martes, 27 de julio de 2010

La capital Tártara: Kazán

Día 245
Kazán

Sobre las 7:30 llegamos a Zelenyi Dol, desde donde tomamos otro tren, de cercanías esta vez, para ir hasta Kazán, unos 45 minutos. Kazán es una ciudad a la orilla del río Volga, que tiene algo más de 1 millón de habitantes, y es la capital de la República de Tatarstan, de tradición turco-búlgara (pero los verdaderos turcos y búlgaros, los que venían de Asia Central, peleándose con los Mongoles, y no los que habitan actualmente en Turquía o Bulgaría). Esto provoca una arquitectura de mescolanza entre una porción de Oriente (Turquía) y una de Occidente (Rusia). Es una combinación atípica y muy original. A su vez, los habitantes son de origen tátaro (parecido al turco pero escrito en cirílico) o puramente ruso. En cuanto a religión, algunos son ortodoxos, otros musulmanes (de los que me gustan a mí, muy, muy, muy poco practicantes :P), y en menor cuantía, católicos y judíos. El hecho de que haya tantas culturas y religiones mezcladas hace que todos sean muy permisivos. De esto tenemos que aprender muchos países…

Al llegar a la estación de Kazán, dejamos las maletas y salimos a pasear. Nuestros amigos aquí, Farida y Mansur, trabajaban hasta las 18:00, así que teníamos 10 horas para hacer turismo. Primero, algo rápido para desayunar y directos al Kremlin, pasando por el Estadio Central, en el que juega el Rubín Kazán.

Entramos en el recinto amurallado del Kremlin, el que conquistó Iván el Terrible, en el que se funden dos religiones desde hace más de 300 años. La ciudad fue, originalmente, fundada hace 1000 años, incluso antes que Moscú.

Por un lado, la preciosa mezquita (como siempre, la estúpida religión: a taparse el pelo, las piernas, etc.).

Por el otro, la Catedral Cristiana Ortodoxa.

Y la torre esa desde la que se arrojó al vacío una princesa tátara que tenía que casarse con Iván el Terrible. Un mito de la zona...or el otro, la Catedral Cristiana Ortodoxa.

Desde aquí, salimos paseando por una de las avenidas principales (Ulitsa Kremlenvskaya), hasta el principio de la calle peatonal más famosa de Kazán: Ulitsa Baumana. Pasando por diversas iglesias, monasterios, y la Universidad con su Biblioteca, donde estudiaron Lenin y Tólstoi. Por cierto, a Lenin lo echaron por tener ideas radicales, jaja.

Paramos para comer y tomar una cervecita bien fresquita porque hacía muchísimo calor. Después, nos dimos un paseo por toda la calle Baumana, hasta que llegó Farida a recogernos para ir a su casa.

En casa de Farida, bajamos a comprar algo para comer y cocinamos una buena comida española, como de costumbre, e hicimos 5 litros de Sangría.

Finalmente, Mansur, el marido de Farida, nos llevó a ver la ciudad en coche de noche, porque la iluminan mucho y está muy chula. Lástima que es difícil capturarlo de noche con nuestras cámaras.


Control de Gastos:
- Desayuno: 148 RUB (3,89 €)
- Tren a Kazán: 64 RUB (1,68 €)
- Consigna: 240 RUB (6,32 €)
- Kremlin : 36 RUB (0,95 €)
- Comida: 285 RUB (7,50 €)
- Bus: 30 RUB (0,79 €)
- Tranvía: 20 RUB (0,53 €)
- Merienda: 300 RUB (7,89 €)
- Cena: 203 RUB (5,34 €)
- Bebidas: 412 RUB (10,84 €)

lunes, 26 de julio de 2010

De Tomsk a Novosibirsk para cambiar de tren hacia Kazán

Día 243-244
Tomsk – Novosibirsk – Kazán

Hoy nos armamos de paciencia para cruzar Siberia en tren en dirección a Kazán. Teníamos en mente visitar una de las ciudades por las que pasaba el río más largo de Europa: el Volga. Las opciones eran N. Novgorod o Kazán. En la primera, tenemos una buena amiga, pero está preñada y a punto de parir, así que optamos por ir a Kazán. Debido a que Kazán está en la ruta hacia el Mar Negro, la zona veraniega de playa en Rusia, fue imposible encontrar billetes desde Tomsk a Kazán. Pero, encontramos un método alternativo: de Tomsk a Novosibirsk, cambio de tren (con unas 3 horas de espera) y, desde Novosibirsk, otro tren a Zelenyi Dol, que está 45 minutos al norte de Kazán. Allí, tendremos que pillar el tren de cercanías. En total, unas 46 horas de camino, casi nada.

Desayunamos con Denis y con Maria en casa, y Denis nos acompañó a la estación de tren, para hacer las últimas compras y despedirse, quizás para asegurarse que no nos quedábamos, jeje.

Como ya dije anteriormente, Tomsk no está en la ruta original del Trans-Siberiano, por lo que, normalmente, hay que hacer cambio de tren en Novosibirsk o Taiga. Debido a esto, los locales estaban un poco dejados de la mano de Dios, por lo que el Ayuntamiento de Tomsk decidió montar su propia ruta Tomsk – Moscú, con su propio tren. Esto hace que el tren que va desde Tomsk hacia Moscú y que solamente funciona una vez por semana, sea muy nuevo. En Platzkart, parece que vas en kupe, y hasta tiene lavabos eco, de los que no cierran al llegar a las estaciones. Este puede parecer una tontería, pero 30 minutos antes de cada parada cierran los lavabos hasta 30 minutos después de salir. Es un margen de tiempo suficientemente grande para que dé un apretón, jeje. Por otro lado, el tren es más barato que el propio Trans-Siberiano, y hace la misma ruta desde Novosibirsk, pasando por Omsk, Perm, Ekaterimburgo, N. Novgorod…

Una vez en Novosibirsk, compramos algo más de comida y nos metimos en tren, que nos tocaban dos noches. Nuestros compañeros de viaje, una familia con la niña de 4 años (mi perfecta profesora de Ruso) y un tipo poco hablador. No teníamos los mejores asientos, pero la lectura hizo más ameno el viaje.

Aún no os había presentado los famosos vasos que hay en los trenes “Trans” (Siberia, Mongolia o Manchuria). Los vasos son normales, pero las agarraderas no tienen desperdicio. Elena me contaba que, desde que era pequeña y viajaba con sus padres a Rusia cada verano, no han cambiado :DD Se usan para beber todo (agua, té, cerveza), y hay que pedírselos a la ‘provodnitsa’.


Control de Gastos (Día 243):
- Desayuno: 300 RUB (7,89 €)
- Tren a Novosibirsk: 1127 RUB (29,66 €)
- Tren a Zelenyi Dol: 4676 RUB (123,05 €)
- Bus: 24 RUB (0,63 €)
- Comida: 588 RUB (15,47 €)
- Bebidas: 200 RUB (5,26 €)

Control de Gastos (Día 244):
- Desayuno: 108 RUB (2,84 €)

sábado, 24 de julio de 2010

Alrededor de Tomsk y barbacoa en el parque (Sashlik)

Día 242
Tomsk

Denis y Masha tenían que trabajar un poco por la mañana, aunque fuese sábado, por lo que nosotros salimos a conocer un poco la ciudad de Tomsk por nuestra Tomsk. Tomsk era una ciudad muy importante hasta los años 50, cuando propusieron hacerla la capital de Siberia y llevar el Trans-Siberiano por ahí, a lo que la gente se quejó. El resultado es que se conserva una buena arquitectura rusa, sin impacto comunista, y la capital de Siberia se llevó a una nueva ciudad industrial llamada Novosibirsk. Por esta razón, Tomsk sigue siendo conocida como una ciudad de estudiantes, porque aún alberga muy buenas y antiguas Universidades. Esto la hace muy especial, porque no tiene nada que ver con la mayoría de ciudades comunistas, con arquitectura “stalinista”.

El primer ejemplo está en la calle Tatarskaya, primera parada que hicimos, que está llena de casas tradicionales siberianas, todas de madera, y con unos ventanales muy bonitos.

Desde aquí, andamos hasta la Plaza Lenin (en todas las ciudades tienen calle y plaza Lenin y Karl Marx). En una plaza gigantesca, al lado del río, con el teatro (que es lo único feo de la plaza), fuentes, jardines, y la iglesia principal. Como era sábado, todo eran bodas. Lo más divertido es que los vestidos de las chicas son como los de cada día, no resaltan especialmente, jeje.

Presidiendo la plaza, como no podía ser de otra manera, V.U. Lenin.

Hacia arriba, por una cuesta muy pronunciada, hay un mirador, con una iglesia completamente de madera, típicas de Siberia, y un museo. Más bodas, y muy buena vista.

En este momento, Denis nos comunicó que ya había acabado con sus tareas y de unió a nosotros para llevarnos a un Iglesia preciosa y al lago natural de Tomsk, que, aunque pequeño, es muy interesante.

La ciudad es pequeña, así que ya teníamos suficiente para saber que es muy bonita, muy diferente al resto de ciudades de Siberia. Quizás se escapa Omsk, que también es parecida y antigua.

Tras el turismo, teníamos una quedada con un grupo de CSers que había montado Denis. Era una de las quedadas más grandes jamás en Tomsk. La primera parada era la cervecería local de Tomsk, con birra propia, barata y muy buena (algo extraño en Rusia, jaja).

Desde aquí fuimos al Parque para hacer nuestra barbacoa. Compramos unas birras para llevar de la cervecería y paramos en un supermercado a comprar carne y pica-pica para todos. Al ver la cerveza, sabía que no era suficiente, así que compramos más, por si las moscas, jeje.

Una vez en el parque, teníamos que encontrar un sitio para acampar, preparar las piedras para hacer la barbacoa, coger madera, preparar las mantas para sentarnos, hacer el fuego, cocinar, y, sobre todo, disfrutar. Me hizo mucha gracia que tres de los rusos eran capaces de expresarse en castellano, sobre todo, Denis (que estudió en Madrid un semestre), y Andrei, que estudió en Polonia, pero compartía habitación con un tipo de Zaragoza. Otra gran velada, con mucho cachondeo, idiomáticamente como Babel, y con la barriga llenita.

Control de Gastos:
- Comida: 310 RUB (8,16 €)
- Bus: 140 RUB (3,68 €)
- Cervecería: 200 RUB (5,26 €)
- Cena: 300 RUB (7,89 €)
- Bebidas: 400 RUB (10,53 €)