domingo, 1 de noviembre de 2009

El mundo de los freaks (Tokio)

Día 5
Harajuku y Akihabara

Nos levantamos algo tarde, sobre las 14:00, después de la alocada fiesta de Halloween. Salimos hacia Harajuku, al parque Yoyogi, en el que los domingos se juntan los personajes más curiosos de Tokio para liberarse de sus ‘controladas’ vidas: se vinten de forma estrafalaria, bailan al son de algo de música que ellos escogen, cantan, se hacen fotos con los turistas (innumerables aquí, supongo que está en las Lonely Planet), y muestran su ‘verdadero yo’ al mundo. Para mí, un conjunto de frikis total.


Desde la estación de Miyahara, hasta Harajuku, tuvimos que preguntar cómo llegar. El primero ni se enteró, y el segundo, un pequeño robot que iba a ver a los colegas, nos dijo que íbamos bien y que teníamos que hacer dos cambios de tren. Muy curioso que el chico, volvió a nosotros, con su móvil en la mano, conectado a un traductor en línea con la frase ‘Puedo guiaros’ escrita en la pantalla, que, muy educadamente, nos repitió, para después acompañarnos. Eso sí que me gusta mucho de esta cultura.


Llegamos quizás un poco tarde, porque, como siempre, las combinaciones de transportes son insufribles; aún así, vimos algunos tipejos actuando. En Tokio lo llaman ‘concert players’. Después dimos una vuelta por las calles principales de la zona, y la proliferación de gente era total. Casi imposible andar, y, para colmo, se nos puso a chispear.

Harajuku es un distrito muy activo, lleno de tiendas, gente joven paseando y comprando, donde se puede ver la esencia de las ‘lolitas’ japonesas, las típicas ‘fashion victims’, pero me pregunto dónde coño compran las revistas de las que copian su estilismo, porque manda narices! :DD



Después de Harajuku, fuimos a Akihabara, el gran distrito con el Mercado electrónico y tecnológico de Tokio. Aquí se puede encontrar todo lo que tenga enchufe, si bien tiene un precio mejor que en Europa, los modelos son siempre los últimos, por lo que el regateo se hace imposible. Ciertamente, la ciudad electrónica es brutal, y la cantidad de cosas que hay es genial. Tienen artilugios para todo. Faltaría algunos precios más competitivos, tipo Taiwán o Hong Kong, ¡tendremos que esperar!


Habíamos tenido un pequeño problema con nuestra cámara, porque se coló una mota de polvillo dentro del objetivo y en las fotos se veían un par de puntillos. Nos dijeron que en Akihabara nos lo podrían arreglar, pero como es una cámara Sony, un Dios para los japoneses, nos mandaban todas las tiendas al “Sony Service Station”, que está por la zona. Lástima que los domingos cierra un poco antes, así que lo dejamos para el siguiente día.

Hay que reconocer que hay algunas cosas a muy buen precio, pero el software y los botones vienen en japonés, por lo que no vale la pena ni arriesgarse. Una lástima, de verdad.


Empezaba a llover algo más fuerte y decidimos hacer una paradita para comer, rollo merienda, porque no habíamos comido. Un japonés de esos de sushi que dan vueltas, bastante económico, bueno, según lo que quieras comer.Pillamos el tren de vuelta a casa, y antes hicimos una parada en el súper para comprar algo de beber durante la noche y para cenar con Naho. Nos pilló un tormentón a la salida del tren y tuvimos que comprar un paraguas para no calarnos… en una farmacia! Aquí está todo bien preparado.

Diego se fue a currar, que los domingos trabaja en un súper 24 horas (aquí los llaman ‘convenience store’) por la noche, para hacer algo de dinerillo. Naho cocinó algo japonés, y con nuestra comida, birras y vino, pasamos una noche tranquilita. Incluso pudimos ver los resúmenes de los partidos del sábado, y un rato de una peli americana, pero en japonés, ¡buf! Se hacía durillo :DD

Control de Gastos:
- Merienda: 1090 yenes (8,32 €)
- Paraguas: 298 yenes (2,27 €)
- Cena: 2484 yenes (18,96 €)

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