67 HK$ (6,67 €)
- Birras Calle: 48 HK$ (4,80 €)
- Sellos: 20 HK$ (2,00 €)
- Cena: 320 HK$ (32,00 €)
- Bebidas: 125 HK$ (12,53 €)

lunes, 26 de abril de 2010

La isla de Hong Kong y la cena ‘Hot Pot’

Día 153
Hong Kong

Nos despertamos sobre las 11 de la mañana para descubrir la isla central de Hong Kong. Basándonos en un tour a pata de la Lonely, cogimos el metro hacia la estación de Sheung Wan, y empezamos desde aquí. Cabe decir que las vistas por la mañana desde casa de Michael eran impagables, aunque hubiese un poco de neblina, mitad niebla y mitad polución.

Nos dejamos perder por las calles antiguas de Hong Kong, que no tienen nada que ver con la espectacularidad de sus rascacielos. En esta zona había mucho pescado seco, y el olor era, al menos, curioso; también había unas setas gigantes, pinturas muy curiosas...

Y no olvidarnos del tipo que vendía jamón serrano. No era muy bueno, pero el tratamiento estaba bien, tipo Jamón de Aragón para hacer un bocata con pan con tomate pal cole :D

Comimos en un Mercado de comida, de esos cutrillos y locales en los que nos gusta meternos a nosotros. Éramos los únicos blanquitos y, para comer, como no, sopa de fideos. Le tuvimos que dar a Sera una Chang para que la probase, aunque le falta la esencia de Tailandia, ¿verdad Ariel, Andreea?

Seguimos caminando por la zona, subiendo hasta lo que llaman el SoHo, lleno de cafés. Paseamos por el mercado Occidental y hasta nos sorprendió una tienda que leía ‘Chinosería’, ¿será donde venden chinos? :DD

Elena y Serafín estaban empecinados en renovar su material fotográfico, para lo que habíamos quedado a las 17:00 con un CSer llamado Jonathan, en la estación de metro de Mongkok. Según Jonathan, un poco freak el chaval por la fotografía, ésta era la mejor zona para comprar cámaras en todo Hong Kong.

Mongkok no conlleva mucho peligro para comprar cámaras, pues todas las tiendas son oficiales y hay muy poca probabilidad que te estafen, aunque tienes que saber cuáles son las mejores tiendas. Junto a Jonathan miramos algunas tiendas, y Sera se decidió por la que tenía en mente: una Nikon D300s, que tenía un precio bastante más bajo que en Europa, alrededor del 30%, así que el trato era bueno. Eso sí, a mí, que no iba a comprar me tocó hacer de poli malo para regatear aún más.

Como Serafín tenía una nueva cámara, él y Elena aceptaron que Elena probase durante un tiempo su anterior cámara, también Nikon. Si al final le gusta, se la comprará. Sin embargo, necesitaba un objetivo para hacerla funcionar (esto de las cámaras réflex es un auténtico coñazo :D), y se compró un tubo enorme de marca Sigma (para el que lo conozca) para Nikon de 18-200 mm. Bueno, ahora ya tiene Nuevo juguetito para aprender y divertirse, jeje.

Yo no tenía nada que hacer y me dedicaba a saltar.

Después de Mongkok, fuimos a cenar con Michael y la pareja de ingleses que también estaban en su casa. Habíamos quedado en la zona de Tsim Sha Tsui, donde Michael conocía un restaurant muy bueno, con ‘hot pot’, que es una sopa gigantesca sobre la que se van echando diferentes cosas, ¡y que está buenísimo! ¿Por qué la comida china en Europa es tan sumamente mierda? Es una reflexión que no consigo entender.

Aunque el “Hot Pot” es muy común en China, ya habíamos tomado algo similar en Japón, Vietnam y Singapur (en casa de Tommy, que su madre nos cocinó). De entrada, traen una olla muy grande dividida por la mitad, con dos tipos de sopa, que colocan en el medio de la mesa, sobre un fogón. Una de las sopas tiene muchas especias, entre ellas chili; y se van incorporando diferentes ingredientes crudos (carne, pescado, vegetales…), que van dando sabor a la sopa y que vas recogiendo cuando ya están hechos. Y vas pidiendo platos y platos de lo que más te guste, y los vas cocinando. En este sitio, era un precio fijo por toda la comida: 14€ por persona (140 HK$), todo lo que pudieses comer. Pero cometieron un grave error: por 1€ más (10 HK$), puedes beber cuántas cervezas quieras durante la cena. ¡Madre de Dios del caballo pequeño! 12-14 cervezas cada uno para cenar… Y la cena estaba buenísima.

Durante la cena, Vivian, una chica amiga de A. Toll que conocimos en Barcelona unas semanas antes de salir, llamó para quedar y se acercó. Llegó algo más tarde, con otra amiga al restaurante, pero ya venían cenadas. También había quedado con otros amigos, y todos se juntaron, por lo que decidimos ir a tomar una cervecilla más, como si llevásemos pocas, jiji. Nos quedamos por la zona, porque Michael, como no, conocía algunos sitios guays.

Un tema curioso en Hong Kong es que, aunque no es excesivamente caro el coste de vida en general, hay dos cosas que están totalmente fuera de lugar: el precio de los pisos, y los precios al salir de noche, siendo los bares estúpidamente caros, incluso más que en Londres o Estocolmo (no me atrevo a decir Oslo). Una cerveza en un bar functional son unos 5€, y no hablamos de discotecas, clubs y demás, un bar para la primera. Debido a esto, y el recorte de gastos que conlleva este tipo de viajes, con elegancia y escondiéndonos de los del bar, fuimos al 7/11 a comprar ‘tabaco’, que se convirtió en birras y un poco de vino. El juego está en pedir una bebida en el bar, y, elegantemente, dirigirte al lavabo y rellenar sin que nadie te vea, y sin saltar la alarma. Quizás pensaron que era la cerveza más larga que jamás habían vendido, pero lo más les sorprendió fue ver dos vasos de vino cuando ellos no venden vino :P Eso sí, todos los locales se apuntaron al truco, ¿eh? Y el que quiera toser, que tosa, como dice mi padre.

Después, fuimos a casa de Michael, comprando más bebidas. Como los días anteriores, volvimos en taxi, que es muy barato en Hong Kong y estuvimos jugando al póker hasta las 5. No hay que preguntar quién ganó, porque es obvio que yo :DD Otra vez derrotados, nos fuimos a la cama, aunque Elena tuvo un patinazo mental, no se acordó que habíamos quedado con Luciano, que llegaba de Malasia, el día siguiente a las 11:00 en el metro de Kowloon…

Control de Gastos:
- Metro: 17 HK$ (1,70 €)
- Comida: 71 HK$ (7,13 €)
- Metro: 31 HK$ (3,10 €)
- Cena: 330 HK$ (33 €)
- Taxi: 16 HK$ (1,60 €)
- Bebidas: 21 HK$ (2,13 €)

domingo, 25 de abril de 2010

Primer día, primera fiesta

Día 152
Hong Kong

Ahí estamos, junto a Serafín, llegando a las 16:30 a Hong Kong. Tras una breve conexión de vuelo en Beijing, en la que nos escanearon las maletas de mano y me encontraron 8 mecheros que me retuvieron, por fin estamos en Hong Kong.

Lo primer es mirar las opciones de transporte desde el aeropuerto a la estación de Kowloon, donde habíamos quedado con nuestro amigo Michael. Cuesta mucho encontrar gente en Hong Kong para quedarte en su casa, sobre todo siendo más de 1, pues los apartamentos son bastante pequeños. Sin embargo, tuvimos mucha suerte y podíamos quedarnos los 3 juntos. Luciano llegaba el día siguiente y había encontrado algo, también, para él solo.

Las opciones para ir del aeropuerto de Hong Kong a la ciudad son las siguientes:
• La más fácil es coger el tren Airport Express, que va directo hasta la estación de Kowloon, y cuesta alrededor de 9€
• El bus es la más barata, y se pueden ver las diferentes rutas en los paneles informativos de aeropuerto. El precio, a modo de referencia, hasta la estacón de Kowloon es de unos 4€
• Un taxi a Kowloon cuesta 23€, que no está mal, considerando que éramos 3 personas, así que saldría más barato que el tren

Así que decidimos ir en bus, porque teníamos tiempo suficiente hasta la quedada con Michael. Pero antes, paramos a hacernos un cigarrito tras un vuelo de taitantas horas. Mientras fumábamos, un tipo se me acerca y me dice que si quiero taxi, a lo que le respondí que era muy caro. Se piró y volvió a los 2 minutos, le dijimos que queríamos para 12€, y él quería 18€, así que lo dejamos en 15€ por los 3 hasta Kowloon.

El taxi era, en realidad, una furgoneta roja, muy brillante y en 30 minutos ya estábamos en el destino, como pactamos. ¡Joder, nuestro primer día en Hong Kong y lo primero que haces es pillar un taxi illegal! :D

En la estación, compramos una tarjeta SIM con número de Hong Kong, algo de beber y un paquete de tabaco. Como no, en Asia, el 7-11 tiene el puto control. La tarjeta de teléfono valía 7€ y te daban 8€ en llamadas con no sé qué bono que traía la promoción. ¡No está mal!

Al llamar a Michael, nos dijo que tardaría un poquito y que le esperásemos fuera de la estación, para lo que compramos unas cervecitas mientras veíamos los impresionantes rascacielos de Hong Kong. ¡Brutal!

Llegó Michael y nos llevó a su casa, que se merece su propia entrada en este blog, jeje. Era un apartamento increíble, de 5 estrellas, en uno de esos geniales rascacielos a 1 minuto de la estación de Kowloon, en la planta 51. El apartamento pertenecía a los padres de Michael y estaba en venta. No había nada, solamente la cocina, una mesa con unas sillas en el comedor y un colchón de matrimonio en una de las 4 hacitaciones. Suficiente para beber algo, echar un póker e irse a dormir, ¿verdad? Hasta teníamos Internet para los inquilinos, mesas de billar y una vista única de la isla de Hong Kong.

Dejamos las maletas, nos dimos una ducha (después de 30 horas de vuelo los pies nos olían a perros muertos) y salimos a comer algo con Michael, hacia la zona de Jordan, a 10 minutos andando desde Kowloon.

La cena estuvo muy bien, algo chino simple y sabroso, con unas birretas. Pudimos probar la famosa Tsingtao por primera vez, y llevarnos algunas para casa. Allí, en la recepción, nos esperaban Emily y George, una pareja inglesa, que también se quedaban en casa de Michael.

Aquí está nuestra primero Tsingtao.

Pues nos tomamos todas las cervezas, que no eran pocas, la botella de whisky y lo que pudimos, mientras hicimos una Buena partida de póker hasta alas 3 de la mañana, que, como siempre, ganamos Elena y yo :P Después, reventados, nos fuimos a dormir.

Control de Gastos:
- Taxi: 150 HK$ (15,00 €)
- Teléfono y Tentempié: 168 HK$ (16,80 €)
- Birras: 32 HK$ (3,20 €)
- Cena: 127 HK$ (12,70 €)


sábado, 24 de abril de 2010

Cómo evitar el bloqueo chino a Internet

Antes de pedir perdón por el retraso al publicar las entradas de Hong Kong, China y Tibet, os quiero explicar las razones...

Resulta que en el Gobierno Chino no ven con muy buenos ojos algunas de las aplicaciones más conocidas de la web, como pueden ser Facebook o Blogspot.

Como nuestro blog está en Blogspot, por no decir Google, no hay manera 'legal' de acceder, así que hay que ingeniárselas como bien se pueda. Pero esto, hay que prepararlo antes de venir a China, y no como nosotros, mientras estábamos ya aquí.

De las muchas maneras que hay, la más eficiente es:
1 - Descargar el software Freegate (si alguien está en China y lo necesita que lo pida por e-mail), si solamente se usa el Internet Explorer
2 - Descargar el add-on gproxy (idem que antes) para Firefox
3 - Ejecutar el programa y configurar si se quiere usar Explorer o Firefox
4 - Abrir el navegador y escoger el proxy que se quiere usar para hacer navegación 'anónima'

El único problema es que va algo más lento, pero lo conseguiremos.

Ya podéis seguir leyendo. Un abrazo desde el Tibet.

J

Salimos hacia China

Día 151

Otra vez volvemos al lío. Serafín nos recoge por la mañana y nos vamos al Emilio a despedirnos y tomar algo para el camino. Y nos vamos al tren hacia el aeropuerto.

¡Hasta pronto, Barcelona!

El primer vuelo es con Lufthansa de Barcelona a Frankfurt, un poco de música algo de comer y a patear Frankfurt para conseguir los billetes para Beijing con Air China.

Nos acomodamos en el avión y no nos queda mucho más que hacer, más que esperar.


Bueno, y bebernos todo lo que podamos, para empezar a entender la cultura en China, como esta cerveza en Beijing, toda la noche a bordo.