sábado, 9 de enero de 2010

Llegada a Tonsai Beach (Same Same, but Different)

Día 73
Koh Phi Phi – Railay Bay

El título del post es una frase muy popular en Tailandia. Por algún motivo, cuando quieren decir que algo es igual, dicen ‘Same, Same’, pero la mayoría de las veces añaden la coletilla ‘but different’, que se traducen como ‘es casi lo mismo’ :DD Pues eso, Tonsai Beach es ‘casi lo mismo’ que el resto de playas/islas en el país.

Fue difícil la elección de dónde ir después de Koh Phi Phi. Por un lado, teníamos Phuket, desde donde los chicos volaban a Chiang Mai en unos días. Por el otro, Krabi, desde donde Andreea volaba de regreso a Bucarest. Teníamos también algunas islas, como Koh Lanta; o la opción que escogimos, la Bahía de Railay, que pertenece a Ao-Nang y tiene 4 puntos importantes:
- Phranang Beach: la zona más pija, con un único hotel carísimo
- Railay Bay East: la más barata, pero la playa es un barrizal y no se puede ni bañar
- Railay Bay West: la más normal, aunque aún un poco cara
- Tonsai Beach: más cerca de Ao-Nang, quizás la más relajada y con precios razonables

Curiosamente, el billete costaba lo mismo a todas estas bahía/playas y a Ao-Nang, y era el mismo barco, así que no sabíamos cómo podía ser. ¿Muchas paradas?

Como teníamos que dejar las habitaciones a las 11:00, no nos quedó mucho más remedio que levantarnos a una hora prudente para prepararlo todo. Con las maletas, bajamos a desayunar y Lucho fue a comprar los billetes, que ya los teníamos apalabrados (bien regateados, claro está), y tranquilamente comimos algo. Teníamos que estar en el muelle a las 15:00 para salir a las 15:30. La solución más fácil: irnos al café que tiene Internet wifi gratis y navegar un poco. Estos ratos muertos son lo que nos permiten escribir estas líneas, porque en este país, hay que acostumbrarse que cualquier traslado suele costar, como mínimo medio día.

Ya estábamos acostumbrados a Tailandia, por lo que no era problema ir sin hotel, algo siempre se puede encontrar. Aguantamos en D’s Books, comprando bebidas, sin que se dieran cuenta, del 7-11, hasta la hora de ir al puerto.

Como era de esperar, al llegar, enseñamos los billetes y nos pusieron la pegatina pertinente que decía Tonsai. El barco era muy moderno, con asientos muy cómodos y con mucho aire acondicionado, ¡por fin!

Algo menos de dos horas después, ya estábamos en la bahía de Railay, muy bonito la verdad.


Mientras salimos a por nuestras maletas, otra vez el caos total (pero esta vez peor, porque todas las paradas dejan las maletas juntas, así que hay que meterse en la zona de maletas, y sacar las tuyas), nos preguntábamos cómo iba a amarrar un barco tan grande en una playa, y en qué lugar iba a hacer la primera parada. Muy fácil: para en el medio, y los barquitos (long tail boat) vienen a recogerte.


Los primeros en salir eran, por suerte, los de Tonsai. Con las maletas, tienes que saltar del barco grande a los barcos pequeñitos, ahí, en mitad del mar :DD ¡Hay faena!

En pocos minutos, ya estábamos en la playa de Tonsai. No es la mejor que habíamos visto, pero tampoco teníamos mucha intención de quedarnos ahí, sino de salir a las 4-5 islas que hay alrededor.



Como novedad, todas las bahía/playas de Railay están encerrados por acantilados enormes, en los que se ven muchos tipos escalando. Es por eso que no tienen mucha gente, porque el único acceso es por mar, o por senderos, cortitos (unos 30 minutos) en mitad de la montaña (Tarafa, esto te gustaría :P).


Al llegar, nos tocaba organizarnos: Lucho y yo con las maletas; Elena y Ariel a la caza del mejor bungalow. Anécdota curiosa: había una pareja de italianos en el bote con nosotros, que al llegar a la playa y ver cómo nos organizábamos, hicieron lo mismo. Pero la chica les preguntó a Elena y Ariel si podía ir con ellos a buscar hotel. Respuesta de Elena: “No, porque eres competencia”. :DD ¡Qué cara se le quedó a la chica!

Mientras ellos iban a por las habitaciones, Luciano y yo disfrutamos de presencia de unos monos que viven en estas playas. Vienen todos los días, y están en los árboles sin problema. Son monos muy curiosos, y tienen caras de orangután, pero muchísimo más pequeños y con una cresta blanca.


Y justo en el bar, al lado de donde esperábamos, otra atracción: un mono cabrón, muy pequeño, atado, llamado Mr. Bin (que no Mr. Bean).


Realmente malo y loco. En esta foto, dándole una patada de kárate en toda regla a un pobre gato negro que pasaba por allí. Todo lo que tenía de pequeño, lo tenía de hijo puta.


En un ratito, volvía Ariel con el ‘taxi’ del hotel, a recogernos a nosotros y las maletas. ¿Cómo puede haber un taxi en una bahía cerrada? Pues mirad.


¡Madre mía! El caminito tenía unos baches importantes, y yo pensaba que nos caíamos seguro :DD En 3 minutos, nada más, ya estábamos en el hotel, llamado Mountain View Resort. Como siempre, ventilador y agua fría. Hacía mucho calor, por lo que el agua caliente aún no se echaba en falta.


Habitaciones bonitas, a buen precio.


Pues nada, nada más llegar a los bungalows y, de golpe, una tormenta tropical a tope. No nos pilló por escasos minutos, y solamente duró 30-45 minutos.


Hora de cenar, y como no hay nada asfaltado aquí, teníamos que ir saltando para no hundirnos en el barrizal que se había formado. Elena aprovechó para reservar un tour el día siguiente por las 4 islas. Buscando restaurantes, encontramos uno bastante, con comida muy rica, y precios muy razonables, en el que, una sopa de coco, es una sopa de coco.


Ahí cenamos y nos tomamos unas Chang, al son de unos sapos muy curiosos, que solamente salen cuando llueve, y que hacen un ruido tremendo, con los sonidos graves a tope. Estos sapos se hinchan de aire, y lo van expulsando haciendo esos ruidos tan extraños.


De camino al hotel, hicimos una paradita para tomar un cocktail ‘happy hour’ antes de irnos a dormir.



Una pequeña aclaración para futuros viajeros: Tonsai Beach es un paisaje bastante virgen, por lo que hay un montón de bichos y animales sueltos, sin problema, en su hábitat. Por eso, si se busca habitación, es mejor hacerlo con techo cerrado, y no las cabañas, donde entra de todo. Ejemplos hay que mencionan unos lagartos de un metro de largo, tipo dragones de Comodo, serpientes que se meten a dormir en las zapatillas, monos que rompen todo, iguanas y todo tipo de insectos. ¡Ahí queda eso!

Control de Gastos:
- Desayuno: 200 THB (4,17 €)
- Comida: 210 THB (4,38 €)
- Cena: 400 THB (8,33 €)
- Hotel: 700 THB (14,58 €)
- Bebidas: 180 THB (3,75 €)

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